martes, 3 de junio de 2014

COMO UNA BLANCA AZUCENA


   "Lo mismito que un jazmín, mi niña va hacia la iglesia, a nuestra iglesia de aquí".

    Cuando nuestras dos hijas hicieron la primera comunión, trate de imitar a Valderrama, anteayer lo repetí con nuestra nieta. Lo mismo que podrían cantar tantos padres, tantos abuelos... entre ellos Eduardo y Ángeles.

     Disculpen esta introducción personal en el inicio de la crónica sobre las primeras comuniones.

      Primero: preciosa la ceremonia, muy bien organizada, mérito de D. Tomás Osorio y de las catequistas y catequistos. En la comida dijo nuestro  ¿ex? yerno Miguel, con una cita que no recuerdo: -D. Tomás es el hombre por quien no pasa el tiempo. Mi respuesta: -Quiera Dios que así sea.

      La iglesia tan grande, nueva funcional; los primeros bancos reservados, con el nombre para cada
familia; para la nuestra no hubo cabe suficiente. Un centrito de flores en los extremos de los reposabrazos de los primeros, buen entretenimiento  para el muchacho pequeño de "Pedrito".

       Una alfombra roja en el pasillo central, por la que desfilaron desde atrás los marineros y las princesas, en parejas, formalitos y solemnes. Estos niños de ahora, partiendo de la base indiscutible del material genético, como toda la vida, por tener más de todo, son mejores que lo éramos nosotros.

      No hubo princesas para todos los marineros azules y blancos.

      Los niños: Álvaro, Adríán y Rodrigo, los trillizos, nietos de Abundio y Lola, quien tanto ayudó a tirar por la carga para que "pelucharan",  estos, importados, desiquilabraron las parejas;  Gonzalo Gallego, nieto de Manolo, "el fontanero"; Jorge Gallego, hijo y nieto de Marciales, a su vez, el abuelo difunto (¡cómo hubiera disfrutado!), hermano de Abundio, no se extingue la estirpe de "Los Ansés"; Iván Giralde, el niño a quien ayudé a salir de la charca el invierno de "andenantes", Giralde Blanco y todos sabemos de quien es; Manuel de Caso Gallego, un niño muy buenecito mezcla de Villamayor y Villalpando, nieto de Arturo; y Alejandro Blanco, hermano del figura de las flores, de la estirpe de "Los Tachueleros" no podía faltar algún representante, ya quedan, de momento y que yo sepa, otros cinco en la recámara, y todos viviendo aquí. ¡Sí señor así se le da vida al pueblo! ¡Me olvidaba del mejor!: Mario Mayoral: -"tu Agapito Modroño, que eres tan listo, según dicen, y no sabes que yo soy Mario, nieto de Marcelino?" . Eso hace dos años, en el corral de casa, en un cumple de Inés.

      Las nenas: Maria Fernández, nieta de "Ofo" y Angelines;  Irene Carretero, hija de Toni, el del Atlanta; Claudia Mazariegos, nieta de Narci; Paola López Alejos, hija de Ana, panadería Alejos; Celia Leal, quien soporta con mucha simpatía que yo le llame "Celia Gámez", nieta de Azucena, la de "Bastían"; e Inés Modroño Hernández, oriunda de "Tierra de Campos" y "el Campo Charro", hermanita de Edu, novio de Lucía.

    Cualquiera se mete a describir el atuendo de cada una: todas muy blancas, muy guapas con más o menos tules y satenes. Sé que el lazo rosa de Inés se lo hizo la abuela de Villalpando. Ésta tiene muy asumido que más importante que ir guapa, que también, es ser buena, superado el escollo de la prematura recolección de brevas que, entre su pinta de hermanito y ella, me hicieron en la higuera.

   La ceremonia perfecta por parte de todo el mundo. Padre, tíos y abuelos se comportaron. Según acuerdo de los padres dejaron las fotos, salvo finalizada, para los dos profesionales. Quiero pensar que, además de lo que tiene de acto social, puede dejar una huella religiosa que se traduzca en moral, en ética.

  Los forasteros de nuestra comunión casi desconoceros del pueblo, quedaron gratamente admirados: la iglesia, la gente, la ceremonia; la hostelería: bares de la plaza, Posada de los Condestables, en nuestro caso, al igual con otros cuantos establecimientos que nos dan prestigio...

   Fue para los Modroños un día de alegría y tristeza. Belenita estaba en el recuerdo, y le dedicamos canciones. En la pausada comida (creo lo hacen así para darnos tiempo a ir comiendo más, dos horas jalando, todo exquisito; no merecen la pena 14 Km. de mala carretera para una buena cocina, mezcla de tradición y modernidad) me dejaron cantar bastante, y decir "carocas" , y confidencias. Luego, cuando llegamos al corral, habían montao todos los decibelios, y un cacharro que hacía humo, para asustarme y ahuyentarme, si tenía la tentación de acercarme a cualquiera de los cuatro micrófonos. Allí el amo era David quien, por si no se bastaba, recabó la ayuda de Álvaro para la batería. "La Maquila" casi al completo, con las dos vocalistas de lujo, Ani y "Palomita", relevada por su mamá, quien se descubrió como cantante de rancheras.

     Si mi tío David, y todos los Modroños, tan amigos de "Los Tortis", llevantaran la cabeza...

     P.D. Ni sé a cuantas gente pedí me mandaran alguna foto para colgarla en el blog. Todavía sigo esperando.