viernes, 20 de julio de 2018

CARTA ABIERTA A NATALIA REDONDO, COPIADO DE GACEBOOK.




Natalia, amiga,¡gracias!, por, en medio de tanto pasotismo, salir aquí dando la cara.

Ya sé que la satisfacción moral que me proporcionas es un sentimiento subjetivo, pero se basa en hechos ("Por sus hechos los reconoceréis"). Y ello es objetivo.

Los hechos bien que los has expuesto, y tienes toda la razón del mundo: Rosana y tú sois las únicas que estáis llevando a cabo labor municipal, en propuestas, mociones, ruegos, preguntas...Ello es muy de agradecer. Está claro. Y que seáis vosotras, junto con una Comisión de Fiestas, quienes toméis todas las decisiones sobre el programa festivo; es un triunfo de la democracia sobre el caciquismo, después de aquel bochornoso pleno de hace poco más de un año..

 Lo de las fiestas, ya está. Pasemos a lo del agua:

No voy a repetir lo ya expuesto, pero insisto en la gran cuestión: Cierto que la Diputación Provincial ayuda, incluso costea la mayor parte del coste de potabilizadoras en pueblos pequeños, carentes de recursos. Y, estupendo si aquí ya lo hubiera hecho. y,¡ojalá pronto lo haga! (de ahí también la importancia de la movilización ciudadana en la convocatoria del día 25), PERO no debemos olvidar que el RESPONSABLE del servicio de agua potable es el AYUNTAMIENTO, por y para ello cobra los recibos.

¿Te imaginas al Ayuntamiento de Benavente dependiendo de la Diputación si tuviera un problema como el nuestro?

En aquel pleno bochornoso de hace poco más de un año, salió el alcalde defendiendo la labor del asesor, para que fuera él quien siguiera comprando los toros y dirigiendo la fiesta, y dándole 2.103 euros (rectifico los 2.300 que he puesto en Facebook, al bailar una cifra)  a "su" Director de Lidia, porque gracias a su “estupenda labor dirigiendo la hacienda municipal” el Ayuntamiento poseía un gran superavit.

¡Claro!: aumentando los impuestos y tasas, calculo que en el caso del IBI el aumento ha sido del 90 %,. o más. (Eso es algo que se debería comprobar), así es buen gestor cualquier.

 En un panfleto, lleno de calumnias y ofensas contra mi persona que el asesor escribió en La Opinión- 22-06-2016, presume de haberme subido el IBI un "seiscientos por cien". Y dice, además que yo protesté repetidamente por ello, algo totalmente falso.

Se actualizó el catastro, en ese tiempo habíamos construido dos viviendas, pues a pagar por ellas, aunque sea una barbaridad. Ni me enfadé, ni nada dije. Pero es que no fue solo una actualización, una puesta al día, sino una subida general, y a quien había arreglado una fachada, además de contribuir a embellecer al pueblo, le cobran más.

 Vuelvo a la GRAN CUESTIÓN: si teníamos SUPERAVIT, una economía tan saneada, si nos gastamos en 2017, 111.720 euros en fiestas, ¿POR QUÉ NO TENEMOS DINERO AL MENOS PARA LA MITAD DE LA POTABILIZADORA?

Así le resultaría más fácil a la Diputación ayudarnos, o conseguir un préstamo, o vender alguna tierra. Esas son las explicaciones que debemos pedir en la concentración del día de Santiago. Esas son las explicaciones que vosotras debéis pedir (con los otros ya sabemos que no se cuenta), bien a nivel municipal, como concejalas, bien sumándoos a la ciudadanía.

Amiguita mía, perdona mis sugerencias, y que siempre recurra a ti. Es que siempre estás ahí, en la brecha, 

miércoles, 18 de julio de 2018

PARA QUE DEN EXPLICACIONES.




       Como ha desaparecido de bastantes sitios, algún bar de la plaza, el cartel, y andan intoxicando con la noticia de que ya es buena el agua, que ha venido en el periódico, me decido a colgarlo aquí. Mientras no lo indique el Servicio Territorial de Sanidad y Bienestar Social, y el Ayuntamiento cuelgue el bando correspondiente, EL AGUA DEL GRIFO NO SE PUEDE CONSUMIR. Informémonos, demos más la cara y dejemos de hablar bobadas en los corrillos.

           Tampoco confundan con que esto va en contra de los toros ¡Por cierto! ¿Les van a dar agua con arsénico y fluoruros, o se la van a llevar del paseo?

martes, 17 de julio de 2018

DEHESA EL ENCINAR IV.



      Yo era muy niño cuando llegó aquí aquella familia López Blazquez de Salamanca. Los muchachos mayores eran de parecida edad a la mía.

   La componían: los abuelos, Sr. Joaquín y esposa, dos o tres hijas. Una de ellas, la mayor, era la esposa del Sr. Julio; y un hijo soltero y joven, Manolo "el de la dehesa".

