miércoles, 17 de febrero de 2016

SINCERIDAD.



    Quienes siguen esta bitácora verán, en todo lo mucho que estoy escribiendo, como desde hace meses, no hay ni una referencia al conflicto del ayuntamiento con mi persona.



   Puede que a algún lector le guste más lo que es entretenimiento, o eso me digan, porque de las historias no comprometidas, se me puede comentar oralmente cuando hay alguien delante. Cierto que otros muchos, en privado también me comentan y apoyan en cuanto al conflicto.



   De acuerdo con mis principios, además de informar, entretener, intento moralizar, influir en mis lectores en aras del rearme moral que la nación necesita. Ese rearme pasa por la mejora de cada uno, por intentar corregir vicios, defectos:  el fingimiento, la maledicencia, la mentira, la falta de coherencia, de valentía, el fanatismo, sectarismo; el pancismo, la falta de compromiso, de implicación ciudadana en la democracia; del no querer saber nada, del nadar y guardar la ropa. Eso sí: criticar y criticar, pero a la hora de mojarse por el bien común, muy pocos, pero que de lo mío no me toquen ni un pelo. Es cierto que nadie está obligado a la heroicidad, sobre todo la de los débiles frente a los que tienen, aunque sea pequeño, cierto poder.

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  Ya voy al grano, o consonante, como quieran, de la sinceridad.



   Ayer se celebró en Zamora el juicio ante el Tribunal de lo Contencioso por nuestra demanda contra la resolución de la Junta Municipal de Gobierno de la anterior Corporación por la que se nos ordenaba trasladar las tuberías, microtubos, dos por cada hidrante de riego que ordenan el automatismo , soterradas a un metro de profundidad  que discurren por nuestras fincas a dos metros de la lindera de una parcela del ayuntamiento. No repito más detalles. Son de sobra conocidos.



   Cuando, en ese laberíntico edificio de los juzgados de Zamora, llego arriba, en la 4ª, me encuentro al procurador, Sidonio, y al abogado, puestos por el ayuntamiento, ambos bien entogados. Con ellos estaba un concejal, que fue de testigo. Al poco llegó el arquitecto, también de testigo. Nuestro abogado y procurador aún no habían llegado.



   Me saluda de forma muy cordial el abogado del ayuntamiento, Sr. Jarrín, Me dice enseguida que por qué hemos llegado tan lejos, que por qué no paramos ésto.




    -¡Mire a ver si es posible ahora mismo! ¡Por favor, pero yo qué más quiero! Si he hecho todo lo posible y lo imposible para conseguir la paz. Le relaté toda mi actuación, todos las propuestas de paz, todos los intentos de mediación, la oferta a cambio de la 1.077 de la discordia por otra parcela que vale diez veces más, con lo que el Ayuntamiento saldría ganando y se ahorraría gastos de abogados y procuradores.

 
     Le relaté de prisa todos los episodios de persecución de que estoy siendo víctima.


    El concejal escuchaba. En un rasgo de sinceridad exclamó: -Si el problema de todo es el pique entre Antonio y tú.



     -Pues claro, hombre. Por eso estamos ahora aquí. Eso lo sabe todo el pueblo, pero os ha arrastrado a todos, en una guerra por mi no comenzada, hasta a los socialistas de antes, (denuncia archivada) en contra mía. Hasta el extremo de la vergonzosa reprobación y las mentiras e insultos en el periódico. (7-2-2015). ¿Por qué nos os informasteis para ver quién mentía? ¿Por qué, como yo, no le pedisteis al Secretario el expediente de las subvencionadas corraletas para comprobar si existía, siquiera memoria?



      A propósito de la tal infame reprobación: ¿Es, ha sido Agapito Modroño, un ciudadano, "falto de ética, de honestad que vierte cúmulo de falsedades, de injurias, de calumnias..." como dice esa nota de prensa y las declaraciones del alcalde?  (Es de justicia que eso no quede impune. Debe aplicarse la ley contra los calumniadores, para que sirva de ejemplo).



       Lo que más dice a mi favor es que de esos nueve reprobadores, sólo dos, continúan siendo ediles.  

            
      Volviendo al juicio: bien el arquitecto, "no puede precisar la distancia de la tubería enterrada de la lindera y de la cuneta, porque allí ya no se nota la apertura de la zanja".


      Servidor, perdonen la inmodestia, se despachó a gusto: enumeré todas las actuaciones en mi contra, empezando por la denuncia del mandado exarrendatario, (archivada) y "esto, este juicio, forma parte de la misma persecución orquestada por el todopoderoso "ex".



