Es tan bueno el artículo, escribe tan bien esta chica, es tan valiente y, sobre todo, coherente. (que no ha mendigado un trabajo en cualquier redacción para escribir al dictado, sino que porque la gusta, realiza y la hace libre, cuida ovejas) que no me resisto a copiarlo. No he conseguido contactar con ella para pedirle permiso. Fui a Prado, finales de octubre, un día con la bici, y claro. No estaba en casa. Espero no le parezca mal.
La muerte llama a concejo
Demasiados expertos dando lecciones sobre desarrollo rural y cada vez menos
habitantes que desarrollen el rural
Se acabó la sementera, para unos más que para otros. Se ha acabado para
todos esos ancianos que se han dado mucha prisa en aprovechar este buen otoño,
cálido en exceso, pero bien entrado en aguas, para seguir trabajando tierras
propias y ajenas.
Así son nuestros abuelos: tractoristas contumaces
cuando se trata de amasar pasta, si lo que quieren es una pensión mayor, que
protesten cortando la A-6 a la altura del Huracán como hace la gente de bien,
pero unos pasotas a la hora de entrar en el bombo de la mesa electoral.
Si se tiene el cuerpo para ferias, también para ir a
misa.
En sementera, los jubilados rurales no se parecen en
nada a esos otros de ciudad que se agolpan ociosos frente a una obra sólo por
dejar pasar el tiempo. Tampoco a esa otra España en la que nueve miran mientras
uno dobla el espinazo y se gana el pan con el sudor de su frente.
Quien sí se parece a esta España del nueve a uno, es
la legión de asociaciones, comités de expertos, observatorios y fundaciones que
se dedica a dar charlas, conferencias y organizar jornadas, simposios, o grabar
documentales y podcasts, escribir libros y sesudos estudios académicos sobre
cómo desarrollar el mundo rural.
Entretanto, cada vez quedan menos habitantes
desarrollando el rural.
Cada 4 de diciembre es santa Bárbara. Día aciago el de
este año a punto del The End. Acabo de ver el agorero cartel de Se Traspasa en
Librería Patricia de Villalpando y me echo a temblar. Sé cómo acaba la
historia: otro comercio que echa el cierre, una nueva tragedia para el mundo
rural.
El alma tengo partía, Maruxina, no será el último
duelo. El cierre de Librería Patricia en Villalpando es el funesto memento
mori, el triste recuerdo de que, al igual que el último habitante de Ainielle,
el mundo rural está condenado a la extinción.
Siempre es triste que cierre una librería, Dios sabe
que si de mi dependiera estaría prohibido por ley, pero esta noticia es peor
aún. Porque en el pueblo no se va a la librería solamente a comprar un boli bic
amarillo que escriba fino o un bic cristal escriba normal, la Pronto o el
último de Pérez-Reverte.
A una librería rural se va a socializar: a preguntar y
enterarte o a hacer saber.
También a realizar fotocopias. Llevarte a casa el
calendario zaragozano y el cupón de la semana, dejándolo a deber porque saliste
de casa sin gafas ni cartera. Pedir ayuda para rellenar un formulario en
Internet. O a que te den una cebolla del corral de casa para una improvisada
paella dominguera.
Incluso a ser testigo de cómo el abrigo de la hija de
una vecina, apenas estrenado y olvidado en algún armario, acaba pasando a mejor
vida en manos de una forastera barra peregrina a la que el inclemente frío terracampino
pilla desprevenida.
Pregunta: ¿Dónde va a parar el dineral que la UE
destina a desarrollo rural?
Obvio. A la España del nueve a uno. Esa España
rellenada que organiza cumbres mundiales sobre desarrollo rural. Peroratas en
las que un pobre desgraciao, el único que dobla los lomos desarrollando el
rural, comparte auditorio y mesa con nueve sabios, que disertan y dan lecciones
sobre cómo doblar los lomos para desarrollar el rural.
Es en Valladolid o Madrid donde estas codiciosas aves
de rapiña se reparten ávidas los dividendos para el desarrollo rural como si
fueran las paupérrimas pertenencias del Nazareno. Mea culpa, soy una cristiana
que necesita mejorar mucho, así que ojalá acaben todos locos como aquellos
soldados romanos que se engrescaron por la sagrada túnica.
Además de pésima cristiana, soy también una de esas
pobres desgraciás que dobla los lomos para desarrollar el rural. Y que nueve
vivalavirgen vivan muy bien a la sopa boba elaborando hiperbólicos ditirambos
en loor de la ganadería extensiva. Cuando, de seguir con vida, hoy Miguel
Hernández dedicaría su elegía no a Ramón Sijé, sino al pastoreo. Este oficio
muerto en vida.
1227,06 euros es que lo he recibido este año por
habitar una zona desfavorecida. Eso es todo lo que valgo para la UE, para el
Gobierno de España, y para nuestra Junta CyL. Y todo gracias a la PAC. Que,
Patricia, pese a llevar trabajando desde los diecisiete años, primero junto a
la anterior dueña de la librería, y luego por cuenta propia, cuando se la
traspasó, ni siquiera es merecedora de la rácana limosna.