    No recuerdo si todos los niños vinieron ya nacidos del pueblo de Salamanca, creo próximo a Macotera, o los pequeños, "Joaqui" y Obdulia nacieron en Villalpando.

   ¡Bueno!: creo lo interesante es transcribir mis recuerdos de aquella finca cuando era una preciosa dehesa. La madre con todos los muchachos se avecindaron en el pueblo, el resto de la familia en la casa de la dehesa que sigue habitada.

   Como era amigo del mayor, Ángel, pues íbamos andando hasta allí. En aquellos años la dehesa era un emporio: cogían buenas cosechas de trigo, entre las encinas, cuando el grano valía tanto dinero; la trilladora de Cobaleda ya era movida por la polea de un tractor; antes de la llegada del butano la leña valía dinero, se aprovechaban hasta las raíces de las pocas encinas que arrancaban, las que más estorbaban.

   Mi padre y mis tíos, de jóvenes, para la aguardientería, hacían y traían leña de la dehesa. Creo recordar que pagaban treinta duros por una encina que ellos habían de arrancar y trocear, en lo que empleaban, tres mocetones, una jornada.


   La primera herramienta era el montero. Todavía andan dos por casa. Por un lado era azadón, para ir cavando alrededor del árbol buscando las raíces, y por el otro hacha para cortar todas las secundarias, más rastreras, hasta que quedaba sólo la raíz central. Entonces con el lazo de cuero que había traído mi abuelo de la argentina, que previamente habían atado a la rama más alta, tiraban hasta que la encina se desplomara. Era llegado el momento de las hachas.

    Con éstas iban transformando las ramas en "tizos"; las puntas, lo menudo, con la hojarasca se lo vendían a los "cisqueros"; los troncos los serraban con el tronzador. Lo conservamos en casa.

    Es éste una larga sierra, como de dos metros de longitud y unos quince centímetros de ancha, con un asa en cada extremo, para ser manejada por dos serradores. "A la sierra tocino, (del culo del marrano) y al serrador vino".  Así, con ese movimiento de vaivén se iban cortando los troncos y las ramas más gordas, como a cuarenta centímetros. Por último, para poderlos meter en la hornilla, había que abrirlos, rajarlos. Para esa operación estaban las cuñas y el "macho" o maza de hierro. Ya sólo faltaba cargarlos al carro.

    En esos trabajos se ocupaban miles de montaraces en todos los montes de España.

    En la dehesa, además de los leñadores, que no talaban encinas, sino simplemente podarlas, o cortar carrascos en lo que era monte bajo, estaban los cisqueros y los carboneros. El cisco, para los braseros en las camillas con sus faldas, era la única calefacción en cada casa. Ya he dicho que se hacía con toda la leña menuda.

    Iban apañando la cortada tiempo atrás, la prendían e iban añadiendo y añadiendo a la hoguera. Antes de que se transformara en cenizas, le echaban agua, hasta apagar las llamas, y así quedaba hecho el cisco, llamado picón en otras regiones.

    La elaboración del carbón vegetal era una obra de arte. Este lo hacían ya con madera gorda, tizos y rajas, colocados circularmente hasta formar un tronco de cono; iban dejando radialmente aperturas que conducían a la chimenea central; lo tapaban todo con tierra y lo prendían por abajo. Aquello se iba combustionando, sin hacer llama, durante días. Era muy frecuente ver ascender desde lejos el humo de las carboneras en la dehesa. Creo que para apagarlo tapaban con tierra todos los respiraderos.

     El carbón vegetal tenía muchas aplicaciones: cocinas, planchas de los sastres, industria metalúrgica, etc.

     Además de lo anterior en el dehesa había piaras de cerdos rojos y negros que se recriaban a su albedrío, y apañaban bellotas, espigas en los rastrojos, hierbas, lo que pillaban.

    Cuando se instaló el Sr. Cayo y su familia, construyeron una casita cera de la de los amos, hasta entonces todos los leñadores, carboneros, cisqueros vivían en chozos de leña, de forma cónica, colocada con tanto arte que no se llovía. En medio estaba el hogar. Utilizaban madera muy seca, que hiciese poco humo. Éste salía por un agujero en el pico del chozo. En alguno de estos hasta dio a luz alguna mujer.

     Un problema de esa dehesa era la carencia de agua. Habían de ir a buscarla con una cuba en un carro, a Villárdiga o a la fuente de Torroyo. Para los ganados existía una magnífica laguna donde llaman "La Campera".

      En los años sesenta, ya dividida entre, entre los dos herederos del Sr. Joaquín, los propietarios cometieron el error de deforestarla. No sé cómo se lo consintieron. ¡Para qué seguir!

