sábado, 7 de junio de 2014

UNA CARTA DE MI ABUELO, II REPÚBLICA, Cap. (II)

                                             UNA CARTA DE MI ABUELO.

   ‘Sr, D. Angel Galarza.
            Madrid

     Distinguido amigo y correligionario. Tengo a bien felicitarle por el éxito del acto del partido R.R.S. del domingo en nuestra capital, donde se desbordaba el entusiasmo y se advertía la pujanza del mismo, experimenté unos ratos de honda emocion al escuchar a los oradores y saber una vez mas que tiene en mi persona el puntal más fuerte del partido R.R.S.
            Veo que conoce a fondo que no todos los que ingresan en las filas del partido R.R.S. con sus nombres son verdaderos republicanos, ni siente el ideal, sino al contrario, es para dentro de él preparar los manejos mas difíciles y desprestigiar el partido. Una prueba mas de ello tenemos palpitante en esta villa, donde en las elecciones del glorioso 12 de abril, como hay que llamar a ese dia, salió concejal Antonio García Sacristan por el partido Socialista y el que suscribe por el republicano, en unas elecciones donde se coaccionó a los trabajadores, donde operó el mayor caciquismo, y no se hizo mas que lo que el Sr. Feudal quiso, hasta el punto que se vio precisado el Gobernador de la provincia a suspenderle del cargo que desempeñaba; pues estos señores son hoy, la mayoría “radicales socialistas”, con letra minúscula porque es una deshonra para los verdaderos republicanos que estos cavernícolas lleven un nombre que no pueden llevar, porque tienen manchada la historia del pueblo.
            Los Radicales Socialistas de esta villa creemos está Vd. en una deuda con nosotros, pues a visitado a todos los cabezas de partido o su mayoria, por eso esperamos tan pronto le dejen libre sus muchas ocupaciones venga a ésta; así que tiene Vd. la palabra.
            Sin otra cosa de momento le saluda afectuosamente este buen amigo correligionario.
            Gregorio Modroño.
            Villalpando 11-11-32’.

            Consideraciones:
            Primera.- Esta carta es fotocopia de la original, procedente del archivo del señor Galarza, depositado en el Centro Documental de la Memoria Histórica en Salamanca.

            Segunda.- Está escrita, con pulcra caligrafía y sin apenas faltas de ortografía (la copio literalmente) de puño y letra de mi padre, Mateo Modroño, quien entonces tenía 24 años,  dictada por su padre, Goyo “El Aguardientero”.

            Tercera.- Este señor, mi abuelo Goyo, fue el fundador y presidente, en Villalpando, del Partido Republicano Radical Socialista, fundando por D. Ángel Galarza Gago. Formación reformista-regeneracionista  de centro izquierda con gran implantación en la provincia.

            Cuarta.- Alude a cómo, en aquellas Elecciones Municipales del 12 de abril de l931 en las que, por el triunfo de las candidaturas republicanas en las ciudades, abdicó el Monarca, y dos días después se proclamó la república, en Villalpando, de once concejales, sólo dos eran republicanos; Antonio Sacristán y él. El resto, por la influencia del caciquismo, monárquicos de derechas. Y, ahora, unos meses después, parte de ellos,  se estaban haciendo republicanos  Radical Socialistas.

            Quinta: Que mi lucha contra el fenecido caciquismo villalpandino, lo llevo en los genes, puesto que, aunque supe desde niño que mi padre era de “la cáscara amarga”, nunca me habló de su militancia, ni de la de mi abuelo, que les acarreó persecución.

            Sexta: Tres de estos concejales (Manolo Núñez, Luciano López y Gregorio Modroño) perdieron hijos en los frentes de guerra.

            

               LA SEGUNDA REPÚBLICA. ADVENIMIENTO  POR UNAS MUNICIPALES.

            Organizados los del Pacto de San Sebastián, a través de la prensa, crean un estado de opinión favorable (que a alguno le cuesta la cárcel) al advenimiento de una república.

            Tocaban elecciones municipales para el 12 de abril de 1931. De forma tácita, las fuerzas políticas las presentaron como un plebiscito sobre república, sí o no.

