viernes, 1 de abril de 2016

HAN VENDIDO EL CINE.


   Lo sé de primera mano. Lo ha comprado la familia Suena Alejos. Cerrado desde hace muchos años, y sin dar a los propietarios más que gastos, han tenido que aceptar la oferta, "barato", no sé más, que los compradores han hecho.

   Derribarlo, incluido el proyecto, costará unos veinte mil euros. Antes de que lo desamueblen y derriben quiero verlo por dentro, para recordar y recordar. Por fuera veo ese "pajarón" de adobe a diario. Es la última referencia de mi paisaje familiar infantil.

   Mi primer recuerdo es de cuando me llevó mi madre y me tuvo que sacar llorando por una película violenta. Después las dos pesetas para sacar la entrada a gallinero. De taquillera Carmina, la de Loreto, quien después se metió monja, y se salió pasados unos cuantos años.. Su padre, Desiderio, primer tractorista con aquel Lanz de Luis Mazo, estaba de portero en gallinero. En butaca ya no me acuerdo. Como nunca iba...

      Al patio de butacas se accedía desde la calle, pasando por el bar del "cine" y una antesala intermedia, donde se salía a fumar en el descanso, llamada la cuadra. A gallinero, y delantera, aquí la entrada dos cincuenta, se accedía por otra puerta desde la calle a empinada escalera con un pasamanos por el que los muchachos bajábamos rescolgados.

     Los días de diario, lunes, sábado y jueves, sólo había regular entrada en gallinero. En butaca estaban los que entraban gratis: hijos de Concejo, sobrinos de Luis Mazo, los Petronilos, que era representante de la sociedad de autores...

     Después lo tuvo alquilado unos años el Sr. Lobato,  padre de Esperanza. De taquillera estaba una hija que fue novia de "Nanín", y murió joven. Como este hombre era tan bueno, ni sé la gente que se colaba. No le debía resultar muy rentable el negocio. Lo dejó. Fue entonces cuando los "Mantecas", Félix y Jacinto Féliz, de los "Melitones", Mantecas eran las esposas, se lo compraron a Concejo, Cañibano y Mazo. Al poco tiempo reformaron todo su interior.

    Hasta entonces, las butacas, de madera y asiento abatible, estaban unidas entre sí, aunque movibles. Numeradas: las pares a la derecha del pasillo y las impares a la izquierda.

    Quedó coqueto con la reforma del piso, en pendiente, enmoquetado, nuevas y mullidas butacas. Lo de arriba también nuevo. Fue en los años  setenta, cuando ya avanzada a zancadas la televisión. Ni siquiera las películas de destape, ya en democracia, pudieron frenar su decadencia.

   Además de la sala del cine, la cuadra, el bar y el gallinero, que hemos descrito, arriba, encima del bar y la "cuadra", había un local muy chulo, con mesas y sillas de bambú, grandes divanes, amplias ventanas en dos paredes. Ese local, en los años de mi infancia, tenía el acceso restringido. Era como un casino, era "la sociedad" de los señoritos. Después ahí estuvo la peña taurina de Andrés Vázquez. Se democratizó. Ya podía subir cualquiera a jugar a las cartas. Las partidas fuertes de bacarrá tenían lugar en el "reservado", un cuartucho, debajo del gallinero al que se entraba por un puerta disimulada desde la sociedad, con una mesa grande en medio y sillas alrededor. Sin ventilación de tipo alguno, allí se mascaba el humo. Alguna vez me asomé.

     A principios de los ochenta sería, en pleno apogeo todavía, (duró años) de Villalpando como sitio de diversión de la juventud de la "contorna", al reclamo del Abeto Rojo y la Polanco, Felix y Jacinto transformaron esa "sociedad" en un lujoso "Pub", de efímera existencia.

     El bar del cine estaba decorado con carteles de películas, ocupaban el alrededor de todas las paredes.

    Aparte de jugar a la pelota, al fútbol, andar en bici, jugar a las cartas en el bar, el cine y el baile eran las dos grandes diversiones de nuestra juventud, los domingos, de las ocho a las diez, las dos horas mágicas: cine o baile. Al primero iban más los matrimonios y los novios formales, la gente más mayor, aparte de todos los críos en el gallinero..

   Las pelis de más éxito, las de toros, cante y del oeste. Se formaba cola para sacar las entradas. Era necesaria la presencia del guardia municipal, Ángel "Carapela", para organizarla  y evitar que los próximos a la taquilla sacaran entradas de encargo.

