sábado, 6 de febrero de 2016

PARÉNTESIS.



            Como "rabiaba" por contar lo siguiente, lo cuelo entre la biografía de "Tito". También me falta el último capítulo de la "Otra Historia". Todo se andará, s. D. q.          



                                             ¡Y AHORA!: ¿QUÉ?        

                Cuando, casi en solitario, desde finales de los noventa, luchaba contra la corrupción en mi pueblo, se lo decía a la gente:  -“que el ladronicio en toda la nación acabará por pasarnos factura en lo social, en lo político, en lo económico…” . Pues, ya lo ven.

            Bien pronto, en la transición, hasta en la financiación de la UCD, empezó a haber amaños. Cierto que menores y disculpables.

            Fue Felipe González un social demócrata. Su carisma le permitió domesticar (perdón por la expresión coloquial para entendernos) a la mayor parte de la rojería que acabó aceptando a la OTAN, la Monarquía, la economía de mercado, la reconversión industrial; aumentó la renta per cápita y las prestaciones sociales. ¿Positivo el balance?  No lo sé. Pesa mucho en el otro platillo la orgía corrupta de su época: Filesa, Malesa, Time Spor, BOE, los GAL, Mariano Rubio, Carmen Mestre, Roldán, Urralburu, el Guerra hermano; Vera y Roldán, quienes se tragaron el marrón.

Él, y Guerra fueron los responsables de la politización de la justicia. De las interferencias del poder ejecutivo, (político) en el judicial. Lo que, hasta que la cosa se desmadró, daba protección a los corruptos. Recordemos al pobre Juez Marino Barbero.

¡Bueno!. ¿y de los “Hotros” qué? Pues que la he vivido, sufrido, que la conozco bien, por dentro.

Cuando en el año 1998 les fui a la Sede de Victor Gallego con pruebas escritas de las  irregularidades que se estaban cometiendo en la gestión de la Residencia de Ancianos en beneficio económico de cargo público del PP, tuve con la entonces   Jefa, Luis Eras y, sobre todo, con un tal “Sito”, una bronca sonora. Le llevaba el original de una cartulina, escrita a mano, por la superiora de la Residencia, de todas las partidas de gastos del año anterior, en que constaba importante cantidad, cerca de un millón de pts, de entonces, entregada al cargo público, como sueldo, se entiende,  por el desempeño de la gerencia, incompatible con lo percibido por la alcaldía.

Decía el “Sito” que aquel era un papel de cocina. Con esa, y muchas más pruebas, (yo había redactado, como Secretario, por concejal, unos cuantos años antes el acta constitutiva del Patronato) presentamos denuncia en el Juzgado de Instrucción.  Un buen juez la admite a trámite, instruye, sale todo,  de Hacienda, de la Seguridad Social, de Caja España, no así de Caja Duero; copia del acta constitutiva, donde quedaba claro la no percepción de tipo alguno de prestación, etc.

El buen juez, a la vista de nuestra razón, dicta providencia llamando a declarar al cargo público y a la Superiora de la Residencia. En providencia, bien fundamentada ratifica la imputación. Lo recurren a la Audiencia, y allí, tras varios meses, carpetazo. Fue la misma Audiencia que tapó el “Caso Zamora”.
 
¡Claro!: eran los tiempos de Aznar, comienzos del boom inmobiliario, la economía pujante, los eventos importantes, las recalificaciones un chollo, una sensación de  impunidad daba confianza, el partido también se beneficiaba… abonado campo donde florecen la Gürtel, la Púnica, Bankia, Itelsa o como se llame lo de Valencia, las cajas, Correa, Granados, Rato,  Bárcenas, Ros…

Ante tal situación, tal avalancha, los jueces, la guardia civil, se han puesto las pilas. Y ya ven, tan saturados, con lo gordo que es lo de Valencia, parece que ya no le quita más votos al PP. Pero han perdido cinco millones, que no se les olvide.

Y, llegamos al meollo de la cuestión: la corrupción por el cuerpo del PP es tan amplia, tan extendida, llega tan arriba, es tan cercana a la cabeza  que es imposible que Mariano Rajoy, si no cómplice, no tuviera conocimiento de ella. Debió en el 2011, dada esa gran mayoría que la nefasta gestión de Zapatero le dio, haber asumido responsabilidades, pedido perdón y extirpar lo podrido, en lugar de esperar a que escampara, cuando el pedrisco era cada vez mayor.

Ahora, ¿cuál sería la salida? Rajoy, lastrado por la corrupción y la falta de apoyos, no puede presidir el nuevo gobierno.

 Pedro Sánchez (a quien no afecta, porque es nuevo, la reciente corrupción de su partido), si acepta las exigencias de Pablo Iglesias y forma gobierno con él, llevarían al país al desastre.

¿Entonces?:  está Ciudadanos para un gobierno reformista regeneracionista,  social demócrata, presidido por Sánchez. Noventa más cuarenta, 130. Que los del PP tengan la grandeza de abstenerse, vayan a la oposición y refunden,  regenerando, el partido. Los demás que hagan lo que quieran.

Resumiendo: limpieza sin caer en radicalismos.


            Agapito Modroño. DNI 11.79.980 M-