miércoles, 4 de junio de 2014

VOCABULARIO DE TIERRA DE CAMPOS RECOGIDO POR LUCIANO LÓPEZ GUTIÉRREZ.


    Continuamos recordando los viejos vocablos, algunos todavía, muy en uso.

F


FACENDERA.  Se emplea en la locución a facendera, que sirve para aludir a ciertas tareas que son llevadas a cabo entre todos los miembros de una comunidad. Por su parte, GR recoge facendera ‘concejo’ y tocar a facendera ‘tocar a concejo’. Deriva del latín facere ‘hacer’.

Comentario: Todavía conocí lo de "Ir a facendera", recuerdo ayudar a mi tío Antonio a cargar sacos terreros para la presa del prado. También cuando se asfaltó la plaza en el año 1957.

FANFARRÓN. adj. Lozano, robusto, de aspecto saludable, guapo (L y G, GG). El término no tiene solamente, por tanto, el matiz despectivo con el que se emplea en el castellano actual, pues sirve para referirse a una persona inclinada a decir baladronadas.

FARFUELLE. m. Hoja de de los cereales. El DRAE recoge farfolla ‘envoltura de las panojas del maíz, mijo y panizo’ y lo deriva del latín malum folium a través del dialectal marfolla.

FÁRFULA. Aparece en la expresión estar en fárfula ‘estar en ciernes’. Parece claro que la expresión deriva de fárfara, telilla que reviste interiormente el cascarón de los huevos, pues existe la locución estar en fárfara aplicada al huevo que no ha formado todavía más que la fárfara o que ha sido puesto así por el ave. 

FARRASPAS. f. Suele emplearse en plural. Briznas, hilachas, fragmentos diminutos. 

FATEAR. tr. Oler. Está relacionado con fato ‘olor, especialmente el desagradable’, según el DRAE.

FATO. m. Mal olor. DE, además de esta acepción, recoge la siguiente ‘engreído, presumido’.

FAZADA. adj. Dícese de las tierras labradas, o recién sembradas cuando, después de las lluvias, al orear, se crea una ligera costra seca

FEO. m. Dulce de almendra y azúcar (L y G, FY, GG). Se dicen los siguientes versos: “El sabroso feo / y el buen toreo / en Villalpando nacieron”.

FERIA. f. Se daba este nombre a los mercados y festejos que se celebraban durante los días 21 y 22 de junio, la centenaria Feria de la Madera. La muy noble villa de Villalpando tenía concedido el derecho de organizar ferias y mercados desde la Edad Media. En efecto, don Luis Calvo Lozano en su utilísimo libro Historia de la villa de Villalpando nos informa de que nuestra localidad en el siglo XIII (1297) recibió el privilegio de Fernando IV de celebrar dos mercados en la semana, uno el martes y otro el sábado, y de que, posteriormente en 1370, por concesión de Enrique II, obtuvo el privilegio de organizar una feria anual, que se prolongaba durante un mes comenzando el día de Pascua de Resurrección. Estos días tenían una doble vertiente: una mercantil y otra festiva. Efectivamente, estas jornadas eran aprovechadas por los labriegos para comprar trillos y otros aperos de labranza (bieldos, rastros, tornaderas...), pero también daban ocasión para la instalación de rudimentarias atracciones, casetas del tiro al blanco, tómbolas, improvisados estudios fotográficos..., y para la celebración de novilladas, bailes,  funciones teatrales y fuegos de artificio, tal como nos recuerda nostálgicamente Agapito Modroño en su entrañable libro Crónicas de ayer y de hoy desde un pueblo zamorano: “¡Qué buen recuerdo guardamos de los días de feria! El día 22, por la noche, terminaba la fiesta con la quema de la vistosa colección de fuegos artificiales. Cuando a las dos de la mañana salíamos del teatro y los feriantes ya estaban recogiendo sus bártulos para ir a otro pueblo un sentimiento de tristeza nos invadía, pero nos quedaba la esperanza del año siguiente. Un mal día ya no hubo más año siguiente” (op. cit., p. 29).

FIJARSE. prnl. Apoyarse (L y G, MU,GG). Parece derivar de fixare ‘clavar’, verbo que procede de fixus.

FINO. Aparece en la expresión ser fino como un coral, frase hecha que se emplea para expresar que una persona es muy aguda. Nuestros escritores clásicos ya empleaban esta locución con un valor ponderativo, por lo cual no es de extrañar que la recoja Covarrubias: “Fino como un coral decimos del muchacho bellaco”. Obsérvese también su uso en Vida y hechos de Estebanillo González: “Porque como el capitán era más fino que un coral, y me vio en la comida alegre de cascos y me conoció el humor, me confirmó sin ser obispo dándome el nombre conforme a mi sujeto” (edic. cit., p. 255).

FOMENTAR. intr.. Fermentar o salirle moho a algún fruto o vegetal.

FONSO. Especie de búho (Ly G, GC).

FORRÚS. m. Óxido. Partiendo de este sustantivo se ha formado el adjetivo  furruñoso que se aplica a los objetos oxidados.

FRASCA. f. También se emplea como una palabra comodín para aludir a la gran variedad de plantas o hierbas, o para referirse a cualquier objeto con matiz despectivo.De este término deriva el verbo enfrascar bastante utilizado en el castellano actual.

FRÉJOL. m. Judía verde. Vocablo indispensable para denominar a las judías en vaina: -Voy a comprar fréjoles. Aquí no existe otra denominación.

FRESCO. m. Pescado. Esta acepción se explica por el fenómeno que, familiarmente, los lingüistas denominan de “contagio” semántico. Dicho fenómeno consiste en que una palabra se carga del significado de otra que se ha omitido después de compartir con ella un mismo contexto con mucha frecuencia. Véase su uso por parte de Delibes: “Y con el marrano y la huerta nos pasábamos el año, que entonces no había vicio; ni carnicería ni fresco” (Castilla habla, p. 27).

FRIURA. f. Frío excesivo. Se trata de un arcaísmo: “La oscura noche neblinosa entraba por momentos y ya se barruntaba la friura nocturna que habría de terminar en la consabida escarcha” (AE, op. cit., p. 191). El DRAE lo recoge como propio de Cantabria, León y Venezuela.

FUERTES. adj.  Dícese de los terrenos arcillosos, que se aran con dificultad y necesitan mucho agua para dar buenos rendimientos en el cultivo.

FUMARRO. Cigarro. Sin duda por asociación con fumar.