viernes, 15 de abril de 2016

EN RECUERDO DE PETRITA.


   Se llamaba Petra Zúñiga Lozano. Había nacido en Villamayor por el año veinticuatro o veinticinco Se quedó dormida para siempre, sin dar un ruido, anteayer, cuando la subían a la ambulancia.

   Mis primeras noticias de Petrita se remontan a cuando yo era niño. Una noche, a la hora de cenar, viene del bar mi tío David con la noticia: "Anda que Chicho, el de Campelo, se va a casar con la hija mayor del Chomo, el del bar de Villamayor".

    En esa casa, con tres hombres, y una carnicería, era imprescindible una mujer. Chicho no la pudo encontrar mejor.

   Hará como un par de semanas, me encuentra Trini por la calle. Me cuenta que su tía Petrita ha escrito su vida en un cuaderno, que si no me importaría pasarlo al ordenador, para imprimirlo y formar un pequeño libro.

    -¡Faltaría más!

    -Pues vamos a su casa.

     La puerta abierta, como siempre. Entramos sin llamar. Rebuscó Trini, y la señora quien a horas la atendía. No lo encontramos, pero entretanto conversé con Petrita. Igual de afable y buenica que siempre. (¿Qué tal Sarita y los niñicos de Belén?) Veo está leyendo "El regreso del Catón", libro que no encontré en la biblioteca.

     -¡Anda que cuando lo acabe te llamo!

      Fue el lunes cuando, al pasar por allí, volví a entrar. El Catón seguía sobre la mesa. Me dio mala espina, aunque ella dormitaba tranquila. Se despertó el oírme. Igual de sonriente y cariñosa que toda la vida. De ahí que me sorprendiera la esquela.

     Le habrá presentado a San Pedro un resumen del cuaderno. Éste le habrá dicho: -¡Anda, pasa, pasa!

    Llevar una casa de tres hombres, atenderlos en sus enfermedades, primero al suegro, el viejo tratante y carnicero Sr. Narciso, a quien conocí con blusón y haciendo los tratos en reales y duros, después al cuñado Alfredo, a su marido Chicho..; al tiempo parir y criar cuatro hijos, incluso, a temporadas,  a alguna nietecita.

    Ya viuda, donde la vieja carnicería, reformado aquello, puso una tienda de chuches, donde siguió derrochando paciencia y bondad con los críos.

    Ayer departí un poco con sus hijas y nietas. Había perdido la pista de Mercedes, Choma clavada: -A los dieciocho meses me llevaron mis abuelos. Yo me crié en el bar de Villamayor... ¡Normal!: ayuda de emergencia, aunque a los críos no se les criara con tanta tecla como ahora, lo vital no les faltaba. ¡Anda que no se crió gordico Teodoro, de ahí lo de "Bolica", todo el día por la plaza así que supo andar..!

     Para Petrita, en boca de todos, está, llena de razón: -¡era una santa!, buena.

    

   

    

3 comentarios:

Miguel San Roman dijo...

Agapito, infinitas gracias por estas palabras que tan amablemente ( como tu eres, amen de gran intelectual) dedicas a nuestra querida madre. No podias haber hecho una descripcion mas acertada y cercana. Se necesita de una gran sensibilidad y generosidad.

Agapito Modroño Alonso dijo...


¡Gracias a vosotros! Petrita era así de buena. No he dicho nada de más. Se hacía querer.

Nicolás Pérez Prieto dijo...

Entranable.
Y se le extrañará mucho de menos .
Ejemplo de vida laboral , modesta y familiar , culta en el medio rural .
La tenía una estima y aprecio grandes .
Mi familia siente mucho su pérdida .