domingo, 14 de febrero de 2016

OBITUARIO.


  Cuando en mis andanzas por el pueblo, veo esquela nueva, siempre me acerco.Han sustituido a las campanas. Podrían ser compatibles

  Todas, según quién, me causan más o menos tristeza. Ayer leo: DOMICIO REDONDO BLANCO, a los 64 años de edad. Además de tristeza, sorpresa. No sabía que Domicio, superado el problema que tuvo en la rodilla, que le obligó a ingresar unos meses en la residencia, estuviera enfermo.

  Cierto que hacía mucho tiempo que no lo veía,  ni por el Atlanta,  frente a su casa, ni por lo de Ventura, los dos bares que frecuentaba. Por eso indagué.

   Pues resulta que llevaba cerca de un mes ingresado, muchos días en la UCI. Una afección pulmonar se lo ha llevado por delante.

   Domicio estaba soltero. Vivía sólo, aunque una señora lo atendía. Su padre, era de la familia de "Los Manteime", y su madre de los "Raras". Vive un hermano, Pedro "el mudo", bastante anciano, quien se desplaza por el pueblo en bicicleta, porque casi no puede andar. Las sobrinas de Francia se preocupan de él. Cuando vienen en verano está en la gloria. No quiere ir a la residencia ni atado.

   Sus padres sólo tuvieron otro descendiente: una niña a quien mató un coche de pequeñita.

   Domicio trabajó, toda su vida laboral, en la gasolinera. Mis primos los "Demócritos" se adelantaron muchos años en dar trabajo a quien padeciera alguna discapacidad. Cuando la vendieron los empleados siguieron en la misma.

  Descanse en paz.

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   Ayer he colgado un mensaje mandado por  Ramón López, gran amigo, a mi correo electrónico. Me anima a seguir con esta labor de divulgación, de información, de opinión, aunque no reciba mensajes.

   Si es cierto que, el cerrar el paso a los anónimos asquerosos, dificulta el envío. También, y eso me reconforta que, sobre todo en las necrológicas, los familiares me lo suelen agradecer de palabra. En algunos casos de forma muy emocionada.

   Dicho lo cual también manifiesto que, a veces, resulta ingrata la labor. Ya puedo escribir cosas interesantes, que gustan, que raras veces me llega un reconocimiento escrito (los orales son más frecuentes), pero como me esbarre un pelín, enseguida hay reacción, aunque, como ni miento ni ofendo, para nada las temo.

    Lo digo a propósito de la crítica hecha al funcionamiento de correos. Me ha aparecido una nota en el buzón en la que me indican que demos orden a todos los remitentes de cartas a la comunidad Modroño Riaño del cambio del nº 1, al nº. 3. Pero si todavía nos llega alguna carta para Sara Belén Modroño Riaño...

   Cuando últimamente doy mi dirección, ya pongo nº 3. ¡Pues si ven que el 1 y el 3, son para las mismas personas, además con unos apellidos poco corrientes..., no es tan difícil acertar, cuando, además no es un piso, sino una casa que se ve bien.

   ¡Pues nada!: que de todos modos, gracias por entrar y leer en esta revista on line intermitente local.