Es el término de Villalpando el pulmón de "Tierra de Campos".
Cuando yo era niño no existían más pinos que los de "Quesada", en el camino de Valladolid, más unos pocos piñoneros en "Los Campos"; en cambio teníamos más de ochocientas Has. de dehesa, con encinas, como la que ven en la foto de la entrada anterior. Detrás de ella la inmensidad pedregosa del Raso, pelada, sin un árbol, salvo las viñas en Valdeconejo y la Barciosa.
Decía el poeta local, Marcelino González Cifuentes: "La del Raso, campo extenso, que más que campo es cantera, y que, gracias a Falange, muy pronto será arboleda" .
Había dicho José-Antonio: "Es necesario devolver al monte lo que fue del monte". Todo el Raso, calculo unas diez mil Has., que se juntaba con el Monte Mata del Vázquez de Prada, con el Monte Coto, con la dehesa El Encinar, con las colinas de "Los Campos" y del "Valle, había sido monte bajo, carrascales de encina, la flora autóctona, en la que se alimentaban miles de ovejas, hasta sl siglo XIX. Durante más de una centuria los vecinos de los pueblos colindantes (unos cuantos apellidados del Monte, desde Quintanilla a Belver) lo fueron descuajando para dedicarlo al cultivo de cereales. La agricultura de la miseria.
Así, miserablemente subsistían los labriegos de Villalpando, alguno citado, más otros pocos en Villárdiga, San Martín, Cotanes, Quintanilla.
Atendiendo a la consigna "joseantoniana", todavía, en plena guerra civil, los labradores villalpandinos, con más entusiasmo que eficacia, intentaron plantar árboles.
Fue en el año 1948, creado en el Ministerio de Agricultura el Patrimonio Forestal del Estado, cuando convocados por el alcalde Pablo Riaño, los alcaldes de los otros doce pueblos de la "Tierra", aceptan la propuesta, y deciden comenzar a plantar pinos, en aquellos terrenos comunales. La decisión sentó mal a los labrantines del Raso; los jornaleros lo vieron bien. Fue la forma de mal matar el hambre durante unos cuantos inviernos. Caminatas, tarea, azada, callos en las manos, "perros" en los riñones...
El resultado de aquella Repoblación Forestal es el actual pinar de la Mancomunidad, los pinos del Raso.
Ya llevan muchos años haciendo aclareos y sacando madera. Como la mayoría de los pinos plantados son de la variedad Pinaster, cuyo ciclo de vida es de sesenta y setenta años, hace ya años que se vienen secando. Es por ello que, en el invierno pasado comenzó la tala total de los Pinaster.
Entre tanto, el carrasco, el soto bosque de encina, fue volviendo por sus fueros. En la zona de tras la dehesa, los carrascales lo llenan todo. "Ya es del monte lo que fue del monte".
¡Bien!: esa fue la primera gran masa, sobre unas 1.400 Has., reforestada.
A finales de 1992 salió una normativa europea de ayudas para la reforestación de tierras agrarias. Importantes ayudas de dos tipos: una para el laboreo, preparación del terreno y plantación de los arbolitos, cien por cien pino piñonero, con la opción de un 20 % entre encina y almendro.
Yo había comprado, para aprovechar sus cepos en la chimenea, (nuestra única calefacción) en 1981, el majuelo de los Oleas, 5'90 Has. por 24.000 pts.; así, medio regalados se fueron vendiendo casi todos los majuelos perdidos de los de Villárdiga y San Martín en Valdeconejo. Así que me enteré de las ayudas, papeles, vertedera, cuadro de ajedrez, gavia de un metro con un rejón del subsolador, viveros, furgonetadas de bandejas, envases forestales, plantaciones de miles de pinitos; mil trescientos por Ha.; seis mil quinientos en esa primera parcela, más en las 90 áreas, 700 almendros.