            En las principales capitales de provincias, primeras de las que supieron resultados (piénsese que no existía la informática, los faxes, móviles, la inmediatez de ahora), se supo habían triunfado por amplia mayoría las candidaturas republicanas. Ello fue, lo que el día 13, le hizo tomar la decisión de dimitir al Rey Alfonso XIII (abuelo de Juan Carlos I). Después, cuando se supieron los resultados de los pueblos, en aquella España de predominante población rural, en conjunto habían triunfado las candidaturas monárquicas, como ocurrió en Villalpando.

 (Cito el nombre de los elegidos. Alcalde: Agapio Redondo Martínez, de la familia de “Los Narigones”; Concejales: Manuel Núñez Alonso, primo de mi madre, abuelo del actual Zosi; Luis Mazo Ortega, cuyo recuerdo perdura en el pueblo; Narciso Fernández Argüello, conocido como “El Pinto”, vive, muy anciana Conchita, la menor de aquella numerosa familia; Pablo Allende Panigua, abuelo de Pablo Román Allende; Luciano López López, “El Tobo”,  padre de Socorro, Carmela, por citar las vivas, abuelo de Elena Aínse López, de Laureano y Marisa Espineira López, y de Carlos y Luciano López Gutiérrez; Amós Vega Palencia, padre de Luisina y  Feli Vega; César Álvarez Fernández, de la numerosa familia de “Las Gallegas”. Todos estos, pequeños, medianos y mayores propietarios, de ideología conservadora. Podríamos decir, en aquel momento, monárquicos. De ideología republicana son elegidos: Antonio García Sacristán, líder del Partido Socialista en Villalpando, y Gregorio Modroño Maestre (estoy escribiendo en la habitación en que murió) del Part. Repub Rad. Socialista).
                                                                                  

            Las masas se echan a la calle. El día 14 es proclamada, en medio del alborozo general, en toda España la II República. La bandera tricolor es izada en todos los Ayuntamientos. Para festejar el triunfo son quemadas algunas iglesias.

            A los pocos días es nombrado un gobierno provisional presidido por el liberal conservador, y católico, Niceto Alcalá Zamora.

            Las primeras Elecciones Generales a “Cortes Constituyentes”, se celebran el 28 de Junio de 1931. Solo pueden votar en ellas los varones, mayores de 23 años. Obtiene un triunfo  muy holgado, de mayoría absoluta, en mi pueblo el 73% de los votos emitidos,  LA CONJUNCIÓN REPUBLICANO SOCIALISTA, conglomerado de fuerzas heterogéneas, de derecha, centro e izquierda, cuyo único nexo común era “la defensa de la república liberal democrática, que acabara con los vicios del viejo régimen”.

            En esa CONJUNCIÓN, estaba la derecha liberal republicana, de Miguel Maura Gamazo, (recién salido de la cárcel) (su padre, Antonio Maura fue varias veces Ministro de Alfonso XIII), quien encabezó la lista por nuestra provincia; los Radicales de Centro de Alejandro Lerroux; La Acción Republicana de Azaña, los Radical Socialista, de Marcelino Domingo y Galarza; el P.S.O.E., los Gallegos de Casares Quiroga.

            Como las fuerzas de Centro-Izquierda eran mayoritarias, Niceto Alcalá Zamora, encargó de la formación de gobierno, como Presidente a Manuel Azaña.

            Los Monárquicos, Agrarios, Católicos, y otros grupos de derechas, desorganizados, no repuestos del susto republicano, obtuvieron escasos escaños, aunque sí los suficientes, sobre todo los Agrarios, para poner palos a las ruedas del carro de la reforma agraria.

            Observen que utilizo la expresión de la época. “las izquierdas”, “las derechas”, porque eran muchos los partidos a ambos lados del espectro. En esas elecciones del 31, entre diestros, siniestros, centristas y regionalistas, obtienen acta de diputado 25 siglas diferentes.

            A esas cortes les espera titánica tarea: modernizar al país, volverlo de cuajo, y para ello complejas reformas, en medio de los efectos de la “Gran Depresión”, del emerger de dos totalitarismos antagónicos: fascismo y comunismo, de una sociedad, injusta, pobre y radicalizada.

 Dos reformas eran imprescindibles: la Agraria y la Constitucional.