domingo, 8 de diciembre de 2024

GÉNESIS DE UNAS MEMORIAS, 3ª Parte.

 

                       






        GÉNESIS DE UNAS MEMORIAS, 3ª Parte.

                Antes de continuar, muestro mi elogio a la Asociación de Amigos de Andrés Vázquez. No sé exactamente quiénes la componen; me imagino son quienes tanto ayudaron en vida al torero, y ahora han conseguido editar el libro MAESTRO, presentado anoche en el Ayuntamiento. Mis ritmos circadianos, un tanto gallináceos, me impidieron la gozada de asistir a dicha presentación, de la que poseo unos breves apuntes.

                Agradezco la cita que de mi libro y persona realizó el crítico taurino Pedro Mari Azafra, quien se nota algo ha bebido de esa fuente: al menos al anécdota de Orsom Welles. Sé que este hombrón fue amigo de Andrés Vázquez, como muestro en las fotos, si bien no estoy tan seguro de que estuviera en Villalpando. Andrés me contó la anécdota de cuando entró en la cantina de Monsi, y Alfredo Argüello le confundió con un picador. La otra anécdota, la de “tirar de pantalón” detrás del muladar, y arañarle las nalgas el gallo, fue de mi invención, si bien trasladando algo que ocurrió, con un forastero, en el corral de nuestra casa.

                Cito, porque es de justicia, quienes fueron los benefactores más recientes, y últimos del Maestro:

                Ya, en la primera sesión de trabajo que tuve con Andrés, le acompañó, con una grabadora, siendo muy joven, Jaime Rubio Martínez. Desde entonces siempre ha estado a su lado. También, incluso ayudándole económicamente, quiero citar al tío del anterior, Avelino Martínez Movilla, aparte de otra ayuda, poniendo local y mantel en las reuniones.

                Los amigos, al verle mayor y solo, gestionaron, pagando de su bolso la cuota, llevarlo a la Residencia. No sé si durmió una noche. Entonces le alquilaron una casita nueva, con chimenea, en la calle Arco. En más de una ocasión le llevé leña para la chimenea. Cuando el Registro de la Propiedad se trasladó a las Angustias, Antonio del Castillo Alonso, acondicionó esa casa en calle Amargura,  y cobijó en ella, sin cobrarle una perra, al torero. Tuvo una señora de Villalpando, y estuvo muy bien atendido. Iba los domingos  a misa de San Nicolás, pulcro y limpio, como siempre. Mi hermano también le ha dedicado tiempo y trabajo, al menos en la confección de “Maestro”. En las Ferias de la Madera de 2.023 que promovió, organizó y se curro,  Fernando Gil, el de Aniano, intentó un homenaje al diestro que no tuvo acogida municipal en la corporación anterior.

                No he tenido dicho libro en mis manos, deseando estoy. No sé quién lo vende. Pregunté ayer a Patricia, y no.  También desconozco los ejemplares de la edición. Sé que es de mucha calidad. Eso vale dinero que no ha cobrado el editor, Alfonso Blanco Guaza.

                                         -----------------------------------

                Continuamos con los avatares de las “Memorias”:  pasarían como dos años,  el libro ayudó a que las gentes lo recordaran de nuevo. Recibía visitas en el bar del Toreo. Con Andrés han sucedido dos tipos de comportamientos: el de quienes lo ayudaron en sus principios, gozaron con sus triunfos, los Hnos Féliz Burgos, por ej., todos quienes nos apuntamos a la peña taurina Andrés Vázquez, quienes llenaban autobuses para verlo en Madrid; el Ayuntamiento de aquel de momento de triunfo, alcalde Vitaliano Núñez Baena, y los citados anteriormente pasadas las glorias. Otro comportamiento menos noble es el los políticos que lo han utilizado. Así, por ej., en unas elecciones municipales en Zamora, encabezaba la lista del PP Antonio Vázquez, y la cerraba  Andrés Vázquez. Todo el obsequio fue el busto raquítico en la Plaza de toros.

                El poder político local, allá por el 2.004, del que, por juntarse conmigo, se había distanciado, mediante un agasajo, volvió, volvió a ganárselo.

                El agasajo consistió en programar en agosto, antes de San Roque, los “Premios a Andrés Vázquez”. Pegaron vistosos carteles. El ayuntamiento trajo, a golpe de talonario, al escritor y tertuliano mediático, Fernando Sánchez Dragó. Pronunció la conferencia en el salón del antiguo Instituto, antes “Escuelas”…

                En el coloquio, una señora del público, de las antiguas señoritas veraneante, le advirtió que "debió encargar sus memorias a un escritor de más categoría…"

               


No hay comentarios: