domingo, 30 de octubre de 2016



        HISTORIA Y PRESENTE DEL SOCIALISMO EN VILLALPANDO.


       Viendo en la  actualidad tan fracturado y débil al histórico P.S.O.E., quiero recordar su historia en la villa, como botón de muestra de la integridad, honradez y espíritu cívico de aquellos socialistas pioneros. Deseo que su ejemplo  sea acicate para los actuales. En torno a dos principios debe reorganizarse el partido: social democracia y regeneración.

      Esa actitud de lucha cívica la ha de dar cada afiliado, cada simpatizantes, cada cargo político allá donde esté, desde la minúscula aldea hasta la gran urbe.

     Es por eso que voy a sacar a colación pinceladas conmovedoras del socialismo villalpandino.

    Con motivo de las primeras revueltas campesinas, narradas meses atrás en este blog, se celebra en la villa, marzo de 1904, el Primer Congreso Agrícola Socialista, germen, levadura de lo que sería,  14 de diciembre de 1919, la constitución de LA ASOCIACIÓN OBRERA AGRÍCOLA DE VILLALPANDO, que tiene por objeto defender y propagar las ideas socialistas. No eran revolucionarios, a pesar de estar cargados de razones para serlo. Acataban la Constitución.

Copio del Acta Constitutiva, cuyo manuscrito fotocopiado conservo como oro en paño, los componentes de la Junta Directiva:

Presidente: Antonio García Sacristán
Vice.Presidente.- Abilio Vázquez Núñez.
Secretario Primero.- Aurelio Chimeno Andrés.
Secretario:.- José Gallego Granado.
Contador: Teofilo Fernández Redondo.
Tesorero.- Esteban Martínez Alarma.
Vocales: Tomás Herrero San Pedro.- Gabino López Barbillo.- Santos Lobato Quevedo.- Isidoro Caramazana Calvo.

     Tenían su sede en la calle Limpia. Pagaban cuota, se reunían con mucha frecuencia, influían en la vida del pueblo.

    Transcribo ahora un ejemplo encomiable de esa actividad.

     Veintiséis de noviembre de mil novecientos veintitrés. Siete de la noche, cuando ya los jornaleros habían vuelto de alumbrar majuelos y los gañanes de las últimas sementeras, llenaban el salón del Ayuntamiento para asistir a un pleno. Chaquetas y pantalones de remendadas panas, desgastadas por soles y cierzos, camisas con cuellos de tirilla; botas artesanas de toscos cueros y suelas claveteadas de tachuelas; gorras en  las callosas manos dejaban al descubierto transquilones; rostros de raso y de lomba, de azada y mancera, de tierra y palangana. Olor a hombre, a hambre, a pajera, a campo...

     Preside el alcalde provisional (lo fue a la fuerza durante cinco meses)  don Ramón Álvarez Fernández.

    A diferencia de ahora, en que nadie toma parte, ni apenas se ocupa de los asuntos municipales, por aquel entonces, entre unas gentes, todas nacidas y criadas en el mismo pueblo, tan interrelacionadas, el gobierno del pueblo les interesaba mucho. Además eran plenos abiertos, democracia directa, en que, al final, se abría un turno de QUEJAS Y RECLAMACIONES, por parte de los asistentes que lo solicitaran. Además las recogían en acta, de ahí que les pueda copiar un fragmento de la de aquel día, de gran interés:

…y, a tal efecto, se le concedió la palabra al vecino don Antonio García Sacristán, que a ese fin la tenía solicitada y quien dio lectura a un escrito que dice así:

                Largo escrito del que entresaco lo más jugoso: ¿Por qué no se han tenido en cuenta las denuncias que el Sr. Alarma hizo relacionadas con la higiene? ¡Ah!: de nada sirve que aunque todo el mundo vea en plena Plaza Mayor que desde los balcones se arrojen aguas sucias y orines y…, sin miramiento que algún ciudadano sufra una ducha poco agradable. ¿Y qué diremos de los albañales? Éstos que están destinados para ser paso a las aguas pluviales, están convertidos en verdaderas cloacas con peligro para la salud pública. ¿Y los grandes cocederos de abono dentro de la población? Tampoco de esto se ha hecho nada en bien de la salubridad pública. ¿Por qué? Porque según opinión del propio señor alcalde nada se puede hacer por ser este pueblo: 1º, eminentemente agrícola, y 2º.- porque los pobres quitan el abono a los labradores si lo sacan fuera.

