lunes, 26 de diciembre de 2016

"FORES"


   Dedicado a Inés, Edu, Nacho y Rodrigo.

    Diminutivo de Forestar, es un perrillo entre mediano y pequeño, más blanco que negro, rabicorto, ágil, cariñoso, inteligente y sinvergüenza,de dudoso "pedigrí",  muy conocido en el pueblo.

    Jesús lo trajo de cachorrito con la escusa de que necesitábamos un perro para que espantara a tantos gatos como andan por el corral, porque era ratonero.
 
     Bien pronto, lo que me dio mala espina, empezó a hacer buenas migas con los felinos. Pensé que aceptaba su compañía para que le dieran calorcillo por la noche, que al llegar a la mayoría de edad perruna, empezaría a cumplir su obligación: ahuyentar a los misinos que pululan por los Corralones y todos esos corrales, al reclamo de los restos pescaderos de Julio, tan buena persona como buen amigo, en los contenedores. Por si con eso no les llegara, ya se encarga "Tasio", el perrero y gatero de Mari Luz, la buena, de ponerles más alimento.

     Nos ha resultado que Fores es un perrito franciscano. Practica la  máxima de la más completa hermandad con todos los seres.

      ¡Claro!: como él sabe cual es su cometido vital, lo que debe dar sentido a su vida, disimula.. A escondidas, cuando nadie lo ve, comparte su prefabricada comida, (que los perros de ahora no comen huesos, a éste uno se le atascó en el intestino y hubieron de llevarlo a una clínica canina, en Benavente), con una astuta y malona gata roja. Incluso duermen juntos, arrullándose uno y otra. Pero, ¡amigo!, si servidor aparece por el bajo, entra inmediatamente en acción, incluso antes de que yo lo envisque: -¡Fores!, a por ella. Entonces, ladra, pega saltitos, adopta posé, y la gata, como cumpliendo con su papel, da un trotecito y se refugia bajo el coche. Fores ladra, fingiendo furia, alrededor del vehículo. Un día intento asomar el morro y la gataza se lo aruñó.

       Decía que muy conocido en el pueblo porque raro es el día que no se da una vueltecita por el idem, aparte de jugar, sobre todo en verano, con sus amiguitos por la plaza. Incluso, hasta que las cosas se complicaron, se permitía el atrevimiento de entrar en el bar Ideal.

      Cuando tiene ganas de salir, espera a que alguien corra el portón para sacar el coche. Él anda por allí, haciéndose el distraído. En el trayecto del conductor desde la puerta al coche, Fores, como quien no quiere la cosa, se larga. Cuando me doy cuenta, me asomo. Con su trotecillo llega por donde la cochera de Jaime. Lo llamo, y el que acude tan solicito cuando Sari, para darle la ambrosía de cualquier ternilla, cartílago, u otra hocicada perruna, desde la galería dice:  Forres, Fores, aunque esté en la otra punta se presenta al instante, cuando oye su nombre para que regrese, mira atrás y ni puto caso.

     Dependiendo de que encuentre o no ligue, lo que dada la escasez de perritas sueltas le resulta más difícil que a viejo verde, aunque sea alcalde y se pase horas y horas intentándolo por Wasap, así tarda en regresar a casa. Si es de día, espera a que alguien vuelva y abra la puerta. Hace unas semanas, se presentó a las tres de la mañana. Se puso a ladrar en los Corralones, pero no le oyeron ¿---? en esa casa. En vista de lo cual se vino a la calle Silera, donde tuvo más suerte. Nos levantamos a abrirle.

     En todos los casos, a su regreso, solemos reprenderle, para que no lo vuelva a hacer. Él, metiendo el escaso rabo entre las piernas, mohíno, agachado, da vueltas alrededor. Si le muestras enfado se larga cabizbajo. Si le dices frase cariñosa se tumba panza arriba para que le rasques la barriga.

    Con cada uno de la familia muestra diferente actitud. Con los niños se pone muy juguetón. Conmigo lo de ponerse patas arriba. Cuando llega Aní por atrás es locura lo que le entra. No para de dar saltos, hacer cabriolas, querer escalarla; la sigue hasta arriba de casa, se queda rascando la puerta de la cocina. Con Jesús, a quien respeta como amo (lo lleva con frecuencia al campo y al bosque) se siente seguro y con bula para entrar con él dentro de nuestra casa, algo normalmente prohibido. Su habitat es el corral, donde le sobra sitio para guarecerse y estar calentito.

