sábado, 31 de diciembre de 2016

HOY SÍ.


     Es muy frecuente  alguna mañana de otoño o invierno, así que hace un poco de frío, escuchar: -¡vaya helada que ha caído!

    A veces suelo responder: -¡Qué no! No ves que no hay escarcha en los tejados, ni se ha helado el agua... Que la mínima esta madrugada ha sido de cuatro, o cinco, o seis grados sobre cero.

    Algún recalcitrante se atreve a responder: -Porque ha sido helada negra.

    Esto de la helada es un recurso muy socorrido para lo observadores originales. Incluso en el mes de junio, o septiembre, cuando amanece fresco, algunos de los más perspicaces, sentencian: -Hoy ha helado algo.

    Son personas de innata originalidad. Al saludo de ¡buenos días!, pueden responden: -¡Bueno!, por decir algo.

      Que no te digo que haga un buen día, sino que os deseo buen día.

      Hoy sí. Ahora,, sobre las diez, cuando me he asomado a peto al termómetro de la farmacia he visto -4º. La helada ha escarchado los árboles de nuestro jardín, (ahora iré a ver el parque, que será un espectáculo, y los bosques del Raso, ni les cuento) los tejados nuevos y viejos, las brozas de cunetas y baldíos, los rastrojos y sembrados...

     La de hoy ha sido una helada como las de antes, cuando se cerraba el campo. Eso, lo de cerrarse, quería decir que no podrían "arrancar" los rebaños, ni se podría ir a alumbrar majuelos, ni a apañar piedra, por estar el suelo como el bronce y las piedras clavadas..

     En lo de "antes" si que hacía frío, sí que hacía calor, sí que llovía, sí que nos divertíamos, sí que se mataban marranos, sí que eran ricas las comidas..., hay mucho de mala memoria, de subjetividad, de idiotez. Mira que uno quien de niño las pasó canutas, incluso hambre y frío, y ahora tiene, como casi todos, de todo, se atrevió a decir que estábamos en una situación parecida a la de nuestra infancia...

   ¡Hombre!: en esto del tiempo no voy a negar existan ciertos indicios del cambio climático. Por ej.: un otoño, un mes de diciembre tan cálido como el del 2015, en el que se pudieron segar las alfalfas, nunca se había conocido, Nunca habíamos visto florecer los almendros a finales de enero. Así les fue luego en marzo, por bobos. Pero de eso a estar hablando de un cambio radical hay un abismo. La comunidad científica lo que trata es de evitar que la temperatura media del planeta aumente en dos grados, para evitar la tragedia.

     No sé si en los últimos cincuenta años habrá aumentado en conjunto medio grado.Uno que, de lo pasado tiene buena memoria, recuerda que siempre ha ocurrido igual en esta tierra: inviernos  más o menos fríos, secos, semisecos o muy lluviosos. La pluviometría, de unos años a otros siempre ha sido muy irregular. Pero es que, además mi recuerdo, coincide con las estadísticas. Ello no es opinable. Ahí están los datos. El pasado año agrícola, septiembre 2015, julio 2016, fue de los más lluviosos jamás conocidos. En la última década han predominado los años lluviosos sobre los secos. Y si no se han repetido las inundaciones de 1962, hace poco más de un año, por ej., es porque encauzaron el Valderaduey a partir de Cañizo, que entonces no lo estaba.

    El posible calentamiento global, en lugar de sequías, lo lógico es que traiga aumento de las precipitaciones. A mayor temperatura, mayor evaporación en los océanos, por tanto más lluvias.

    El concepto "antes", es muy amplio, según la edad de cada quien. Cuando Guadillo dice "antes", puede estarnos hablando de hace noventa años, de cuando él ya tiene memoria. Entonces, en esos antes de cada uno, mis recuerdos por ej. llegan a los años cuarenta, ha habido de todo, según años. Lo que ocurre es que tendemos a recordar las situaciones extremas. Por ej. la gran nevada con ventisca de finales de febrero de 1956, que aquí, en los desmontes se arremolinó la nieve y cortó la carretera, que se heló la fuente de Cibeles, en Madrid. Y, claro, recordando esa nevada, aunque luego se pasaran otros seis o siete inviernos sin nieve, ya decimos: -antes si que nevaba-
 
     Lo de los "pinganillos" es otro argumento muy socorrido. Aunque ocurriera también de tarde en tarde, si era más frecuente, así que helaba, era porque dentro del recinto del actual casco urbano, estaban todas las ovejas, vacas, marranos, mulas, caballos, burros, gallinas, conejos, las casi tres mil personas, los muladares en corrales, todos bien junticos en pequeños cabañales, cuadras, pocilgas... Todos lanzábamos mucho más vapor de agua a la atmósfera que producía una mayor condensación en los tejados, y al escurrir se formaban los pinganillos.

    Lo de que ahora no se forma carámbano en la calles y lagunas, ¿cómo va a ocurrir si no hay barro ni lagunas? Pero esta mañana hube de ponerle agua caliente a los bebederos de gallinas y conejos porque se había hecho un bloque.

    Los seis bajo cero de esta mañana les puedo asegurar que sí es una temperatura de las de "antes". Y veremos si esta noche no llegamos a mínimas históricas. Y, como consigan entrar las masas nubosas del Atlántico en esta masa de aire frío, veremos si no tenemos nevada.

   No hay seguridad ni constancia estadística de que hiciera más frío (ya digo, según qué inviernos), lo que ocurre es que pasábamos mucho frío.

    En próxima crónica, s.D.q. contaré, para los más jóvenes, cuál era la situación.