lunes, 23 de junio de 2014

COMENTARIOS DE ACTUALIDAD.



                                              SEMANA CULTURAL DE “MUVI”.

                Veinticinco años lleva ya esta Asociación, “Mujeres de Villalpando”, animando el cotarro local. Proscrita por el antiguo régimen, le ha sobrevivido. En la actualidad, creo que por aclamación, ha sido reelegida como Presidenta Maruja Zamora, una de las pioneras, junto a Pilar Casado, Julia Sardón…

                Muchas y valiosas han sido sus actividades a lo largo de los años: cursos, exposiciones, talleres, comedias, viajes, conferencias, recuperación de trajes regionales, folclore, coro musical, etc. etc.

                Una vez más, este año, su Semana Cultural: coreografías flamencas a cargo del grupo de “Francis” Blanco y Elena Aínse; canciones regionales por el grupo Muvi, solicitado en bodas y fiestas locales, ganador de concursos; conferencias, como la pronunciada por Ana Alejos sobre estética y cuidados femeninos; exposición fotográfica, cedida por “Espigas”, y pictórica de Rocío Caramazana (genial el retrato de su tío abuelo “Bombi”); excursión a Ponferrada…

                Destaco dos actos en los que participé: “Tarde de la bicicleta” y sesión extraordinaria de “Bingo”.

                Daba gusto ver la plazuela de San Nicolás tan llena de bicis de todas clases y tamaños, de chiquillería de todas las edades, de mujeres y  de algún hombre protegiendo a sus retoños. Retirado “Quines” me cupo el jodido honor de ser el participante más veterano. El de menor edad un niño de tres años, en bici sin ruedines, hijo de un guardia civil, según me informaron, cuando pregunté por una cosita tan pequeña en bici, protegido por su jovencita mamá.

                Es una bonita ocasión de convivir los mayores con los más jóvenes, a los que, en algunos casos, desconocemos, puesto que conviven poco con nosotros. Bonita ocasión de convivir con la nueva savia  que ha ido llegando, y sigue, al pueblo. Aparte de los búlgaros, que son ya una colonia, sin problemas de convivencia, jóvenes mujeres, esposas o parejas de varones del pueblo, con niños casi todas, rusas, ucranianas, hispanas, ya tan del pueblo, y tan integradas y queridas como Olga,  Telma, la esposa de Oscar, por poner algunos ejemplos.

                Doscientos catorce participantes recorrimos las calles del pueblo, precedidos por la guardia civil a quien agradecemos su protección. Al final hubo refrescos para todo el mundo y sorteo de obsequios.

                Dado mi afán moralizante voy a criticar lo del “bingo”. Caí aquella tarde por el  Sindicato a ver qué había: cincuenta mujeres o así con la mirada fija en el “cartón”, pendientes del “benjamín”, “la niña bonita”, “el abuelo”, “los dos patitos” y demás dígitos sin bautizar. Al poco de llegar una saltó: ¡línea!, breve alboroto  que cesó cuando la directora, a través del micro, ordeno: -¡sigue el bingo! Se hace el silencio de nuevo en la sala. Pero cuando otra salta:  -¡bingo!, qué forma de alborotarse el gallinero. Servidor, tímido como es,  se había quedado atrás, un poco asustado entre tantas mujeres.  Una que me advirtió, me dijo: -Juega si quieres con nosotras, no te acobardes, que no te vamos a comer; con tal de que no te propases…

                ¡Tú verás! Cómo para propasamientos está uno.

                -¡Tranquilas!, les dije. Que la “paroxetina y el duodart” me han quitado todo “el peligro”. Y me puse a jugar. A otros tres cartones me dio tiempo. Casi me despluman, a diez céntimos cada cartón y a 50 cts. el último, que, además los sacó Gaspara. Dinero llama a dinero.

                Peligrosa esta tendencia a la ludopatía que, desde el Club de Jubilados, donde hay un bingo muy concurrido todos los domingos, (los diarios se entrenan con “los cinquillos”), y las MUVIS se está fomentando a base de jugarse la ingente suma de 10 cts. cada cartón. Y luego se quejan de que algunos maridos no salen de “las máquinas”.

                Espero capten el tono bromista de los últimos párrafos.

                El capítulo de “La Feria” para la siguiente entrada, si Dios quiere.