jueves, 5 de diciembre de 2024

GÉNESIS DE UNAS MEMORIAS.

 

       




 



    Como ven en la fotografía primera, el próximo día siete se presenta un nuevo libro sobre nuestro torero. Es por ello que me parezca oportuno narrar los vicisitudes sufridas para la publicación de sus memorias de las que, aunque no aparezca en la portada, soy autor.

    Todo comienza cuando escribo "Charlas de fragua y solana", año 1997. Le dedico un relato titulado "El torero". Les copio fragmentos de ese relato:

    "Torero grande, hondo, profundo, serio y sobrio, con la hondura, la seriedad, la sobriedad de los campos, los barriales, las besanas que lo vieron nacer".
    "Las vicisitudes familiares y la mala fortuna en los negocios inmobiliarios, o su buena fe parece, le han llevado a una mala situación económica"
    "Pero como se conserva entero, en lo físico y en lo moral, enjuto, recio, anguloso como encina del Raso, quiere resolver su situación sin arrugarse, entrando de frente y por derecho. Cuando escribo estas letras, en la primavera del "noventa y siete", anuncia que vuelve a los ruedos".
    "En Villalpando, en Zamora, a los que ha dado nombre y fama, deberíamos echarle una mano. Los políticos tendrían fórmulas. Algo se podría pensar para un hombre que, aunque tenga todo el coraje y las agallas de sus ancestros terruñeros, 64 años son muchos para ponerse delante de un toro". 
    Cuando son publicadas "Las charlas..." lee ese relato la toledana María, quien por entonces era su compañera. Le gustó. Vino un día por aquí. Me la presentó: -Usted debería escribir las memorias de Andrés.
    -Cuando me jubile, encantado de hacerlo. -Otra cosa es la edición.
    -No hay problema, -dijo Andrés- Amorós me ayudaría. Espasa, Planeta,..., cualquiera las editaría.
    Así quedó la cosa.
    Comenzado el nuevo siglo, manos a la obra. Ya tenía los mimbres: sus grabaciones, las vivencias comunes de toda la vida; transmisión oral de "El Velas", mi tío Pablo Alonso..; además un magnífico álbum de fotos.
    Unos meses me llevo la redacción. Por entonces ayudaba a mis hijos a plantar pinos, en la agricultura...
    Terminado el texto, en una carpeta, le di el borrador del "manuscrito", las fotos seleccionadas, y sus pies. -Ya puedes buscar editor.
    Transcurrían las semanas, (había enfermado su hermano Antonio y él lo cuidaba), sin tener noticia de la edición.
    Transcurrirían dos meses: -Venga Andrés. Dame la carpeta. Voy a buscar editor.
    Me llegué a Zamora. Librería Semuret (Había editado "Charlas de fragua y solana"). - Amigo Luis. Échale un vistazo a esto a ver si te interesa editarlo. Para mí no quiero ni un real.
    -Déjalo. Le voy a echar un vistazo.
    Pasaron varias semanas. Vuelvo otro día a Zamora.
    -Yo no me atrevo a publicarlo. Las fotografías habrían de ir en color. Eso vale mucha pasta. Esto debería hacerlo la Diputación. Se lo voy a pasar.
    ¡La Diputación de Zamora, en manos del PP, para quien yo era la bicha terracampina..! Ya hubo guasas por San Cayetano: -¡Cómo que se lo van a editar!
    Les cuento un detalle de los de Viriato: año 2.004,  Certamen Literario de Relato Corto. Obtengo el primer premio. Cuando abren el sobre del autor, Agapito Modroño, idean una treta. En la entrega de las placas, llaman primero a quien había obtenido el tercer premio, luego al del segundo, y después al del primero; pero como no lo detallan en el  periódico aparece como ganador el tercero premiado. Un tal Sadia con un relato vulgar y malo a rabiar. ¿Cómo iba a aparecer como ganador un señor cuyo manuscrito "Memorias de Andrés Vázquez", había sido rechazado, sin ver siquiera las fotos, porque Andrés se merecía otra cosa...?
    ¡Hombre!: ya sé no soy Manuel Chaves Nogales, con esa hondura filosófica, con esa prosa tan literaria; con todo el cariño, tampoco Andrés, aunque parecido, fue Belmonte. 
    ¡Pues nada! Me olvidé de las Memorias. Pero, hete aquí, que Sara lee el borrador. Ve las fotos... Un día al regreso del campo:
    -¿Por qué no publicamos nosotros el libro del torero?
    -Déjate en paz. Me dijo Luis González, el de Semuret que la tirada habría de ser de 3.000 ejemplares . Eso con fotos en color, (todavía hablábamos en pesetas) serían cerca de cuatro millones de pelas. Año 2.002.
    -Que no. Que he hablado con unas monjitas que tienen imprenta. Y si ponemos las fotos en blanco y negro nos sale mucho más barato.
    -Que por muy barato que lo pongan (Recordaba cuánto me había costado "Crónicas de ayer y de hoy...") menos de dos millones no nos cuesta la broma.
   

                         Pinchen para verla más grandes. Es el primer premio por el relato "Volver", editado en "De entre adobes y tapiales".
     (Continuará s.D.q.)



   

No hay comentarios: