domingo, 9 de octubre de 2016

TRISTE, TRISTE.


    Lamento tener que dar noticias tristes, con tanta frecuencia en este tablón de la villa y comarca, pero al tiempo, algo me impele a compartirlas, a llevar la noticia a los de fuera, y, sobre todo a intentar un poco de consuelo a los familiares.

     Esta mañana, después de mucho tiempo, las oí y volvió  a estremecerme su tañido solemne y lúgubre: las campanas de San Pedro tocaban a muerto. Esperé al final, "dos esposas". Es una mujer. Me asomo a la calle. Pasa uno. Es "Carmelita", la de Marino Cepeda. Me sorprendo y entristezco. ¡Pero si este verano, aunque con pañuelo a la cabeza, la vi alegre y animosa..! Creí lo iba a superar. ¡Maldito bicho!

    Las idas siempre son tristes, si bien el dolor cuando la persona ha cubierto el ciclo vital es más llevadero. Pero cuando se va una madre a quien sus hijos, todavía, necesitan, y una esposa a quien su esposo necesita aún más, la rasgadura es mayor.

    Porque "Carmelita" Cepeda Allende, dejó su licenciatura en derecho, su procuradoría en este juzgado para ser lo más grande: esposa de un hombre que merece la pena, madre de tres hijos que la adoraban. ¡Sí, hombre, sí, aunque suene antiguo: esposa y madre de familia, la toga más importante.

    Me une gran amistad con Luis Vaquero, pañuelo de lágrimas y asesor en algunas ocasiones, la última este verano, ese día, al que aludo, cuando conversé con los dos en la terraza del "Avenida", buena relación que  viene de lejos, de cuando vivía Marino, y que se ha reforzado por lo amigo que es  Vaquero de mi hijo Jesús en el Club Ciclista.

   En el respetuoso silencio del velatorio, dentro, hasta eso de las tres, la recordaba de muy niña, cuando su padre venía con Miguel y ella, a enseñárselos a la abuela Obdulia; de verla jugando por allí, cerca de su casa, con otras niñas, por "el Juego de Pelota", las Cercas,  el Paseo...

     "Carmelita" tan afable, sencilla, llena de sentido común, era un encanto. En alguna ocasión compartí tertulia con el grupo de amigas en terraza de la plaza: Elvira Redondo, Inmaculada Román, ella,..  Puro deleite.

     En el abrazo le dije a Luis eso de verla siempre alegre, sonriente.

     -Pues así ha estado hasta el último momento, sin una queja, siempre estaba bien para evitarnos el sufrimiento. Ayer cuando le preguntaron los médicos, dijo que sólo le dolía un poco un brazo...

      ¡Qué más puedo decir de Carmelita?

     ¡Ánimo Luis!: en vuestros hijos ella te deja un buen legado.
     




4 comentarios:

Agapito Modroño Alonso dijo...

Agapito.

Muy agradecidos tanto mis hijos como yo por tus sinceras y auténticas palabras sobre nuestra querídisima Carmelita. Es un muy bonito recuerdo que nos llena de emoción cada vez que posamos la vista sobre tu crónica.
Gracias de todo corazón.
Luis Vaquero

Agapito Modroño Alonso dijo...


No es merecéis menos, amigo Luis. Lo triste es que los consuelos dudo puedan paliar el dolor. De la sinceridad de mi sentimiento podéis estar seguros.

Un abrazo fuerte.

Agapito.

Alfonso Pérez Muñoz dijo...

Mi mas sentido pesame a Luis y a toda su familia, Carmelita era una bellisima persona,de gran corazón y simpatía ,Lorenzo Perez San francisco

Agapito Modroño Alonso dijo...


Anteayer coincidí en la plaza con sus amigas Inmaculada y Elvira. Hablamos de ella. Comparto tus elogios. ¡Gracias por utilizar este medio para manifestarlos.