   La Nochebuena y Navidad la ha celebrado en familia. Gracia lo dejó pasar a su casa. ¡Qué a gusto se sentía!: andaba por debajo de la mesa, acariciaba con su rabito hermosas piernas. Cuando le riñeron atendió la orden: se acurrucó en la alfombra, delante de la confortable llama que veía tras el cristal en el hogar empotrado que decora y conforta ese salón. Ángela y David le hicieron fotos para publicidad de Biomaser...

   No quiero cansarles con más historias de Fores, como cuando lo dejé olvidado en Castroverde por la mañana, fueron a buscarle por la noche, y atendió a la llamada, y le abrazaban los niños...;o de su convivencia con los conejos, su rivalidad con el "quico", sus intentos, entre la remolacha, de cazar topillos...

   Si algún lector se sorprende de que escriba de asunto baladí, le digo: ¡qué va!, no lo es. Estas tiernas vivencias, (aunque sean de un perrillo. ¿Hay algo más cariñoso y fiel) reflejan mi estado de ánimo, de paz, de serenidad, mi espíritu navideño, el disfrutar de la bendición bíblica de conocer a los descendientes, en plenitud física y mental (que Dios me conserve), de compartir con ellos las entrañables reuniones en torno a la mesa, al calor del hogar...

     En el recuerdo de todos está la ausente. Se me hace duro a veces, salgo a llorar mirando a las estdrellas. Pero como Sara dice, con convencimiento, está segura de que su espíritu está con nosotros, que ella también goza de las reuniones desde el cielo...

      Paz en la tierra a los hombres y mujeres de buena voluntad.








3 comentarios:

ALFALFA CORTADA dijo...

Interesante relato. Pero no me ha gustado lo de la paz interior que dices tener, al dejar caer algo sobre, verde, "guasap"...... y tal. Creo que me entiendas, y espero que no te enfades por esa apreciación que a mi me a dado, espero no ofenderte. Y lo de recordar a Belen, te digo que es muy emotivo. He odio muchas veces que una persona muere de verdad cuando ya no se acuerda nadie de ella. Saludos, y a pasar buenos días con tu familia.

Agapito Modroño Alonso dijo...

Amigo o amiga, que no sé quién eres. Me da la impresión que desconoces toda la injusta persecución de que mi familia y mi persona hemos sido víctimas por parte de quien nos debe todo, en una guerra no comenzada por mí, que intenté evitar, como he repetido hasta la saciedad. Te recomiendo releas la información que he dado sobre ella. Tan cierta como avalada por documentación. Lo del Arquitecto, por ej., clama al cielo. Te sugiero lo releas.

A primeros de diciembre tuve noticia de una resolución administrativa y de otra judicial, que reconocían, de forma definitiva, mi inocencia. Y si en la lucha civilizada, siempre convencido de mi razón, fui bravo como un león, en la victoria estoy siendo generoso, incluso compasivo. Fíjate: no he dado noticia en el blog de dichas dos resoluciones. Por eso, y muchas más cosas, he llegado a la Navidad lleno de paz interior.

Ahora bien, una bromita como recurso literario, símil, en este caso, respecto de ligues, no demuestra no tener paz, sino al contrario. Es disfrutar, y sentir envidia, por el vigor varonil de que algunos alardean vía Wasap. De todos modos una puyita contra quien ha manejado una ametralladora, además "mandao", es justo. Y actuar con justicia también da paz.

Pues ya aprovecho para pedirte consejo. Por un lado, ya digo, no quiero hacer sangre a quien tanta ha intentado hacer, pero por otro, todo lo que ha ocurrido, una vez archivadas las denuncias, y con toda la documentación de la infamia en mi poder, creo que, para que sirviera de lección y de ejemplo debería contarlo en este medio, de la forma más incruenta posible. Que ha sido muy gordo.

ALFALFA CORTADA dijo...

Muy bien Agapito, correcto, que es tu blog y por lo tanto puedes escribir lo que quieras, y por supuesto, ojala no dejes nunca de hacerlo. Gracias por tu contestación.Saludos muy cordiales, que diría aquel periodista pequeño de antaño.