En el rural no necesitamos migajas, queremos vivir en
zona no desfavorecida.
Los pueblos se mueren, unos dicen que ye Dios, otros
dicen non lo creo. Se mueren porque la mujer es la primera que emigra. Y cuando
se va la mujer, se va la vida. Se va el futuro. La mujer fija población,
escolariza a los guajes, los lleva al pediatra y a Librería Patricia a comprar
cromos de la Liga y un cuaderno del Real B. La mujer mueve y remueve la
economía de la comarca.
Y resulta que, a la mujer valiente que emprende en su
pueblo, se le cierran todas las puertas. Porque esos politiquillos adalides del
reto demográfico y el empoderamiento femenino centralizan los gastos de la
administración del Estado. Por lo que el ayuntamiento, el juzgado, el
ambulatorio, el cuartelillo y los centros escolares de Villalpando consumen
productos de papelería Made in Valladolid o Madrid.
No dan a ganar dinero a los negocios rurales, ahogan
más aún la precaria economía local, contribuyendo a matar más y más empleos en
la comarca. De resultas: el caso es que cada poco, la muerte llama a concejo...
Qué Santa Bárbara bendita, patrona de los mineros y Artillería, nos ampare.
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Aprovecho para felicitar al ayuntamiento por la presteza, como ven en la foto, en limpiar la plaza. Hoy sábado, en medio de un puente que es acueducto, además empalman con el lunes, tiene mucho mérito. Si en agosto hubo dos semanas arena en la plaza.
Que en una mañana haya quedado así de limpia, toda la arena en un montón, en el ángulo contra de Zarandona, es muy elogiable.
6 comentarios:
De entrada, buena prosa, me ha encantado leerlo.
Pero entrando en el fondo del asunto, ¿porqué se ha de favorecer con esos mil y pico Euros a ciertos beneficiarios de la PAC? ¿No es cada uno libre de vivir donde quiera? ¿Porqué va la sociedad en su conjunto a "pagar" a alguien por vivir en un sitio?
Por otro lado, esos "abuelos tractoristas" si tuvieran, no ya que ir detrás de las mujas, sino símplemente aguantar el estruendo del R-545, o el trasiego de sacos a la sembradora o la abonadora seguro que ya hace años que lo habían dejado, pero desde que el extensivo no es trabajo, lo raro es que lo dejen. Que pregunten a los maestros que tienen que aguantar a lo chavales toda la mañana, a ver si se quedan un solo día después de la edad de jubilación.
En cuanto a lamentarse por el cierre de una librería, como otros negocios rurales o urbanos, no es más que el sino de los tiempos, igual que podemos recordar con nostalgia el videoclub, o como un servidor, que un día de Primavera vió marcharse la DKW de los trilleros de Cantalejo para no volver más.
Amigo Maestro:
Me alegra volver a encontrarte por aquí. Aunque discrepante, agradezco tu mensaje.
Coincido totalmente en la defensa del medio rural que hace Bárbara, y en sus críticas.
Cierto que trabajar con los modernos tractores es como un bonito juego, capaz de seguir realizando después, mucho después, de los 65 años. Pero quienes cobren pensión total, lleven una labranza, y además vendan en negro, están defraudando.
No sé que a nadie, además de las ayudas normales de la PAC, le den una prima por vivir en un pueblo.
Aclaro que la librería de Patricia se cierra no por falta de negocio, sino porque quiere dedicarse a cuidar a sus hijos.
Llevamos años discutiendo sobre la despoblación rural. Eres la única persona o institución que esté de acuerdo, pero me temo que vas a ganar la partida. Me temo conocerás la gran desgracia de aldeas en las que, si acaso, se abrirá alguna casa en verano.
Tú fíjate: un nacimiento en todo el año en este pueblo.
Pero ¡ah!: me relaciono, ayudo a inmigrantes; treinta y un hondureños residen en Villalpando. De ellos, un grupo familiar, una casa, de, con, ocho miembros, de ellos tres muy menores; igual en otra casa (que, además, han comprado) tres adultos de cuarenta y pocos años, dos hermanas recién veintiañeras, y tres nenas de Primaria.
La colonia de inmigrantes, jóvenes la mayoría, supone más del 10% del censo del pueblo. Más del 50% de los/las, cuarenta y cinco trabajadores/as de la Residencia, son inmigrantes.
Yo sé cómo fijar unas pocas familias en cada aldea. Voy a todos los cónclaves sobre despoblación. No me hacen caso.
Me consuela lo que está ocurriendo aquí. Todos los días, por las mañanas, los bares están animados; a tope en los festivos y puentes.
Date una vuelta, me saludas, charlamos, y te regalo un libro.
Mi saludo cordial.
Estimado maestro:
Como hemos comentado en tiempos pretéritos, el módulo de la agricultura es tan laxo, que no interesa jamás vender "en negro" y perder la compesación del 12% de IVA.
El "fraude", que no es un tal, en su caso está implícito en el método de "estimación objetiva" o "módulos".
2º La Prima de se da son los 1200 € de los que habla la Sra. por "zona desfavorecida"
3º. No sé si el tiempo me dará la razón o no, pero el sentido de las cientos de aldeas de nuestra tierra, se perdió desde el día en que el primer Ebro super 44, Barreiros 350 o John Deere 717 pisaron nuestros campos. La vida actual con las enormes exigencias de todo el mundo hacen inviable la vida en ellas, salvo para los inmigrantes, obligados por las circunstancias. Los labradores de Cientos de ha o ganaderos con buenas cabañas viven en Valladolid o Benavente, dándose el curioso caso de tener que ir al pueblo por la mañana a traer el tractor a la "manifa" y tener que volver a llevarlo por la noche. Varios de los que destaron en las de febrero, buenos amigos por cierto, hicieron eso.
Lamentablemente los políticos siguen "comprando" este relato de la despoblación y dilapidan nuestro dinero en colegios con tres niños, CEOS, IES e IESOS por doquier, consultorios médicos en cada aldea... mientras que en Europa, el que va a vivir a un pueblo, lo hace con todas las consecuencias, no exige lo que no hay.
Amigo urbanita:
Sin entrar en otras consideraciones muestro mi total y absoluto desacuerdo con tu afirmación de que "La vida actual, con todas las enormes exigencias de todo el mundo, hacen inviable la vida en ellas", en las aldeas. No sé, no entiendo cuáles son esas "enormes exigencias de todo el mundo". Donde cada vez es más difícil vivir es en las grandes megalópolis. Convivo con una prima, licenciada en psicología, que huyó de Buenos. Aires. Si me dieran a escoger entre México, capital federal, y Quintanilla del Olmo, no tendría duda. A tres minutos tengo una villa con todos los servicios.
En cuanto a los labradores que viven en las ciudades puede, por vivir en distintas zonas, que tengamos diferentes percepciones.
Los labradores y ganaderos de aquí, menos uno, que pasa aquí la semana, tiene corte todo el año, viven en la villa. También aquí se han asentado unos cuantas parejas jóvenes de las aldeas vecinas, aunque siguen censados en ellas.
Recuerdo cuando unos primos míos, con tres niñas pequeñas, se fueron a Valladolid, decía una tía que lo hacían buscando un mejor porvenir para sus hijas.
Mi mujer y yo, con dos niños pequeños, recorrimos varias escuelas, en el otro extremo de la provincia, hasta que pudimos asentarnos en el "pando". Criarse en un pueblo no fue impedimento (suponiendo que eso sea la meta dorada) para que nuestras hijas fueran alumnas brillantes en la Universidad de Salamanca: farmacia y medicina, cum laude, nueve de media todo en junio; Erasmus, FIR, MIR a la primera, y con nota. Los varones: años de tuna e Ingeniería Técnica, pasando previamente por la FP en "Cristo Rey" interno. Hoy es un pequeño empresario solvente; el mayor, profesor de auto escuela que tuvo propia; ahora se dedica a la actividad forestal que le encanta, por último, el menor, tras una FP Agraria en la Espina, con muy buena nota ("en el país de los ciegos...") es agricultor profesional, culto, realizado y feliz. No es el prototipo del cerealista de cuatro días al año. Para alguna semana, salteada, para tomarse unas vacaciones con su mujer, porque siempre hay algo que le espera. Ahora por ej.: recién ha acabado de sembrar trigo, cebada, avena, veza; el día de la Purísima, por la noche, cargaron los tres últimos camiones de pollos de la granja avícola; al día siguiente, a sacar el estiércol, barrer, desinfectar la nave; todavía tiene cargado el remolque con los tubos de la cobertura que tuvo en cultivo de soja; si el tiempo le deja, empezará a esparcir gallinaza; luego la "arada" (lleva años sin usar la vertedera) de Adviento con el cultivador. Al poco empezará a preparar para la remolacha. Entre forraje de veza, sin mojar, y paja ha cargado veinte trailer.
Huyo de la vanidad. Te cuento lo de mi hijo porque es el ejemplo que tengo más a mano. Y no es de los que bate récord de tractor. Los campeones son los "Mois" de Cotanes-Villalpando; David Áres de Quintanilla del Monte-Villalpando; los Hnos Gago de San Martín-Villárdiga-Villalpando; Emilio Veledo de Villalpando.
Esa esa es la gozosa realidad que yo percibo, y que acabo de ver en la Asamblea de Agrinza. Un dato: sólo de venta de combustible, más de SIETE MILLONES DE EUROS.
Mis saludos más cordiales.
¡Se me olvidaba!: Todos éstos
de ochenta horas semanales de media al año, lo hacen con gusto. Les divierte el trabajo en tan cómodas, potentes y eficientes máquinas. De ellos, quién más, o el único que pisa terrones es mi hijo para montar y desmontar coberturas.
Que en el texto anterior, por ir tan rápido, me he comido dos comas.
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