lunes, 16 de junio de 2014

NINO GUAZA.


     Ayer lo enterramos. Se llamaba Marcelino Guaza Paramio. Cuando lo veía en la residencia, totalmente anulado por el "Alzheimer", aun conservando su fisonomía, me decía: ¿será posible en esto haya derivado aquel hombrón fibroso, alto, derecho, gran trabajador?

      Sentía pena, y porque teníamos buena amistad. Cuando regresó de Madrid tuvimos buenas conversaciones. Recuerdo una profunda, extensa, en el antiguo Bar Burgos, sentados frente a frente de una de aquellas pequeñas mesas. Me confesó su profundo sentimiento religioso que había mamado de su madre..

       "Mi madre era una santa", decía cargado de razón. Muy niños, su hermano y él, el famoso, recordado, querido, "Ángel Guaza Paramio", "El Velas" (así se anunciaba en el cartel de los festejos taurinos en que participó), perdieron al padre. La madre, en aquellos tiempos en que no existían pensiones, ni subsidios, los sacó como pudo, sin llevarlos al hospicio, trabajando por las casas, si bien como modista, cocinera. Era mujer inteligente. Además también se encargó de otra sobrina, Angelines, huérfana de padre y madre.

       Recuerdo a esta mujer ascética, siempre de negro. En su cara se reflejaba el sufrimiento al tiempo que la resignación a la que le ayudaban sus misas en la Iglesia de San Miguel. Recuerdo su serenidad, su estoicismo, con el que sobrellevaba el sufrimiento, cuando llegamos con Ángel a casa desde la farmacia, donde le habían cosido un cornalón en el pecho de ni sé los puntos, cosidos a huevo, sin anestesia, la víspera de San Roque. Una vaca, al soltarlas desde el camión al toril, se escapó a la plaza, abierta, llena de mujeres y niños. Se fue a por ella, la sujetó, nos echamos encima y la metimos al toril. Él, de aquello, salió con una de tantas cornadas y peripecias.

       Nino fue un hombre elegante. Poseía la categoría humana que da el trabajo, el ganarse el pan, para él y su familia, con el sudor de su frente, de ser útil socialmente. Buen ejemplo para la media docena de parásitos que deambulan por el pueblo.

       El consuelo a la decrepitud física, que a Nino le afectó antes de la cuenta, son los hijos, la descendencia el ramillete de nietos, y ya bisnietos, que le suceden.

         Tengan todos, y su esposa, el consuelo de descender de un hombre virtuoso.

4 comentarios:

Tomás Mansilla dijo...

Espero que tengan a bien recibir de toda la familia Mansilla nuestro mas sentido pésame.

descanse en paz.

Tomás Mansilla

Anónimo dijo...

Muy bonitas palabras

Agapito Modroño Alonso dijo...

antonio caso crespo
16/6/2014

Es muy triste admitirlo pero la muerte forma parte de la vida y el amigo Nino cumplió su misión en la tierra, fue un gran ejemplo, siempre que visité el centro, me brindó su cariño con esa mirada tierna, su sonrisa bribona, como diciendo…se quién eres pero no te recuerdo.
Algunas de las veces en salón de la residencia de ancianos intenté echar una partida de cartas (al gile), ponía un dinerillo en la mesa para ver la reacción de sus recuerdos, este amigo se me quedaba mirando, recordando algo de sus vivencia pasadas.
Adiós amigo, hasta el día que nos veamos de nuevo en la gloria mi más sentido pésame para su familia.
Un amigo de la familia Guaza.

Anónimo dijo...

La familia Guaza os agradece mucho vuestras palabras, tan bonitas y sentidas;sabemos que sale desde el fondo del corazón. Un abrazo muy fuerte y gracias de nuevo.
La familia Guaza.