miércoles, 2 de enero de 2008

BOSQUEJO SOBRE VILLALPANDO.

Seguro que para la mayoría de nuestros visitantes, no voy a decir nada nuevo, pero, por si acaso, alguien de más lejos se asoma por aquí, vamos a bosquejar el cuadro de nuestro pueblo.
Pertenece a la provincia de Zamora, una de las más despobladas de España, por eso Villalpando, con unos 1700 h., los mismos que pueden vivir en un gran bloque de edificios de gran ciudad, es uno de los más importantes de la provincia. Ahora ya, por población ocupamos el sexto lugar. Los de aquí nos creemos el ombligo del mundo, como los de casi todas las partes, pero en cuanto pasamos de Palencia, casi nadie sabe donde está Villalpando, a los más les suena por el grosero refrán.
En Asturias el nombre suena mucho, gracias al área de descanso.
Está asentado en la Comarca de "Tierra de Campos". Su término Municipal es grande. Las tierras de muy distintas calidades. Predominan los terrenos silicios, llenos de canto rodado. Aún conserva los últimos vestigios de flora autóctona: el sotobosque de carrasco de encina: todo el Monte "Coto" y una pequeña parte de la enorme dehesa "El Encinar". Además 1700 has. de pinar, reforestado a partir del año 1948. A medida que los pinos se degradan o talan, está surgiendo de nuevo el carrasco de encina.
En los últimos años estamos forestando todas las tierras que nos autorizan.
Villalpando es un pueblo en el que, dentro de su escasa población, se vive muy bien. Es cabecera de comarca. Está dotado de todo tipo de servicios: médicos, educativos, deportivos, culturales, religiosos, hosteleros, bancarios. ¡Que no nos falta de ná!.
La autovía del Noroeste le ha dado vida. Nueve establecimientos hosteleros, dentro de su término municipal o próximos, han creado la mayor parte de los puestos de trabajo que existen en el pueblo, unidos a los de otros servicios: albañilería, mecánicos, y otros autónomos.
El sector primario, agricultura y ganadería, sigue siendo el que más ingresos brutos genera.
Iremos, en sucesivos capitulos, desgranando facetas, hablando de tantas cosas buenas como tenemos.