Enseguida surgieron empresas que se dedicaron a esos trabajos de plantación, incluida la compra de las plantitas, si bien a cambio de quedarse con toda la prima inicial, la de plantación. Mi familia, servidor y mis hijos, ha sido la única en realizar trabajos y plantaciones, lo cual fue posible gracias a que adapté un apero de plantación hortícola para plantación forestal. Todos los demás, plantados por empresas, lo fueron por cuadrillas doblando el lomo.
Animados por el éxito seguimos forestando, con intervalo de años, desde 1993 a 2.010, cuando se acabaron las ayudas: además del "majuelo de los Oleas, en Valdeconejo, otras 3'5 Has., "majuelo de Luis Mazo"; siete y media en Teso Mimbrero, dos en la "Bardada"; ocho en la Villalbina, de la familia y de Manolo Núñez; como otras dos en el camino Real, de Pilar Casado; 2'60 Has., también nuestros, en Taragudillo (pinos muy niscaleros); en una tarde, Jesús y yo, plantamos como una Ha. en camino de Valladolid, de Juan Carlos Boyano; planté tres Has. en Villalobos (yo solo, poco a poco; arena pura, terreno preparado, hacia un hoyo con el chuzo, y plantita dentro.
La segunda prima en concepto de mantenimiento, laboreo, durante cinco años y la llamada compensatoria, al principio durante veinte años, después durante diez. Ahora, cuando ya han transcurrido esos años, se acabaron los ingresos (enormes para los terratenientes) por las tierras reforestadas.
Ahora voy a ir colgando fotos y sigo explicando.
Vieron en la entrada anterior fotos del aclareo de pinos, es en Valdeconejo; de la enorme máquina que se autocarga y descarga. Pues miren una de las impresionantes medas que están preparando.
Cuando pasen las fiestas, vendrá otro maquinón que engulle los pimpollos a manadas, los tritura y escupe al camión. No tarda más de quince o veinte minutos en llenar un trailer de esa picadura. La llevan a Tiedra, criban; se aprovecha la astilla, biomasa, para calefacción, incluso para pelets; la acícula machacada "no vale pa nada", si acaso para las plantas de biogás.
Miren que tijerita: ¡zas!, y pino abajo; todos en la misma posición para facilitar la recogida con la máquina que, con cazada, en la entrada anterior.
La maquinita que maneja la tijera.
El refugio, de construcción casera, antiguo majuelo Oleas, en el que huyendo de los cohetes, antes de estar sordo, me he dado el gustazo de dormir, sin compañia por desgracia, alguna noche de verano.
Otra vista de la caseta. La alquilo, sin cama, para cita romántica. Tiene una chimenea con sistema de recuperación del calor, la que usamos en casa durante años, que caldea todo el local.
No sólo tierras de labor en el horizonte villalpandino; hacia el Sur nuestros horizontes son verdes, como ven en la foto, por ello,
2 comentarios:
300 millones de pesetas de la época, fue la inversión en Zamora para plantar pinos , la mayor parte de ese dinero era para pagar jornales. Eran pinos para la obtención de resina, que era más rentable que la producción de trigo.
¡Gracias Ángel por tu dato! ¿Esos 300 millones fueron para toda la provincia o solo para Villalpando?
Por supuesto que fueron todos para pagar jornales. Creo que la planta la traían de viveros del Estado.
Aún no se habían inventado las bandejas con alvéolos para la planta forestal en cepellón; por lo tanto venía la planta con raíz desnuda, si bien las raíces dentro de bolsas con tierra húmeda.
Empezaron cavando hoyas a destajo; ya no recuerdo si la tarea eran cuarenta o setenta hoyas diarias; si la medida, 40 por 40 por 40.
Así pasaban un año, metereorizándose la tierra; al año siguiente tapaban las hoyas; a los pocos días iban haciendo el agujero con un chuzo; metían la plantita y pisaban alrededor.
Nosotros, en las plantadas con el apero, también habíamos de pisar, salvo que lloviera al día siguiente, como nos ocurrió en alguna ocasión.
Cierto la resina era la idea, lo cual ha sido un fracaso: primero porque la resina perdió valor y no pagaba el trabajo; segundo, lo intentaron hace unos tres años, no daban resina.
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