      No obstante, tan parcelada esa finca, he de elogiar a los cuatro hermanos que se aferran a su terruño, (todavía entre ellos y sus sobrinos les quedan bastantes hectáreas) crían ovejas y siguen viviendo, con luz eléctrica y agua corriente desde hace muchos años, en la casa de en medio de la dehesa. Son un auxilio para el caminante. Así lo sentía cuando pasaba jornadas plantando pinos en Valdeconejo, tan lejos del pueblo, saber que en el medio estaban los de la dehesa, seguía y sigue Ángel, tan amigo de la infancia.

sábado, 14 de julio de 2018

LES VOY A CONTAR UN CUENTO QUE SE TITULA: TERRORISMO.


     
          Sin llegar al extremo de matar, (que bien querrían) se puede aplicar este término cuando con amenazas,  agresión, insultos, impedimento de la libre circulación, se intenta acallar cualquier libertad, la de expresión, por ej., ejercida con toda la legalidad.

       Les pongo un ejemplo: Una mañana, sobre las once y media, un ciudadano honrado, se dirigía por una calle de un pueblo, tan feliz, lleno de paz interior, a trabajar un ratillo en su huerto.

        Un coche grande estaba, y su dueño y dueña junto a él, aparcado al final de dicha calle. dejando justo el hueco para pasar el pequeño coche del jubilado hortelano, cuando, ete aquí que al verlo,  un "todoterreno" que venía por la otra calle, desde Las Cercas, gira a su izquierda, se coloca entre el cochazo aparcado y la pared, y tapona la salida del cochico hortelano, colocándose de frente a una cuarta de éste que ya había frenado. 

       Intentó este hombre mayor escapar del terror, bastante repetido, dando marcha atrás, pero el energúmeno, apeado de su coche, se lo impidió, abriendo la puerta y forcejeando con el conductor. Fue providencial la intervención de una guapa señora que circulaba por esa calle que se interponía entre la fiera y la víctima. Otra señora, mayor, ante las voces y los portazos, se asomó a la puerta de una de sus casas. Y todo esto así, de sopetón, en frío.

     De todo el torrente de improperios, el "hortelano"escritor bloguero sólo recuerda uno muy repetido: "Como vuelvas a escribir ni una coma de mí, te mato". Supongamos que todo esto lo presenciaran cuatro personas muy de cerca, una interviniendo directamente en defensa de la víctima de violencia de "genero",  ellas lo podrían ir contando.

       Resulta que el bloguero, cual moderno Larra, o Jovellanos, o Joaquín Costa, o Ganivet, o Ramiro de Maeztu, o Giner de los Ríos, o los modernos Antonio y Luis Herrero, (cuya biografía del primero acabo de leer), o Pedro J., o F.J.L es un regenerador de andar por casa. En su blog trata de entretener, con asuntos de carácter local, enseñar, informar, y también formar. Y claro: pues informa de las cuestiones municipales, siempre con el máximo rigor, y ejerce, si es necesario una justa y democrática crítica.

     ¡Amigo! Lo de siempre:  los poderosos, aunque sean caciquillos locales, no soportan la prensa libre e independiente. Si pueden la persiguen, la quitan de en medio, o la compran y manejan. No ven los tiros que hay ahora para hacerse con el control de RTVE. No ven la desinformación de La Opinión de hoy respecto al problema del agua en este pueblo. No puede ser más sectaria ni llena de mentiras. Además jugando con la salud de las personas al afirmar que el agua ya es apta para el consumo. Entren en la página del Ministerio de Sanidad y verán. Toñín lo ha colgado en Facebook.

    Se quejaría el amenazante del cuento surrealista, de que el bloguero le persigue en su bitácora. ¿Quién persigue a quien?  ¿Quién empezó la persecución? Si toda una Corporación manejada por el hoy amenazante empleó todo su poder local en perjudicar todo lo posible a esa familia (reprobación, denuncias, querellas, injustas y arbitrarias decisiones municipales para causar enorme perjuicio económico; insultos personales,  en el periódico, en Facebook, en anónimos horribles...)  No hay tal persecución gratuita, como tal, pero ¡hombre!: si ocupas o has ocupado un puesto relevante en la vida del pueblo y has originado conflictos, y cometido ilegalidades ya sancionadas, lo normal es que salgas en la prensa. Eso, sin una sola mentira, es ejercer el sacrosanto derecho a la libertad de expresión. 

     Lo de esa mañana, para actuar así, tan en frío, con tanta violencia verbal, gestual, el hecho de taponar la calle con un vehículo, intentar amedrentar sin motivo alguno a un pacífico ciudadano, ¿que refleja? Puede cada uno buscar la respuesta. Aunque para  el código de valores de estos "machos" sin un solo virtud humana  que presumen de abundante testosterona, sea una "hombrada" de la que jactarse: haber cortado el paso, insultar y amenazar a un jubilado lleno de edad y dignidad.       Seguro que el valentón de ir el bloguero acompañado de su hijo, como en otras ocasiones, se la hubiera envainado. Le retaría, a este personaje del relato, equivocado de siglo, de la España negra, a que se atreva a repetir la "hazaña" en la anterior circunstancia.

    La moraleja de este cuento es recomendar a los valentones que cesen en tan repetidas violencias, porque a ese bloguero que en la Transición cantaba: ¡Libertad, libertad, sin ira libertad! , que vivió ansioso de ella cuando los progenitores de los peperos de ahora , al final de la oprobiosa, mandaban en el pueblo, no se la van a cortar con amenazas en plena democracia. 

     Nota del autor: Como es un cuento cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

          

jueves, 12 de julio de 2018

LA DEHESA EL ENCINAR. (III)



      Cuenta don Luis que fue comprada, "hace dos años" por Alicio Cobaleda acaudalado propietario de Salamanca. Dicha compra pudo ser hacia el año 1.925. Aquí llegó para hacerse cargo su hijo Ignacio Cobaleda Gajate cuando tenía, según he oído  18 años. Sé por la relación de afiliados al Partido Agrario en Villalpando, que en el año 1934 tenía 27 años. Era un tío elegante, simpático y muy competente. La agraciada con tan buen partido fue una señorita de la villa, hija de doña Nieves; vivían en la casa nº 1 de la calle de "El Toril", esquina a la plaza, hermana del Procurador, poeta y hombre bueno, Marcelino González Cifuentes . Se llamaba Rosario. Hemos conocido algún hijo de ese matrimonio.

       Le tocó vivir una época muy conflictiva en la historia de España y del pueblo. Él era quien más jornaleros contrataba. Aparte de los montaraces, los que andaban a la leña, el carbón y el cisco, casi todos salmántinos, contrataba un gran número de segadores y agosteros de Villalpando. Entre las encinas, donde no podían entrar las máquinas segadoras porque, además, sembraban a cerro, grandes cuadrillas de segadores segaban a hoz. En cambio la trilla y limpia la hacía una de aquellas antiguas máquinas, a la que, todavía, conocidos funcionar.             

       Según Guadillo, quien anduvo allí con el carro, dice que funcionaba con madera. De ahí deduzco que la fuerza motriz era una máquina de vapor. Transmitía el movimiento a la máquina a través de un gran correaje; lógicamente el esa caldera y horno habrían de estar separados de la máquina y del bálago. A partir de esa polea central, unos cuantos correajes más, movían la cinta transportadoras, el cilindro de la trilla, las aspas aventadoras, las "cerandas", etc. El grano salía ya limpio a los sacos, depositados en el suelo; la paja salía expulsada por un tubo, formando un gran montón.

      Los carros, tirados por bueyes, transportaban las mieses desde el rastrojo a la era, colocadas en gavillas, sin redes, sino con sencillos armaje; desde éstos, iban echando las brazadas o gavillas, directamente a la cinta transportadora de la máquina.

      Aquello era un gran invento que suplía la trilla con mulas, tornar, aparvar, barrer solar, limpiar,..., pero aún así ya vemos la gran cantidad de brazos necesarios para aquella gran labranza..

       Covaleda, el mayor patrón de la villa, se vio muy afectado por las frecuentes huelgas durante los años de la II República, y los encontronazos fueron frecuentes. Los jornaleros trabajaban mucho y ganaban poco; la siega se ajustaba a tanto la yera; había conflicto en si tantas o cuantas yeras segadas; tampoco el precio del trigo daba para jornales mucho más altos. El problema en aquella España agraria es que había poco, y encima estaba mal repartido. Covaleda, por aquel entonces, tenía uno de los tres o cuatro automóviles que había en el pueblo, incluidos un taxi.

      El clima de pobreza y crispación en el pueblo se nota leyendo las actas de los plenos de la Comisión Gestora nombrada en marzo de 1936 tras el triunfo electoral del Frente Popular. (Están en la "Otra Historia de la Villa"). Copiemos un ejemplo

        Sesión Ordinaria de 12 de junio de 1936                

        "Don Macario Espinaco (éste era "Paquete" a quien, diez años después, mató una vaca en la plaza el día de San Roque). miembro de la Gestora, "denuncia verbalmente en esta sesión a don Ignacio Cobaleda por pastar 15 bueyes de su propiedad al pago del Cementerio, siendo del hecho testigos presenciales, Alejandro Gil, "Manojo" y Eliseo Gallego "Chaparro". La Gestora le impone una multa de 10 pts.    

       No sabemos los motivos de que la familia Cobaleda, allá por 1951, vendiera la dehesa a la familia López Blazquez, también salmántinos. Eso lo contaremos en el siguiente capítulo.   Para refrescar de aquella España tan negra, copio una foto de ahora mismo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                


    

lunes, 9 de julio de 2018

LA DEHESA EL ENCINAR (iI)


         Seguimos con la foto: 



      Otro de los señores de pie, creo el más orondo, que está de perfil, sería don Castorio Palencia. un rico hacendado con propiedades en otro pueblo de la provincia de Valladolid. Fue abuelo materno de Amos Vega Palencia, padre de "Feli" y de Luisina. Estamos hablando del bisabuelo de espléndidas señoras de más de ochenta años..