       El argumento del Sr. Jarrín es que no solicité licencia para la apertura de la zanja.



       Después de dos meses diciendo de palabra que delimitaran la 1.077, cuando vi la mala disposición por parte del "ex", lo pedí por escrito. Fecha 24-11-2014.



        Félix, de palabra, en nuestra casa, cuando un mes después, le digo que vamos a comenzar el soterrado, me dice que si no me han contestado es porque dan por buena la lindera que yo he hecho. Que metamos tuberías sin problema. 

         La delimitación oficial, ordenada por el ayuntamiento, en la que coincide la lindera nordeste, la  desplazada, con la que servidor, sin GPS había repuesto en su lugar, la llevan a cabo el 18 de junio de 2.015. ¿Qué hubiera sido del cultivo de remolacha si nos esperamos a los papeles?



         Habiendo buena voluntad, eso lo manifesté al Abogado en privado, después en el juicio, el Ayuntamiento, en lugar de saltarse los procedimientos legales, y acordar el "retranqueo de la tubería soterrada, 23-3-2015, debió advertirnos, según marca la ley) de la falta de licencia para la zanja que transcurre unos pocos metros por la lindera del camino (para las que van por nuestras fincas no es preceptiva la licencia, y para cruzar el camino teníamos un derecho adquirido desde 1985, en que ya cruzaba un tubo de hierro para cultivar zanahorías en la 998). Hubiéramos hecho los papeles, pagado la tasa, y ya está. Y eso es lo que ahora estamos a tiempo de hacer.



        Eso se lo propuso, por su cuenta, unos días antes del juicio el Sr. Jarrín al alcalde.  Éste le contesto que no era posible porque los concejales no estaban de acuerdo con el arreglo.



        Como dudo si se refería a los concejales de  ahora o al de antes,  los que no estaban por el arreglo, el edil presente no tenía noticia, aprovecho este medio para que los actuales lo sepan. Que sepan los nuevos de las dos listas que por intentar chinchar, el ayuntamiento emplea dinero de todos en Abogado y Procurador para satisfacer venganzas personales, muy ajenas a los actuales concejales. 



         Es una evidencia que ni a la parcelilla 1.077, ni al camino ni a la cuneta le perjudica para nada la tubería enterrada. Es una evidencia que el perjuicio económico que intentan contra nosotros es grande.



        Por último: a quienes intentan dañar gravemente es a los mismos que habían perdonado la intromisión del vallado y sellado del antiguo vertedero en el camino de Tapioles en una finca de su propiedad. Esa invasión se había producido, antes de comprarla nosotros, durante los muchos años que estuvo de alfalfa, sin labrar. La gente tiraba basuras y escombros invadiendo el camino de concentración. Los tractores bordeaban haciendo camino por esa parcela de enfrente, propiedad entonces, de Luis Allende.



      Lo malo es que, a pesar de las advertencias al entonces concejal de obras, no me hicieron caso, no metieron escombros y basuras dentro de la parcela municipal. Sellaron y vallaron siguiendo la curva, en lugar de la línea recta, más adentro que, como tal, figura en todos los planos, incluido el del proyecto de ese sellado, que me enseñaron en el ayuntamiento.



      Cuando ya no había remedio me llama Félix. Viene un funcionario de la Junta, un Jefe de la Empresa. Vamos para allá los cuatro en el mismo todoterreno. Lo ven. Está claro, me dicen. Tiene usted razón, pero por favor, no nos haga levantar el sellado, la valla. ¿Sabe usted el coste que esto tiene?



      Me lo pide también Félix, me promete alguna compensación a cambio. Entonces las cosas estaban bien. Cedo (reservándome la opción de reclamar cuando lo considerare necesario) a pesar de que la curva por nuestra parcela es descarada y perjudicial,no solo por el terreno perdido, sino por la extorsión a la hora de laborar.



      -No se preocupen. Lo comprendo-. Así quedó. Me mostraron agradecimiento. Miren ahora como el regidor nos lo está  agradeciendo y compensando. ¿Cuánto le puede costar al ayuntamiento devolvernos nuestra propiedad?



      Recomiendo vayan a verlo. La nuestra es la segunda parcela a la izquierda desde la carretera de Zamora, por el camino de "la Cruz de Semanica" a Tapioles. Partiendo del anterior, en el primer camino que sube en dirección a Villárdiga, está el ajo. Además, desde la carretera se ve la valla y los carteles de la obra.



     La verdad es que si no fuera por mi entereza moral,  sería como para... Es para esto: PREGONAR LA VERDAD A LOS CUATRO VIENTOS.



     ¡Ah!: que la sinceridad del concejal testigo es muy de agradecer