viernes, 22 de julio de 2016

LOS VILLALPANDINEROS, ¡Qué PELIGRO!.


    Difícil, difícil intentar erradicar la ignorancia de algunas mentes. Por desgracia abunda la mediocridad y la estupidez que, cuando se unen al orgullo, mala cosa.

    Como ya en el blog, además de entretener, intento cierta labor didáctica, cuando salgo por ahí ya procuro no  ir dando lecciones a nadie, sino al contrario. Me adapto a conversar de cualquier intrascendencia. Y escucho, normalmente batallitas, incluso a los que no saben hacerlo.

    Pero si en un corrillo surge algún tema, de historia local por ej., intento aclarar errores, falsas creencias., tópicos, como el referido a la "grandezas" pretéritas de Villalpando, Y los no sé cuántos miles de habitantes que tuvo.

     Ya sé que luchar contra el chauvinismo, que es una forma de paletismo, según con qué individuos o individuas, es misión imposible. Por eso a los que conozco de cabeza dura, si me tocan el tema, lo rehuyo. Es imposible en las cabezas desamuebladas históricamente, intentar colocar una silla.

        Hoy, en un corrillo, topé con uno nuevo. Pensé que tenía cierto bagaje cultural, y resultó, como  tantos otros, no tener más que un barniz superficial. De saberlo al principio hubiera cortado. Me molesté en sintetizar los orígenes de la villa desde los tiempos de la repoblación, del siglo X es la primera referencia histórica, dentro del contexto del reino de León, de la reconquista. Les hablaba de la Edad Media...

         El individuo en cuestión aseguró que los siglos XVII y XVIII fueron Edad Media y que entonces Villalpando tenía 10.000 h.

          -¿De dónde sacas ese dato?
          -Porque siempre se ha oído y lo dice la historia   del cura ese que era tío de Pablito.
           - Don Luis, dices.
           -Ese, ese.
           Ni ha leído esa historia, ni tiene zorra idea.

            Me cargué de paciencia para ver, porque había otros dos a quienes les interesaba, y fui aportando datos y razonamientos sobre esto de la población, para lo que bastaría un mínimo de conocimiento de la evolución demográfica de España, y de observación y de sentido común.

             Para empezar don Luis de su archivo parroquial, extrae el dato de las almas que había en cada parroquia cuando el arreglo parroquial. Suma y le salen 3.075, que "son las que hay en este momento". Esto lo escribía año mil novecientos veinte tantos. En el censo de 1930 con 2.971 h. Cien menos, a pesar del saldo vegetativo positivo. Ya había emigración fuera de España.

            Pues nada: el tío mostrenco se agarraba a alguno de los razonamientos que yo daba, para hacer suposiciones en contrario, y no aceptar la razón.

           Cuando me di cuenta de que la incultura se alía con el orgullo, y que, aun con paciencia y humildad, es imposible enseñar, lo dejé.

            Lo malo es la cabezonería de no aceptar razones, incluso datos contrastados, con tal de joder,a quien buenamente te quiere informar.

            ¡Pues no!: peor pa ti villalpandinero.

           .
           -
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 

2 comentarios:

Pablopau Allop dijo...

Pretender que las supuestas glorias pasadas ennoblecen a los presentes es estupido, pero a quienes ni siquiera se interesan en documentarse sobre tales "verdades" que adjetivo les po emos?

Agapito Modroño Alonso dijo...


¿Qué adjetivo? Hay un montón donde elegir. Mejor sustantivos: es la incultura, unida a la cabezonería y al orgullo.

Aquí no se cumple esa máxima de que una persona sin información, debería ser una persona sin opinión.

Lo más grave, en cuanto a la historia local, es que existe información fidedigna, sobre todo a partir del siglo X, en el trabajo de don Luis Calvo. Es sorprendente cómo este hombre con aquellos medios, pudo llegar por ej., al diccionario de Madoz, de Begas, de otro anónimo. Ahí hay datos reales sobre la población: 2732 habitantes en el año 1830. Lo triste en que entre los menores de 60 años no sé si alguno ha leído y se ha enterado de esa historia.

Hoy, cualquier a través de internet, tiene acceso a los primeros censos, los ya dichos, los del INE; a un estudio, aunque sea somero de la historia de España, y de la población estimada, del sentido común a un mínimo de conocimiento histórico que se posea. ¿De qué se iban a alimentar diez mil personas en Villalpando.

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