     Está don Ángel Mazo Linacero y su hijo Ángel Mazo Trabadillo, padre de Luis y de Pepe Mazo. Los sentados son más jóvenes. Entre ellos, rodilla en tierra, hay dos adolescentes. El de más a la izquierda, con corbata, es don Manolo "el del banco", al único que conocimos. Podría tener entonces catorce años. Como se casó mayor, menos el menor, viven todos sus hijos en plenitud de forma.




     Si algún familiar o descendiente de los descritos descubre algún error, estoy dispuesto a rectificar.




     Aclaro que empleo el "don" porque así es como eran conocidos y nombrados los y las pertenecientes a la clase alta; costumbre que llegó hasta mi juventud. Así recuerdo a doña Ceferina y a doña María Mazo Trabadillo, si bien en la siguiente generación se perdió el "don" que daban las tierras. Así Luis Mazo Ortega, Paquito Morales Mazo, Ramón Álvarez Mazo... ya no tuvieron "don". Éste se reservaba para curas, maestros, abogados, notario, juez...




     A la última persona que conocí con don, sin tener carrera, fue a don Lucas Cepeda, quien sin ser de los que más tierras tenían, fue señorito: no trabajó y vestía elegante aun a diario. Obsérvese que la diferencia de clase social se notaba, a la legua, en el aspecto.




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      Hablando con gente más joven percibo que desconocen lo que fue la "Dehesa", se piensan que es la parte de ella que queda, todavía de monte bajo, considerable pedazo que se salvó del "encinicidio", aunque nada que ver con la dehesa que conocimos. Lo mejor es copiar la descripción que de la misma nos hace don Luis Calvo Lozano:




      "La Dehesa o bosque de los Condestables, poblada de seculares encinas, 1.100 años, ocupa una posición media entre el teso de Polanco y el Monte Coto. Esta dehesa encinal hace OCHOCIENTAS TREINTA Y OCHO HECTÁREAS, VEINTE ÁREAS Y CINCUENTA Y TRES CENTIÁREAS, o sean DOS MIL NOVECIENTAS SESENTA FANEGAS. Fue siempre de la propiedad de los Excelentísimos señores Condestables de Castilla, duques de Frías, pasando en estos últimos lustros a la Casa de Superunda, cuyo señor al morir sin sucesión dejó en testamento se vendiera dicha dehesa con los demás que poseía en Villalpando para invertir el producto en obras pías; comprola hace dos años don Alicio Cobaleda, acaudalado propietario de la ciudad de Salamanca.




       Aunque en la actualidad deforestada, fragmentada en manos de bastantes propietarios, siguen muy claros los límites de lo que fue la dehesa.




      Las primeras encinas, según vamos por el camino de la Casa, (se refiere a la casa de la dehesa más próxima y señorial), estaban a unos tres kilómetros del pueblo. Ahora ahí existe una nave donde guarda las ovejas Julian Vallecillo, un sondeo, motor de riego, etc. Está rodeada de cañadas, más o menos invadidas.




     Este camino de la Casa, ahora de concentración, coincidía más o menos con el antiguo, si bien, al adentrarse en dicha finca, ya no actuó Concentración Parcelaria, aunque no por ello dejó de ser público. Llega hasta la otra casa, la del medio, conocida antes como de "Cotorruelo", que sigue habitada, donde empieza el monte superviviente. Como a esta casa ahora se accede por un buen camino que va desde la carretera de Zamora, en la Cruz de Semanica, ese antiguo camino de herradura ha quedado intransitable. No así su continuación, desde la casa, cabañales y corrales dichos, hasta el puntal de la dehesa, en el extremo Sur, donde continúa, atravesando Valdeconejo, luego entre los pinos y el Coto, hasta llegar a Belver. Según asegura el Ayuntamiento de Villárdiga, un tramo de dicho camino, al cercar su trozo comprado de la antigua dehesa, el más al Sur, los nuevos propietarios, colocaron postes y alambres apropiándose de importante trozo de ese camino. Al encontrarnos con él cortado, los transeuntes invadimos el terreno colindante que es propiedad del Ayuntamiento dicho, quien, hace ya bastantes años, excavó una zanja para impedir el paso por su parcela.




    ¡Bien!, volvamos al principio:  llegamos al cruce, donde nace el camino transversal de Concentración, donde hay una laguna, y allí, hacia el Sureste, empieza la cañada de la dehesa, que va dejando ésta, deforestada, a la derecha, un poco más adelante, a la izquierda el Teso Polanco, en la actualidad precioso pinar. Y así, al llegar al Sebo, donde acaba ese trozo de cañada, otra más estrecha tuerce a la derech y sigue cirvunvalando todo el perímetro de la dehesa, hasta llegar, por la Vizana al punto de partida, donde está la actual citada nave. Calculo que la longitud de ese perímetro puede ser de ocho a diez kilómetros.




