sábado, 30 de enero de 2016

LA "MANIFA"


    A propósito de la queja vecinal en Villalpando, por las ausencias de médicos, que no son sustituidos, he leído del Gerente de Atención Primaria, que los sanitarios también tienen derecho al descanso, que no van a trabajar los 365 días del año.

   Mi primera respuesta es que no les estamos pidiendo eso, ni mucho menos, bastaría con que el consultorio estuviera atendido de mañanas, y las guardias, por supuesto.

   ¡Cuántas veces me acuerdo de los médicos de antes! De don Tomás, de don Carlos, de don Millán! No existía Centro de Salud, ni seguridad social hasta que, por entonces, se fue implantando. Había carencia de todo. Ellos la mitigaban a base de generosidad, de cariño, de esfuerzo. Estaban de guardia las veinticuatro horas del día. Se procuraba no molestarlos, pero si alguien se ponía malo por la noche ya íbamos a llamar a la puerta de su casa.

   Cuando alguien caía en cama lo visitaban todos los días, hasta que sanara, o no. Fue D. Millán, ya con seguridad social quien empezó a tener consultorio en la vieja casa donde vivía, en la  plaza de las Angustias, actual carnicería de Satur.

   Los médicos y practicantes atendían todos los numerosos partos, roturas de huesos, cólicos, todo.

   No es  que tenga nostalgia de aquella sanidad hija de la miseria de cuando yo era niño. (A partir de mediados los cincuenta, cuando empezó a funcionar la seguridad social, se construyeron  hospitales, se produjo el enorme avance en medicinas y adelantos), sino del calor humano, la abnegación , la entrega de aquellos médicos rurales, tan del pueblo, tan integrados. (D. Tomás Toranzo fue médico de la villa puede que cincuenta años. Otro tanto los practicantes Sr. Aniceto Cifuentes y Primitivo Redondo. No tengo noticia de que se ausentaran del pueblo, de que se tomaran vacaciones en su vida)

    No es eso lo que ahora pedimos. La heroicidad no es exigible (cierto que a cambio recibían todo el respeto, todo el cariño de las gentes de los pueblos), sino la adecuada atención a los pacientes.

   De que existe descontento, no cabe duda. De qué si no, con una población tan escasa y envejecida se iban a movilizar cuatrocientas personas.

   Cierto que los promotores de la protesta son gentes de izquierdas, que la mayoría de los cargos públicos presentes eran del PSOE, pero para nada aparecieron siglas. Bien se han cuidado siempre de indicar que actúan a título particular. La manifestación fue ciudadana.

   Y  nada pasaría porque hubieran sido los alcaldes los primeros en alzar la voz. Cuando en el verano se empezó a gestar el enorme malestar, debió el ayuntamiento de Villalpando salir a la palestra. Pero no. Hemos sido los ciudadanos. Ahora nos salen prometiendo lo de la construcción del nuevo centro de salud. Dice el alcalde que "vigilará para que se vayan cumpliendo los plazos..."

   ¡Qué fácil es aprender el catón de la política! Hasta los más torpes: promesas mentirosas envueltas en circunloquios, eufemismos, vaguedades...

    Pero si es que ni puñetera falta que nos hace el derroche de millones en un nuevo edificio. Si con el que tenemos nos basta. Que no hay carencia de espacio (incluso el local bien amueblado para sala de espera está cerrado), sino de personal y atención. Eso, ya, ya.