Esa foto es más elocuente que discurso alguno: al traje de pana no le cabían más remiendos. La abuela de luto, las niñas de luto. Se habían quedado sin mamá, de 33 años, cuando iban a tener el cuarto hermanito. Los abuelos maternos y el tío menor, que se quedó soltero para tirar de la casa, las cuidaron. No les faltó alimento.
Labranza primero con burros, majuelos y tierras en el Raso, veinte hectáreas, una barbaridad; setenta yeras, por "Majalasllanas y el Tesoro"; unas veintiuna yeras "campos" por Taragudillo; parcico de mulas más tarde; las cinco mil cepas dichas de Valdeconejo, más otros cachos de majuelo por el Valle, o por ahí.
En una ventanuca, de arriba, en aquella casa, calle "Nueva", siempre el palo con un trapo rojo, equivalente a: "Se vende vino". De aquello conseguían las perricas más lucidas. El vino formaba parte de la alimentación; tres cuartillos diarios pedían los jornaleros en el ajuste, a mantenido, como segadores. Miles de horas doblando el lomo. ¿No ven la postura del cuerpo del hombrico, encorvado de tanta azada?
Aquellos terruñeros del Raso, capaces de subsistir sacándole unos saquicos de trigo (para siembra y la ración, por lo menos; si podían llevar algo a la Comarcal, menos mal), cebada para las mulas, dos marranos y las veinte gallinas, por lo menos; muelas para el cocido diario (los garbanzos un lujo, si tenían algún cacho fresco garbancero), a aquellos "rapucheros" (encima el apodo despectivo), antes de que desaparezcamos los últimos testigos, deberíamos hacerlos un homenaje.
En uno de los refranes por San Antón, aludiendo al "metereólogo", Juan "el del Monte", decía Luci "el Tobo", que "Cosco" (Francisco Alonso) y "Mostaza" (Acacio Infestas) proponían "hacerle una estatua de piedra en la Bardada".
Lo digo muy en serio: aquella lucha épica. gentes de otra pasta, merecían ser recordados con una estatua: "Pajalargas", "Castañonicos", "Gatos", "Garibaldes", "Tuertos", "Mecos", "Pucherero", "Soberanos", "Marcos", "Tachuelero"; Regino Barrios (plantó él solo, perdiendo un ojo, catorce cuartas de majuelo); Macario Boyano (labraba con arado bisurco, de sol a sol, quiñones juntos, tras la casilla; cerca de un kilómetro en cada vuelta, sujetando con la mancera, a dos manos, los emburriones de los morrillos contra el dental; encima, los domingos, jugaba a la pelota ).
Esa estatua debería ser un calco de la menuda, hebruda figura del último "Mohicano", del último que anduvo con mulas (ya una pareja "con mucho poder" que había comprado a Cañibano). Con las tierras concentradas había que echarle mucho valor para arar con las mulas dos parcelas (Raso bueno y Raso malo) de diez hectáreas cada; más las otras dos de tres has., más los majuelos que hemos ido citando. Fue el último que "hizo veranos" a la antigua usanza, la última era. Resistió al tractor y a la cosechadora. ¡Qué hebras!
Típica cabaña de guardar majuelo, hecha por Peque.
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Seguimos en el nuevo Valdeconejo. Vean las fotos y les explico:
2 comentarios:
Muy famoso era el vino clarete superior de Villalpando. En las casas de comidas de Zamora de principios del S.XX, si el menú tenía clarete de Villalpando era mas caro .
Grandes ventas de hacían en el mercado de Villalpando todos los martes de vino de la comarca, con destino Galicia y Asturias
Cierto, Ángel. Tengo periódicos de antes de la guerra en los que se anuncia el "clarete" de Villalpando. Era lo que ahora llamaríamos "rosado".
Se elaboraba con verdejo y tinta de Madrid, principalmente. A esa uva tinta ahora le llaman "Tempranillo". En nuestros tiempos el "Tempranillo" era una uva blanca de mesa.
El consumo de vino per cápita era altísimo. Sólo así se explica tanta viña, y tantas bodegas, por todas las partes, aunque las de aquí hayan desaparecido. Estaban las llamadas bodegas de la "Sosa", arrambladas todas por la cerámica; quedan algunos restos; las bodegas de la Fuente, donde mataron a Kilómetro; había otras diez o doce excavadas en el lienzo del murallón de tierra a espaldas de las casas de la Ctª de Rioseco; alguna más por ahí dispersas, como la que fue nuestra y la de la Viuda, que Teodoro el de "Beninín" conserva.
Había también bodegas en muchas casas, y lagares dispersos por el pueblo.
En los años de la posguerra era más necesario el trigo que el vino. Hubo subvenciones para arrancar majuelos, aguantaron unos años más los del Raso, porque aquello, antes de los minerales y herbicidas no daba trigo, o muy poco.
Los majuelos del Raso eran poco productivos y muy trabajosos; si bien en los pueblos de mucha producción, como Cerecinos, Prado, Villalobos, Vega, Villanueva, también acabaron por arrancar todas las cepas.
Perviven unos pocos majuelos en Villamayor. Aquí quedan otros pocos modernos en espaldera, con los que elaboran, con modernas técnicas de mucha limpieza, los vinos "Quotanes" y "Sera". Vinos de gran calidad.
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