    Les voy a contar lo que era aquella dehesa, la vida y la riqueza  que allí había, será, s.D.q., en el próximo capítulo. Ahora simplemente, un aperitivo.




     Al llegar, entre las primeras encinas, nos encontrábamos con una casa grande, de dos plantas, al fondo de un corral delantero en el que había cuadras y cabañales. Dos pararrayos la protegían de los rayos y exhalaciones. La fachada estaba recubierta de ladrillo rojo. Poseía portón y amplios ventanales. Por otra puerta más grande, en la parte izquierda, se accedía a la capilla. Todos los domingos don Facundo, en su borrico, con mi tío David de monaguillo a la grupa (entonces la misa era un diálogo en latín entre el cura y el monaguillo, ambos revestidos), el caliz, las "formas", el misal... en las alforjas, iban a decir misa para todas las familias trabajadoras habitantes de los chozos, convocadas por el esquilón sobre humilde espadaña en el tejado de la casona.




 (Continuará)        

domingo, 8 de julio de 2018

LA DEHESA EL ENCINAR.



       A Pablo Román, por animarme a escribir y no ocultar ser lector de este blog.


       Cierto que he pasado una semana sin asomarme por aquí. Varías han sido las causas: haberme enfrascado en la redacción de un trabajo para un certamen literario, híbrido de cuento y ensayo; el melonar; mi tarea de moderno perillán; mis lecturas (mucho más cómodo leer que escribir); el mundial de fútbol; ayudar a unos apicultores murcianos, ayer pasé la mañana con ellos, y también, ¡cómo no!, dado que el último plato, el de "Se Vende" fue de muchas calorías, dar tiempo a ser digerido.  A este respecto: en Belver de los Montes, pueblo que tiene río, arboledas, verdor de regadíos, montes cercanos, unos asturianos han comprado una casa decente, con su corral, etc. por tres mil euros.

     De la actualidad local, poca cosa: el pueblo  empieza a cobrar vida con la llegada de los de fuera; seguimos sin agua potable a pesar de que llueve con frecuencia, esto del tiempo si que es noticia: no deja cosechar, pero no vean como tiran los girasoles y las alfalfas; ahora mismo el pando ya no es el desierto de antes, estos dos últimos cultivos por algunos pagos, Alafes por ej., ocupan muchas más parcelas que el clásico cereal, y le dan verdor al paisaje; los girasoles están empezando a echar las cabezas, en pocos días inmensas sábanas de amarillo cubrirán nuestras besanas. Ya les pondré alguna foto. Les sugiero a los de la hostelería vendan la floración de las pipas, más el verdor de los pinares, como atracción turística. No es el Jerte, pero cuidadín con Valdeconejo y Torroyo, con los girasoles de Enrique en la ladera.

     De la consabida ineficacia municipal (¿ya estaban pensando que se iban a librar?), pues que este año la subasta del Prado de Huelga Pedro ha quedado desierta. Posiblemente sea el último gran favor del asesor, cuando se sacó a subasta todavía asesoraba. Se les ocurrió poner trece mil euros de tope mínimo. Metió plica un solo pujante, un espontáneo de trabajos agrícolas  afincado por aquí desde hace años. No sabemos para qué lo querría, pues no es ganadero. Se volvió atrás. Se lo ofrecieron a los de la ganadería extensiva. Nadie puso un duro. Entre tanto la hierba se ha secado. Ahora han puesto un pasquín para que vayan a pastar gratis quienes lo deseen. Puede que por diez mil euros alguien lo hubiera cogido. Así, ni una perra.

       A lo mejor habría que replantearse qué hacer con esas sesenta y seis hectáreas de  praderas de toda la vida, ahora que no quedan mulas que aprovechen las hierbas mayores, ni ovejas para las menores. Las de ahora en invierno están estabuladas dando buena leche, que los forrajes son abundantes y baratos.

       ¡Bueno!: les explico la joya de foto. Está enmarcada, en el portal de nuestra casa, como oro en paño, pues resulta que el primero por la izquierda, en los que están de pie, es mi bisabuelo Agapito Modroño González, nacido en Castronuño el año 1853. Llegó de aguardientero a Villalpando, con treinta y pocos años con su mujer, Agapita Maestre, seis años menor, y cuatro o cinco críos de los ocho que crió el matrimonio, el resto ya nacieron en la casa que compraron en la Carretera de Madrid, donde montaron los alambiques. Al excavar los cimientos, para su moderna casa, Felipe Vega, han aparecido señales de la hornilla de la alquitara.

       La foto está hecha hacia el año 1.905. Son los señoritos de la clase alta del pueblo, cazando en la dehesa. El traje de pana que viste mi bisabuelo, al igual de quien está a su lado, indica que no pertenecía a esa clase, ni una tierra tenía, pero alternaba con ellos.

