miércoles, 25 de diciembre de 2024

HISTORIA DE LOS PINARES. LES EXPLICO.

 Es el término de Villalpando el pulmón de "Tierra de Campos".

Cuando yo era niño no existían más pinos que los de "Quesada", en el camino de Valladolid, más unos pocos piñoneros en "Los Campos"; en cambio teníamos más de ochocientas Has. de dehesa, con encinas, como la que ven en la foto de la entrada anterior. Detrás de ella la inmensidad pedregosa del Raso, pelada, sin un árbol, salvo las viñas en Valdeconejo y la Barciosa.

Decía el poeta local, Marcelino González Cifuentes: "La del Raso, campo extenso, que más que campo es cantera, y que, gracias a Falange, muy pronto será arboleda" .

Había dicho José-Antonio: "Es necesario devolver al monte lo que fue del monte". Todo el Raso, calculo unas diez mil Has., que se juntaba con el Monte Mata del Vázquez de Prada, con el Monte Coto, con la dehesa El Encinar, con las colinas de "Los Campos" y del "Valle, había sido monte bajo, carrascales de encina, la flora autóctona, en la que se alimentaban miles de ovejas, hasta sl siglo XIX. Durante más de una centuria los vecinos de los pueblos colindantes (unos cuantos apellidados del Monte, desde Quintanilla a Belver) lo fueron descuajando para dedicarlo al cultivo de cereales. La agricultura de la miseria. 

Así, miserablemente subsistían los labriegos de Villalpando, alguno citado, más otros pocos en Villárdiga, San Martín, Cotanes, Quintanilla.

Atendiendo a la consigna "joseantoniana",  todavía, en plena guerra civil, los labradores villalpandinos, con más entusiasmo que eficacia, intentaron plantar árboles.

Fue en el año 1948, creado en el Ministerio de Agricultura el Patrimonio Forestal del Estado, cuando convocados por el alcalde Pablo Riaño, los alcaldes de los otros doce pueblos de la "Tierra", aceptan la propuesta, y deciden comenzar a plantar pinos, en aquellos terrenos comunales. La decisión sentó mal a los labrantines del Raso; los jornaleros lo vieron bien. Fue la forma de mal matar el hambre durante unos cuantos inviernos. Caminatas, tarea, azada, callos en las manos, "perros" en los riñones...

El resultado de aquella Repoblación Forestal es el actual pinar de la Mancomunidad, los pinos del Raso.

Ya llevan muchos años haciendo aclareos y sacando madera. Como la mayoría de los pinos plantados son de la variedad Pinaster, cuyo ciclo de vida es de sesenta y setenta años, hace ya años que se vienen secando. Es por ello que, en el invierno pasado comenzó la tala total de los Pinaster.

Entre tanto, el carrasco, el soto bosque de encina, fue volviendo por sus fueros. En la zona de tras la dehesa, los carrascales lo llenan todo. "Ya es del monte lo que fue del monte".

¡Bien!: esa fue la primera gran masa, sobre unas 1.400 Has., reforestada.

A finales de 1992 salió una normativa europea de ayudas para la reforestación de tierras agrarias. Importantes ayudas de dos tipos: una para el laboreo, preparación del terreno y plantación de los arbolitos, cien por cien pino piñonero, con la opción de un 20 % entre encina y almendro.

Yo había comprado, para aprovechar sus cepos en la chimenea, (nuestra única calefacción) en 1981, el majuelo de los Oleas, 5'90 Has. por 24.000 pts.; así, medio regalados se fueron vendiendo casi todos los majuelos perdidos de los de Villárdiga y San Martín en Valdeconejo. Así que me enteré de las ayudas, papeles, vertedera, cuadro de ajedrez, gavia de un metro con un rejón del subsolador, viveros, furgonetadas de bandejas, envases forestales, plantaciones de miles de pinitos; mil trescientos por Ha.; seis mil quinientos en esa primera parcela, más en las 90 áreas, 700 almendros.

Enseguida surgieron empresas que se dedicaron a esos trabajos de plantación, incluida la compra de las plantitas, si bien a cambio de quedarse con toda la prima inicial, la de plantación.  Mi familia, servidor y mis hijos, ha sido la única en realizar trabajos y plantaciones, lo cual fue posible gracias a que adapté un apero de plantación hortícola para plantación forestal. Todos los demás, plantados por empresas, lo fueron por cuadrillas doblando el lomo. 

