miércoles, 6 de enero de 2016

JUAN JOSÉ SAN PEDRO RIÑONES.


   Falleció anteayer, día 4, en su casa de la Calle Claveles, cuidado, acompañado por sus hermanos Milagros y Fabiola, "Pausi", "One", Luis Miguel. Sólo tenía 63 años.

   Recuerdo muy bien a esta familia. Se criaron en la Ronda de Santiago, donde ahora vive Conchi Granado, cerca, por tanto, de casa. Su madre, Eladia, era una de las que venía a por agua caliente a la aguardientería. Su padre, Martín, pertenecía a la estirpe de los enjutos, recios, duros, sufridos labradores de tierras pobres y lejanas. Y, así, sacó adelante a una familia de seis hijos seguiditos.

  Los muchachos, desde Juanjo, el mayor ahora fallecido, salieron como los padres: trabajadores y honrados. Así fueron, modestamente, aumentando su patrimonio, creando sus propios puestos de trabajo, y resistiendo en el pueblo.

  A Juano me unió mucha amistad: era muy prudente, callado, bastante inteligente. Como no pudo aprovechar mucho la escuela, ya, un poco mozo, se preocupó de adquirir cultura, yendo a clase particular con mi compañero, y amigo maestro, José Iglesias Cortiñas. De la enseñanza mecanográfica me encargó José a mí. Venía a casa y, en nuestra vieja Remigton, practicaba.

   Una enfermedad neuronal degenerativa le apartó bien pronto del tractor y las ovejas. Sus hermanas le han cuidado, atendido, mimado durante los más de nueve años de padecimiento, mitigado por el cariño.

   Esa es la conformidad que le transmití ayer a la familia. Reciban todos mis condolencias.