       Mi abuela, nuera de aquel patriarca Modroño, me repetía quiénes eran. Ahí están  los ricos, padres, hijos, cuyos nombres llegaron hasta nuestros días, y que conocimos a sus descendientes. Lástima que la foto, sepia por el tiempo, no sea más nítida. No obstante, si pinchan, la verán más grande. Les recomiendo observen detalles: el aspecto, vestido, calzado, escopetas, el perro, la perdiz...

         Identifico a unos pocos, de los más nombrados: el quinto por la izquierda, en la fila de pie, rechoncho y más bajo, es Ezequiel Baltero, que tuvo un tejar en la fuente; el hombre acabó pobre; el octavo, más bajo que los de al lado, con chaqueta clara y chaleco oscuro, frente despejada por el sombrero hacia atrás, es don Teodoro Núñez. 


        Éste era por entonces el más rico del pueblo, un auténtico señorito. Tenía labranza con tierras propias para veinte pares de mulas; el Valle de las Urnias, hoy Blanco, era de su propiedad. Su casona de labranza estaba en la calle Real, esquina a "Una acera"., en lo que hoy ocupan la casa, pisos, corrales, bodega de los "Olegarios", más la casa de a continuación, construida, por uno de los hijos de don Teodoro, para su "querida", llamada la "Niña de don.... (no recuerdo el nombre). Aunque la conocimos ya en completa decadencia, aún conservaba su aspecto señorial; de la parte superior del tejado sobresalía una cúpula octogonal, con una ventana en cada lado. Según cuentan su misión era, con prismáticos, vigilar a los mozos que trabajaban en el campo y en la era.


       En esa casa, donde había vajillas de plata, se reunían caciques de la zona para nombrar a los Diputados del Partido. También en la casa del Valle, pasaban largas jornadas y veladas, jugando al gilé.


        Entre los que están sentados, creo recordar, había al menos dos hijos de don Teodoro. De sus descendientes conocimos a un nieto, Serapio, creo Fernández, Núñez, un hombre muy digno y lleno de bondad, quien conservaba ese aire señorial. Fue quien vendió la casa cuando emigraron a Barcelona. Tenía dos hijas, la segunda era Lolita, quien poseía una de las pocas bicicletas de chica que había en el pueblo, y un chico, Teodorín, unos años más joven que yo.


       Esto se está alargando demasiado. En breve, s.D.q. continuaremos con la semblanza de la foto y nos meteremos a contar la historia de la dehesa.

         
        


     

sábado, 30 de junio de 2018

SE VENDE



     Quiere este artículo reportaje fotográfico ser una llamada de atención a la situación demográfica y urbanística de nuestros pueblos. No busco perjudicar ni molestar a nadie, sino al contrario. Conocer a fondo la demografía y urbanismo, oferta y demanda de viviendas, sobre todo en Villalpando (donde, todavía, puede quedar una pequeña demanda, no así en las aldeas vecinas en que ha desaparecido por completo), puede hacer caer del burro a los propietarios del "Se Vende", empiecen a "pedir" al menos la mitad de lo que piden y, a partir de ahí, negociar. Cuanto antes tomen esa sabía decisión, antes dejarán de perder dinero, de causarse un perjuicio a sí mismo y de impedir que se asienten familias en el pueblo.

     Ahí va la primera foto:
                         
                                               




      Hace como unos cuarenta años, cuando pusieron el letrero de "Se Vende", que mal ven en la pared, todavía esa casa estaba habitable. Todavía tuvo algún comprador. Lo de siempre: pidieron y se quedaron con la "pedidura". Como ven, de ella ahora sólo quedan dos tapias. Y los dueños seguirán pagando contribución. Y ya no tiene valor alguno.

       Lo que ven delante de ella, en primer plano, lleno de maleza, son los escombros, los restos mortales del adobe, el tapial, las tejas y las madera, todo arroñado, de lo que fue, en sus tiempos, otra casa buena de labranza. Y de eso está lleno ese pueblo: ruinas por doquier de las primeras viviendas que fueron cerrándose en la estampida de los años sesenta.  Aún así, todavía quedan casas (habitadas no llegan a la docena; por los veinte habitantes, mayores casi todos, anda el pueblo) habitables que van a seguir el mismo camino que la de la foto.

     Esa, con pequeñas diferencias, es la tónica general de nuestras aldeas: muchas casas aprovechables sin nadie que las habite. Salvo pequeñas excepciones de algunos de la ciudad que, al verlas anunciadas "tan baratas", han tenido el antojo de comprar para pasar días en un pueblo.

      Algunos de esos solares y ruinas, ya no tienen dueño. Nadie se llama a heredarlas para no pagar IBI por algo sin valor. Eso lleva a un largo proceso que termina con el inmueble en manos de "Hacienda".