Animados por el éxito seguimos forestando, con intervalo de años, desde 1993 a 2.010, cuando se acabaron las ayudas: además del "majuelo de los Oleas, en Valdeconejo, otras 3'5 Has., "majuelo de Luis Mazo"; siete y media en Teso Mimbrero, dos en la "Bardada"; ocho en la Villalbina, de la familia y de Manolo Núñez; como otras dos en el camino Real, de Pilar Casado; 2'60 Has., también nuestros, en Taragudillo (pinos muy niscaleros); en una tarde, Jesús y yo, plantamos como una Ha. en camino de Valladolid, de Juan Carlos Boyano; planté tres Has. en Villalobos (yo solo, poco a poco; arena pura, terreno preparado, hacia un hoyo con el chuzo, y plantita dentro. 

La segunda prima en concepto de mantenimiento, laboreo, durante cinco años y la llamada compensatoria, al principio durante veinte años, después durante diez. Ahora, cuando ya han transcurrido esos años, se acabaron los ingresos (enormes para los terratenientes) por las tierras reforestadas.

Ahora voy a ir colgando fotos y sigo explicando.




      Vieron en la entrada anterior fotos del aclareo de pinos, es en Valdeconejo; de la enorme máquina que se autocarga y descarga. Pues miren una de las impresionantes medas que están preparando.

     Cuando pasen las fiestas, vendrá otro maquinón que engulle los pimpollos a manadas, los tritura y escupe al camión. No tarda más de quince o veinte minutos en llenar un trailer de esa picadura. La llevan a Tiedra, criban; se aprovecha la astilla, biomasa, para calefacción, incluso para pelets; la acícula machacada "no vale pa nada", si acaso para las plantas de biogás.




       Miren que tijerita: ¡zas!, y pino abajo; todos en la misma posición para facilitar la recogida con la máquina que, con cazada, en la entrada anterior.




                                               La maquinita que maneja la tijera.




           El refugio, de construcción casera, antiguo majuelo Oleas, en el que huyendo de los cohetes, antes de estar sordo, me he dado el gustazo de dormir, sin compañia por desgracia, alguna noche de verano.





Nuestro primer pinar en Valdeconejo. Le hicimos el primer aclareo, fila sí, fila no, hará como doce años. Bartolo me acopló una enorme pinza dentada, al marco para paquetones en la pala. Fue en invierno. Agarraba el pino, recogía subía el marco, pino fuera; marcha atrás y al remolque.
    Unos años después, Jesús, con motosierra y astilladora pequeñita, arrancó la mitad restante, y convirtió en combustible para la calefacción doméstica. Deberían estar dando piñas desde hace tiempo, pero, nada.




Otra vista de la caseta. La alquilo, sin cama, para cita romántica. Tiene una chimenea con sistema de recuperación del calor, la que usamos en casa durante años, que caldea todo el local.


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  Estas tres fotos, pínchelas para verlas en pantalla completa, son del refugio de la Guardería Forestal, en el pinar de la Mancomunidad, "los pinos", cerca de donde estuvo la casa y era de los Garibaldes; las otras del pozo y el estanque. Vean

Vean sobre el tejado del refugio los paneles fotovaltaicos de producen electricidad para el bombeo del agua al estanque. Cuando baja el nivel, una boya ordena el funcionamiento a la bomba.

La finalidad de ese estanque es para que carguen los helicópteros en caso de incendio.

 Observen también al fondo, la torreta vigía. Creo tiene 25 metros de altura. Ahora tiene una subida con escalera de caracol quita miedos.



   Otra caseta en Valdeconejo. La construyeron cuando la pandemia, por si acaso.




    No sólo tierras de labor en el horizonte villalpandino; hacia el Sur nuestros horizontes son verdes, como ven en la foto, por ello,

CONCLUYENDO: A la Repoblación Forestal del Estado del "cuarenta y ocho" hasta el "cincuenta y cinco (en los "sesenta fueron reponiendo faltas; a los obreros ya los llevábamos en el remolque con el tractorcillo sin cabina), se ha sumado, al calor del programa de ayudas silvícolas europeas, la Forestación de Tierras Agrarias realizadas, por encargo de particulares, salvo en nuestro caso, quienes hemos percibido, todos, durante veinte o diez años ayudas compensatorias importantes. Entre unos y otros podemos caminar kilómetros entre pinares.

