viernes, 23 de diciembre de 2016

FESTIVAL NAVIDEÑO EN EL COLE, "alias" CEIP "La Inmaculada"


    ¡Bueno, bueno! Si habían preparado un escenario chulo y todo. ¡Qué gusto! disfrutar de la escasa cosecha infantil de tan extensa comarca; aunque, como son tantas las hectáreas, aunque infértiles, sí se reúne un buen puñadico de niños. En algún curso pasaban de los veinte. Pero entre mamás, algunos papás y abuelitos, aquello estaba muy concurrido.

   Presentaban, con mucho garbo, soltura y tablas, las actuaciones, Alejandro Blanco, con el salero de los genes "Tachueleros",  hijo de villalpandino y colombiana, e Inés Modroño, tan esbeltita y estilosa, hija también de villalpandino, y salmantina.

   ¡Pues ya ven!: ¡qué les voy a decir de las monerías de los "parvulitos"!: que a mamás y abuelitas se les caía la baba. A medida que los actuantes ascendían por el escalafón de los cursos, aumentaba el mérito escénico. Al final, los de sexto, hasta interpretaron con flautas un villancico.

   Me gusta, disfruto conviviendo, observando; recordar, comparar. Coincidí con una joven señora búlgara que viene algunos días por casa a ayudar a Sara. Me presentó al marido. Conversé con él. Han comprado casa en el pueblo. Han decidido quedarse aquí. Se sienten muy a gusto. En este pueblo hay de todo, me decía. Vive con ellos la suegra, que también trabaja; niño y niña van al cole, allí estaban, han nacido aquí. Están completamente integrados. En el cole son igual que todos los demás, y saben que tienen las mismas oportunidades.

   Me dijo que en Bulgaria se celebra la Navidad y Año Nuevo igual que aquí, que ellos, si no católicos, sí son Cristianos. Que en casa hablan su idioma, por lo que los niños son perfectamente bilingües, pero que si se juntan a jugar de varias familias, los críos hablan castellano, pues ya les resulta más fácil.  Lo de la inmersión lingüística. Cuando hablo con alguno de estos niños en nada se les nota que son hijos de otro idioma.

    La sociología del pueblo ha cambiado totalmente. "Antes", me refiero hasta los años sesenta, lo normal es que todos los matrimonios se formaran entre jóvenes de los mismos pueblo. Había algún que otro intercambio, siempre los hubo, pero era un porcentaje muy pequeño. Incluso existía un refrán que afeaba el hecho: -El que fuera va a casar, pero lleva o pero trae. Incluso había quien sustituía el "pero" por "perro". Ahora ocurre exactamente lo contrario: lo escaso es que las parejas se formen entre paisanos.

    Como consecuencia de esto y de la marcha de oriundos y el asentamiento de foráneos, más de la mitad de los censados, a Dios gracias, no han nacido en Villalpando.

    Ayer este amigo búlgaro me iba informando: en casi todos los cursos había hijos de compatriotas. Pero es que, además de la colonia búlgara hay niños hijos de colombianas, peruanas, una rumana; entre las mamás había una con el velo musulmán. Viven en Cerecinos, de pastores. La niña, preciosa, es compañera de Inés. Hay una niña hija de una ucraniana, dos de una rusa... ¿Quién nos lo iba a decir cuando la guerra fría..?  Me gusta. Es bonito. Ese es el camino para que estas llanuras no queden desertizadas.

    Todavía en el Colegio, me quedan el Director, Esteban Cuenca de Prada (apellido de ilustre escritor)  y Mª Ángeles. A las demás, todas maestras, ya ni las conozco. Alguna sí a mí: las "seños" de Edu e Inés.

      ¡Pues menos mal!