jueves, 11 de febrero de 2016

QUISICOSAS LOCALES



            Pues resulta que ya estamos otro años más en Cuaresma. Decía mi abuela: “miércoles de ceniza, qué triste vienes, con cuarenta días, que traes de viernes”.  Durante todo el año los viernes había que observar la regla de la abstinencia, consistente en abstenerse de comer productos animales, salvo huevos y leche. Pues esa observación era preceptiva durante todos los días de Cuaresma, menos los domingos. Además el primer día de Cuaresma, el miércoles de ceniza y todos los viernes, a la abstinencia había que sumar el ayuno. Creo recordar consistía en comer una sola vez al día, al mediodía.

            Esa obligación de la abstinencia se suavizaba comprando “la bula” para ayudar económicamente a la  iglesia. Si me pongo a buscar  puede todavía encuentre por algún cajón alguno de aquellos papeles. Creo recordar escritos en latín.

            Esperemos que los Yihadistas no recuperen “El-Andalus” y nos obliguen con el “Ramadán”, para que sepamos lo que es bueno los impíos occidentales.

            De los carnavales poco les puedo contar. Sé que el viernes por la tarde salieron los niños de Primaría disfrazados por el pueblo, que hubo otro desfile general el domingo, y ayer, miércoles, se celebró el entierro de la sardina, con señoras vestidas muy de luto con trajes antiguos.

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            Algo menos festivo: el lunes, a la salida de Misa de las Monjas, había una mujer pidiendo alimento y cobijo. Bien saben los transeúntes que en el Convento de la Clarisas, y entre las pocas mujeres de Misa a diario, es donde encuentran almas caritativas. Ciento veinticinco, la mayoría hombres, pasaron por el refugio municipal para dormir en sábanas limpias,  y por el torno de las Clarisas para comer algo caliente el pasado 2015.

            Resulta que este lunes, el refugio ya estaba ocupado por un hombre. Ahí empezó la odisea de la llegada al pueblo,  y las dos almas buenas que se pusieron a ayudarla.

            Primero en el torno a esperar a que la monjica sacara el buen bocadillo calentito, el termo de leche con café, la fruta. Mientras esperaban, la transeúnte desapareció. Supusieron donde estaría y la encontraron.

            Las dos samaritanas y la transeúnte comenzaron a buscarle alojamiento. llamando en puertas y en teléfonos.

            Por fin pudieron dar con la encargada del albergue del peregrino. Allí, después de mil peripecias, la dejaron alojada a más de las nueve de la noche, desde la siete y media que comenzó la búsqueda.

            Parece ser que al  día siguiente, en una ambulancia, la llevaron a Zamora.

            No puede ser que estas situaciones de personas en apuros que llegan al pueblo hayan de resolverlas personas caritativas,  pero mayores, a las que supone mucho esfuerzo, casi dos horas pasando frío por el pueblo. Además, en su buena intención, pueden topar con persona conflictiva, como en este caso, y meterse en un lío.

            Es un problema frecuente en que el ayuntamiento o la guardia civil o ambos deberían “bajar la mano”.

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Y, ya que estamos con la crítica, ahora le toca, de nuevo, a correos.

Se llevaron de aquí el centro de distribución. Ya no hay Jefe de Correos, ni carteros continuos, los dos que toda la vida hubo en el pueblo: Tite y Nolberto. No es verdad que haya menos cartas que “antes”. Familiares del soldado a la novia y a los padres, de amigos…, de esas ya no quedan, pero sí en cambio muchas más de los bancos, de las administraciones, (Juzgado, Hacienda, Diputación, Tráfico, ITV…)de publicidad...

Como resulta que antes de que empiecen a conocer a la gente, cada poco cambian de cartero /a, pues es un lío. Fui a correos a pedirles que no dejen en mi buzón cartas para los hermanos Gutiérrez.

La pasada semana, una cartera, me dijo que en la calle de la Fuente nº, 1, ya no les cabían más cartas por debajo de la puerta y que ella no cubría el “cuartel” de la residencia de ancianos ¡Bueno!, ese día cogí yo las cartas, se las levé a D. Primitivo y le conté el problema. Me dijo que no me preocupara que su sobrino ya se encargaba de todo.

De ahí mi visita a correos. Me dice la señora que estaba en la oficina, otra nueva, que ellos llevan las cartas  teniendo en cuenta el domicilio del receptor, la calle y el número, que no tienen por qué conocer a la gente.

Pero bien: nuestra casa antes era el nº1, desde no hace mucho es el 3. Pues como suelo estar pendiente de la cartera  o cartero, les digo que todo lo que ponga Modroño y Riaño en calle Silera es en esta casa, aunque no sea el 1, sino el 3.  No creo sea tan difícil de recordar, y que lo del apellido Rubio es en el 1. Pues raro es el día que no hay cartas cambiadas en el uno u el otro buzón.

Si esto es un pueblo. En  muchas casas no está el número, o se ha cambiado porque han construido otra delante. Pues que no cambien cada poco, que dejen buenas temporadas al cartero o cartera, que vaya sabiendo quién vive en cada casa, por el nombre, que no hace falta ni que lo conozca.

Lo de correos un desastre. Se han llevado la oficina de aquí y, por parte de la Corporación Municipal, ni de esta ni de la anterior, ni de los de izquierdas ni de los de derechas, ni mú. ¡Empadrónate! Creo que la Agrupación en Defensa de la Sanidad debería ampliar su cometido para defender otros servicios que estamos perdiendo. 

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El pasado lunes, a los 99 años, falleció Anuncia Boyano Fernández. Había sido la esposa de Aniceto Herrero, conocido como “Tíburi”. De este hombre, me contaban los que estuvieron con él en la guerra, que era un tío muy salao y ocurrente, que cuando entraban en pueblos medio derruidos, incluida la iglesia, él se subía al púlpito y les soltaba unos sermones con los que se reían mucho. Puede que esa vena genética la haya heredado uno de sus nietos, el “Zamorano”, monologuista muy ocurrente. Dejan tres hijas y un hijo, Rolando. De esa familia de los “Tocineros” por parte de madre, el padre era el Sr. Germán “el Chano”, queda la hermana menor,  Concha, exenfermera, y numerosos sobrinos Granado Boyano y Boyano Villasante.

Me quedan más noticias y reflexiones para un próximo escrito. Dos salidas seguidas a Zamora me están retrasando la programación.


2 comentarios:

Agapito Modroño Alonso dijo...

Agapito: Lo último de tu blog es muy bueno y positivo; aunque no haya comentarios, debes seguir con el mismo, ya que prestas un servicio altruista muy positivo a tu pueblo.
Ramón.

Agapito Modroño Alonso dijo...



¡Gracias Ramón!