                ¡Sr. Alcalde!: estas afirmaciones son gratuitas y molestas, gratuitas, porque a pesar de ser Villalpando un pueblo eminentemente agrícola, nada importa para que se cumpla lo que se relaciona con la higiene, y molestas porque a pesar de la teoría del Sr. Alcalde, los pobres son tan honrados como pueda serlo el que más; y, como quiera que saben de sobra que quitar es robar, y el que roba es un ladrón, no pueden consentir que quede esto sin que protestemos enérgicamente, pidiendo se dé una explicación clara y terminante para bien de todos.-

                Una pregunta, Sr. Alcalde: ¿qué calificativo merecen los señores que  hayan entrado a saco en la Hacienda Pública, ¿Por qué si los pobres son ladrones porque haya alguno que, para comer unas tristes sopas, se vea en la necesidad de coger una talega de estiércol para la lumbre, ¿cómo teníamos que llamar a los señores que tenían el encargo de administrar los bienes de propios desde el año 1869, que ascendían a unas 140.000 pts, y hoy sólo existen 17.000 y pico pts? ¿qué calificativo merecen estos, Sr. Alcalde. Pues los pobres continúan preguntando, ¿dónde paran los intereses al 6 % de esas 140.000 pts?...

                Continúa luego con una larga retahíla de más y cuantiosas cifras desaparecidas, con la queja sobre la adjudicación de la plaza de médico de la beneficencia municipal. No tiene desperdicio.

                Remito a quien desee conocer más detalles al libro, “Víctimas de la Guerra Civil en Villalpando”.

                Invito a que nos traslademos a aquella situación: ¿Los pobres son ladrones porque haya alguno que, para comer unas tristes sopas, (de sebo) se vea en la necesidad de coger una talega de estiércol para la lumbre…?

                Había una clase social pobre: todas las familiares jornaleras, las de las talegas de estiércol, la de bogiñas del prao para poner lumbre, en casuchas de puerta y ventanuco, cocina y una alcoba, en piso de tierra, donde se hacinaban familias numerosas, pan, cuando había, sebo y ababanjas.

                Entre esas miserias de siglos revienta el descontento, eclosionan con fuerza los partidos de izquierdas. Los más pujantes, anarquistas y comunistas, querían la revolución, como la bolchevique, mientras que el PSOE (antes de radicalizarse un sector en la república y guerra civil), el PRRS (el de mi padre y abuelo) la IU (de Azaña), optaban por unas profundas reformas en la vía de la social democracia y la regeneración moral.

                El PSOE, ya en la democracia, renunciando al marxismo, aceptando la economía liberal social de mercado, la social democracia ha contribuido a la sociedad del bienestar, a la modernización de la nación.

                Esas ideas, sobre todo las regeneracionistas, siguen siendo vigentes, necesarias. Bastantes de aquellos hombres, y no pocas mujeres perdieron la vida  o sufrieron prisión por defenderlas. Debemos honrar su memoria. No son tan lejanos, según la edad fueron nuestros padres y abuelos (como en mi caso), o bisabuelos de los más jóvenes.

 En esta encrucijada un moderado partido socialista sigue siendo necesario, para, entre otras actuaciones, erradicar la prepotencia y la corrupción o corruptelas donde existan, como aquí ha ocurrido, de lo que tengo abundantes pruebas. Ahora todavía más que cuando intentaron anular mi libertad de expresión; cuando a nadie había insultado, ni siquiera he aplicado a nadie concreto la palabra corrupto o cacique, por lo que me denunciaron.

 Esos calificativos, y más gordos, oímos a diario en las tertulias y en el Congreso. Pues no largó ayer el  “rufián”. Y Pablo Iglesias, ante todos los medios, aseguró que “nos va a gobernar el partido más corrupto de Europa”. Pues ale, quien se sienta aludido, querella al canto.

No, no es esa la justicia a buscar, sino la de descubrir la verdad, quién miente, quién se aprovecha del cargo, quién persigue al inocente-

Esas son, entre otras, las actuaciones que los actuales socialistas, considero deben emprender.

                               


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

1 comentario:

Agapito Modroño Alonso dijo...


Dedico el anterior trabajo a uno de los 32 habitantes de Quintanilla del Olmo, en agradecimiento por la lección de urbanismo (es a lo que se dedica cuando viene a la villa y a figurar en Semana Santa) que me dio ayer en un bar de la plaza.

También para que se despreocupe por los defectos que me achaca y que no se corresponden, según él, con el haber sido maestro. Al leer mi blog, que desconocía, puede quedar tranquilo, siendo él tan sabio, en cuanto a su preocupación por mi incultura.

Así mismo mi agradecimiento a la hermanita que lo acompañaba, por el elogio que me dedicó.