      Las primeras personas sensatas ya se plantean regalarlas. Lo malo es que no encuentran a quién. Se las están ofreciendo a los Ayuntamientos, pero éstos no pueden hacerse  cargo de ellas por no poder pagar los impuestos. ¡Además! ¿Para qué las quieren? Conozco casos concretos: a unos muchachos, en un pueblo donde todavía alguno queda, una mujer mayor y emigrante les dijo:

      -Os regalo la casa.
     -¡Vale!, de acuerdo, la cogemos, pa hacer la peña.
    Pero tenéis que ponerla a vuestro nombre y pagar la contribución, el agua, la luz, etc.
       Entonces no nos interesa.

       Cuánto antes las Administraciones, Ayuntamientos y Diputación, se pongan manos a la obra, mejor. Miles de viviendas existen en ésta, en todas las provincias de CyL  de las que deberían hacerse cargo (bien porque ya hay quien las ofrece gratis o estimulando a que lo hagan con un aumento del IBI para las desocupadas todo el año) para ofrecérselas gratuitamente a posibles habitantes. Por ej.: están los estados ribereños del Mediterráneo no sabiendo  qué hacer con los migrantes que se juegan la vida para llegar a la tierra prometida. Pues mejor que alojarlos en pisos, que son caros, en zonas saturadas de población, alojarlos en esas casas de los pueblos tan vacíos.

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      EN VILLALPANDO. Reparemos en el pequeño muestreo de fotos: 

    
    



   VILLALPANDO: Cada año somos unos treinta menos. Aparte de que los jóvenes, la mayoría, siguen emigrando, pues ya saben: pocos nacimientos y muchas defunciones. ¡Menos mal que han llegado los búlgaros, unos noventa!

    ¿Existe demanda de viviendas? Muy escasa. Ocupadas todo el año, no llegan al 40% de las  habitables. ¡Menos mal agosto!

       Los emigrantes retornados, aunque no sea todo el año, fueron los que tiraron de la demanda. También familias de los pueblos próximos. Pero es que esta demanda ha tocado techo. Retornaron los de la riada de los años sesenta, cuando eran jóvenes, pero es que de esos ya no quedan para volver, y quienes lo hicieron también van desapareciendo.

    Gente de los pueblos próximos: si es que tampoco queda, si no es para venir a la residencia.

      Aún así, no es la situación de San Martín o de Quintanilla. Las casas pueden tener algún valor. Algo así como la mitad, o menos de lo que piden.

       Miren qué hermosura de casa la de la última foto. Les aseguro que por dentro es confortable, con calefacción, bien amueblada, cochera, patio, pozo, galería... No está puesta a la venta, aunque lleva deshabitada puede que cuatro años y sin relevo generacional que la habite. Como esa hay un montón. Cuál es su destino?...

        La casa de la primera foto, que ocupa una manzana adosada al convento de las monjas, llevará cerrada unos treinta años. 

        Ahora me paro en la casa de la foto segunda, la que tiene el cartel de "Se Vende", sobre la ventana. Tiene otro detrás de los cristales, ya borroso por el paso de los años. Por lo menos diez que la pusieron en venta. Por aquel entonces, con algún pequeño arreglo, se podría entrar a vivir en ella. Tuvo compradores..., y lo de siempre: "los cerros de Úbeda". Pues ahí ha quedado el muerto Es muy antigua, pero estuvo bien cuidada. Ahora:  ¿...? Todo indica que va a seguir el camino de la foto de la entrada. Y, claro, entretanto: IBI, Tasas...

        La otra foto, la del solar con tapia de ladrillo y de adobe, lleva puesto tantos años el repetido cartel, del que está el pueblo lleno, que ya se le ha borrado el "Se Vende", ha quedado sólo el número del teléfono. Si es que solares también hay mogollón a la venta, y la una o dos casas que se construyen prefieren hacerlo en las eras, fuera del casco, donde el terreno es más barato, o propio, y además lo construido es "chalet".

       Para ver la enorme oferta de viviendas de todo tipo, desde casas de pueblo a pisos, pueden entrar en las páginas de anuncios, o darse una vuelta por la villa. Algunas son hermosos chalets que costaron un pastón, pero, ¿quién va a pagar en pueblo de tan poca población y vida tropecientos mil euros?

          También he sacado una foto de ruinas llenas de maleza y ratas, gracias a la desidia municipal, y podría sacar más.

             Si tuviéramos un gobierno local socialista práctico, con algo de valentía, una medida importante para asentar cierta población, sería presionar, vía IBI a los inmuebles desocupados para estimular su venta, sería bien para los propietarios y para la vida en el pueblo.

             Por mí que no quede. Si vuelvo sobre ello es razonándolo con fotos, y por si alguien se toma la molestía de mandarlo a la Junta o a la Diputación, antes de que todo el pueblo quede así. Como las fotos de abajo.


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