jueves, 24 de enero de 2008

Chismorreos y otras cosas.

Cuando éramos niños, y jóvenes, los pueblos vivían muy encerrados en sí mismos. No existía la tele, radio en pocas casas, la interrelación entre los vecinos muy intensa; jóvenes y mayores asistiamos a los mismos sitios: la iglesia, el baile, el cine, "El Paseo", los idem por la carretera y por la plaza, el "juego de pelota", y el "campo de fútbol". De ahí que todos nos conociéramos y relacionaramos, aun con el doble de población que ahora.
Las tertulias eran muy abundantes: al fresco en el verano, en la solana y a la camilla en invierno,...En los "caños", todo el año, sobre todo los lunes para comentar del baile o de "la cinta" . Con estos mimbres todo el mundo estaba al corriente de lo que pasaba en el pueblo: que fulanito anda detrás de fulanita, que ya son novios, que estaban muy acaramelados en el baile....; de todos los acontecimientos sociales: "entrar en casa", la enhorabuena, las amonestaciones, la boda.... . Los bautizos, como había tantos, pasaban desapercibidos, a no ser que fueran de los ricos, lo que suponía "rebatina". Se celebraban los días de diario, como a media tarde. Solía la abuela, o una tía llevar a la criatura, envueltica en la toquilla, acompañados de dos o tres familiares más, incluidos los padrinos. A veces no llevaban padrinos. Cogían a cualquier crio que anduviera jugando por San Nicolás, a la salida de la escuela, para que hiciera de idem. Servidor lo fue de dos o tres niños a los que, ni siquiera, recuerdo. La ceremonia, en la Pila Bautismal, era breve y sencilla.
Ese sabroso chismorreo local, en gran parte se ha perdido. Ha sido sustituido por el chismorreo televisivo de la tele-basura.
También este invento de los foros de internet y los blog, sustituye esa transmisión de información, e incluso de chismorreo o de gresca, sin pelos. En mi calle cada poco había una, a veces con pelos y piel en las uñas.
El anterior largo prólogo sirve de justificación a mi chismorreo de hoy.
Fui al Juzgado. Vi gente. Había un juicio de divorcio a las diez. Como soy un curiosón, esperé para verlo. Empezó a las once menos veinte. No duró ni cinco minutos. Se habían puesto de acuerdo los Abogados previamente. Divorcio "exprés". Sin saber más me dio pena, sobre todo del muchacho, por la cara de tristeza.
Mientras la espera, llegó la guardia civil con un detenido, esposado, un Marroquí que había herido, en la madrugada del domingo (vi sangre abundante en la calle del Olivo) a un muchacho de San Pedro de Latarce. Le iban a tomar declaración. Llevaba intérprete.
En el tablón de anuncios hay tres de celebración de bodas civiles, dos son de nativos de por aquí con extranjeras inmigrantes.
Dos de los nacidos en 1943, entre ellos, al final, mi hermana, la esposa del Alcalde, y Luis Garea, tienen la relación de todos los inscritos ese año en el Registro Civil: ochenta y pico. Les voy a ayudar a identificar a los pocos que le resultan desconocidos. Es el primer paso para después conseguir direcciones, de los que no viven en el pueblo, mayoría, y escribirles. Se trata de organizar "la fiesta de los quintos de 65". Un bonito día de convivencia, de recuerdos entre personas que puede no se vean desde niños. ¡Cómo ven, la convocatoria la hacen de forma muy artesanal!. Yo, por mi cuenta, intentando echarles un cable, lanzo el mensaje. Si conocen de alguien que naciera en este pueblo, aquel año de gracia, y de hambre, díganselo. Puede ponerse en contacto con Ana María Modroño Alonso. C/ Berrabueyes. 49630 VILLALPANDO. Tef. 980 660 523. O Luis Garea Sánchez. Plazuela Argüello, del mismo pueblo. Tef., ¡bueno!, ya lo iba a escribir, pero como es un móvil no me atrevo a hacerlo sin su consentimiento. Él está todas las mañanas en el Ayuntamiento 980 66 00 06.
Por último, en esta mezcla de tablón de anuncios y chismorreo, comunicó: En una hora se presentará la novela "La Sangre de los Crucificados", en el salón de Caja Duero en Zamora. Autor: Félix González Modroño. Se vende en todas las librerías de España.
Parece que lo de las centrales eléctricas va por buen camino. No puedo adelantar nada más. Corro el riesgo de que nada me cuenten, por eso del "luego vas y lo cascas". Les advierto que lo que casco es con consentimiento, y por el bien de la causa.
¡Bueno!. ¡Pues que apretón de manos a todos y, si es posible, besos a todas.