  Era un atractivo en la monótona vida del pueblo ver la peli que echaban. En la pared sobre la taquilla ponían una pizarra con el título pintado a mano artísticamente con tizas de colores por "Cubillo". En la otra de enfrente, la cartelera, con los fotogramas.

    Los sábados solían repetir la del jueves. Los lunes la del domingo, para que la vieran los muchachos que habían ido al baile. Los días de mucha fiesta repetían sesión, después de cenar, a las once y media de la noche.

    Todas las "cintas" tenían una calificación moral. Le mandaban a D. Manuel Cossio un librito con las estrenadas españolas o no, cada año. Éste se lo daba a la chica encargada de poner la calificación moral en un cartelito colgado dentro de un marco, en la puerta de la Iglesia.

    Esta clasificación, en cuanto a moralidad, más o menos pecaminosas por lo tanto,iba de  1 a 4.

    A las de UNO, muy pocas, se les llamaba BLANCAS. Las podían ver hasta los niños: "El milagro de Fátima!, "Marcelino pan y vino", "Raza", "Franco, ese hombre"...

   Las de DOS, "azules" las podían ver de los jóvenes p'arriba. En esa calificación entraban casi todas las del oeste, que no tuvieran escenas de cierto erotismo y besos, aunque cuando se arrimaban los morritos, corte y pataleo en gallinero. También algunas tan inocentes como las de "Joselito", "Marisol"...

  Las de TRES, "rojas", eran para mayores.

  Las de TRES "R", para mayores con reparos. Osea: mayores de buena formación moral. Recuerdo, por ej., que el "Último cuplé" era "tres erre".

  Las CUATRO, las "grana", no se podían ver. Eran gravemente pecaminosas y motivo de confesión. Creo recordar que la famosa "Gilda", ya no sé si no fue "cuatro" o "tres erre".

  Por supuesto que estamos hablando de cuando en el cine no aparecía un desnudo, ni una escena de cama.

   ¡Cuántas alegrías, emociones hay encerrados entre esos paredones de adobe..!, Porque no sólo se echaban "cintas". Por ahí también pasaban cantaores y cantaoras venidos a menos. Las compañías de teatro actuaban en "el baile", ya que esa sala, antigua iglesia del Templo, se adecuó con escenario al efecto, para teatro.

   Siendo muy niño conocí actuar a la "Niña de la Puebla" y su compañía, que se alojó en casa de la señora Maximina, "la Cabrita"; en los años sesenta actuó  Antonio Molina  y su compañía; Pepe Blanco...

   En el cine también echaban comedias los de A.C. De recién venido D. Tomás, cuando todavía quedaban muchos más niños y jóvenes en el pueblo, también los de la catequesis echaron comedias. Fue una éxito la "Dama del Alba".

   Hasta no hace mucho, en la sala del cine, se han celebrado asambleas del Cooperativismo. Fueron tensas y borrascosas las dos últimas de la efímera y malograda cooperativa "Agrovico", las de la quiebra. Una, un domingo, duró desde las diez y media de la mañana, hasta las cinco de la tarde., en la que actué de Secretario y moderador. ¡Tela!

  Glosando la historia de esta sala, quiero recordar los mítines cuando las primeras elecciones democráticas, las del 77 y 79. ¡Qué fiesta fue aquello!: carteles, megafonía, llenos absolutos...

  Inolvidable el mitín del PC. ¡Qué emoción la de los viejos comunistas..! Toda la familia de "Las Plinas", al completo. Emilia, viuda de un republicano víctima de la represión de los "vencedores", al terminar la guerra, sus hijas, su hermana...; Amable García hijo de otro martir laico de Zamora. Vino Manuel Ballesteros, intelectual comunista exilado en París. ¡Bueno, bueno!: banderas rojas, hoces y martillos, la Internacional...; muchos abrazos, lágrimas.

  Y más que no cuento. Me he extendido. El cine de mi pueblo se lo merece.

  De la otra venta sonada, la de la antigua panera de "Calderón", más modernamente  discoteca KMA
algo también habrá qué contar. Que esa panera tiene historia. Me alegra que en ese edificio singular donde se guardaba trigo, vaya a servir para cocer pan. Me alegra que ambas compras las hayan hecho parejas jóvenes que le están dando vida y riqueza al pueblo.