SITUACIÓN ACTUAL: Transcurridos esos años, ya nada nos producen las tierras de pinos, si bien poco producirían con cultivos.
Teníamos la esperanza de que, una vez entresacados, hechos grandes, como ocurre con los nuestros de la foto, y con otros pinares tempranos en Valdeconejo, que tienen ya 31 años, empezaran a dar piñas. Unas pocas cortó nuestro hijo Jesús hace tres o cuatro años. Están preciosos, pero ni una piña. ¿Quién sabe? Puede que algún día den con el problema. Eso sería una riqueza inmensa para el pueblo. 
De todos los modos, cuando alguien me preguntó: -¿Qué dan los pinos, les respondí: -Oxígeno, ¿te parece poco?

LEÑA. Ahora le llaman biomasa. Pues ya lo ven en las fotos: enormes máquinas, talan, autocarga, pican, como el 60% de plantas, que pegan unas con otras, a fin queden unos trescientos y pico pinos por Ha.
Esas máquinas valen un dineral; seiscientos mil euros, por ej., la picadora. El valor de la astilla, sobre todo la de estos "pimpollos" del entresaque, que es casi todo acícula (hojilla) es escaso. De ahí que de los empresarios que empezaron hace ocho años, cuando llegaron al mercado esos maquinones, no fueron capaces de amortizar y desaparecieron.
Subsiste la empresa "Biomasas del Duero S.L.". Es la que está entresacando en Valdeconejo. Tiene su sede en Tiedra y 20 empleados. Allí criban lo picado. La astilla buena tiene demanda. Se emplea, sobre todo, en calefacción de granjas avícolas. Con todo y con eso, si ahora han emprendido el clareo, entresaque, de cientos de Has., es gracias a las nuevas subvenciones para ello; importe que percibe en su totalidad la empresa ejecutora. Los dueños han de conformarse con que les arreglen los pinares gratis.
     Nuestros hijos fueron pioneros en esos trabajos, si bien con un tractorillo pequeño y viejo, y una picadora como apero movida por éste a la que es necesario ir alimentando a mano. Tres horas llenar pequeño remolque. Antes la tala, y poda de los que quedan, a motosierra (¡menudo adelanto cuando pude tener la primera, con la que acopiaba leña para la chimenea). Estuvieron tres o cuatro años ganando el trabajo, que era mucho. Astillaba seco, caída la acícula, una astilla de calidad. Vendían, y alimentábamos la caldera que calentaba tres viviendas. Ahora sólo astillan (hay abundantes ramas cortadas secas, procedentes de podas) para la caldera de calefacción granja avícola.
    Pues encantado de contarles todas estas cosas que forman parte de mi vida.
    Me quedan noticias interesantes en el tintero, para mañana, s.D.q.












2 comentarios:

Ángel dijo...

300 millones de pesetas de la época, fue la inversión en Zamora para plantar pinos , la mayor parte de ese dinero era para pagar jornales. Eran pinos para la obtención de resina, que era más rentable que la producción de trigo.

Administrador dijo...

¡Gracias Ángel por tu dato! ¿Esos 300 millones fueron para toda la provincia o solo para Villalpando?
Por supuesto que fueron todos para pagar jornales. Creo que la planta la traían de viveros del Estado.
Aún no se habían inventado las bandejas con alvéolos para la planta forestal en cepellón; por lo tanto venía la planta con raíz desnuda, si bien las raíces dentro de bolsas con tierra húmeda.
Empezaron cavando hoyas a destajo; ya no recuerdo si la tarea eran cuarenta o setenta hoyas diarias; si la medida, 40 por 40 por 40.
Así pasaban un año, metereorizándose la tierra; al año siguiente tapaban las hoyas; a los pocos días iban haciendo el agujero con un chuzo; metían la plantita y pisaban alrededor.
Nosotros, en las plantadas con el apero, también habíamos de pisar, salvo que lloviera al día siguiente, como nos ocurrió en alguna ocasión.
Cierto la resina era la idea, lo cual ha sido un fracaso: primero porque la resina perdió valor y no pagaba el trabajo; segundo, lo intentaron hace unos tres años, no daban resina.