miércoles, 13 de julio de 2016

BASURA EN LAS REDES SOCIALES.


  Les confieso que no tomo parte en la polémica entre taurinos y animalistas. Me gustaba mucho correr en San Roque; en aquellos encierros peatonales y  Solana arriba y abajo. Incluso puedo presumir, como buen villalpandino, de haberme cogido un toro, siete puntos en una pierna y cicatriz que me dura.

  Llevo vistos todos los encierros de San Fermín, incluidas repeticiones, entrevistas, y las taquicardias. Me emocionan.

    Salvo cuando toreaban "El Nono", "El Chato del Meco", "El Velas", "Guardiola", "Josele", "Grillero", Luis Miguel "Villalpando", Diego Luna, por esa emoción de ser del pueblo, no he vuelto a ir a los toros. Es que ni veo una corrida por la tele. Me aburren soberanamente. No por ello dejo de admitir que tienen emoción, arte, belleza plástica y que haya gente que le guste.

  No cabe duda de que hay maltrato, si bien pienso que cualquier ternero cebado en cautividad, y sacrificado a los seis meses, aunque sea de forma rápida y lo más indolora posible, se cambiaría por los  bureles, señores de la dehesa en la que, durante cuatro años, disfrutan de la naturaleza.

  Entiendo la postura de los animalistas, sobre todo  en lo del "Toro de la Vega", que deberían hacer extensiva a los toros con antorchas en los cuernos. de Cataluña y Levante, siempre que la defiendan sin faltar al respeto a nadie.

  Pero, amigo: lo que ha ocurrido en las redes sociales, ante la muerte, trágica, triste, penosa de Victor Barrio, son manifestaciones de odio,  inhumanas, vomitivas, indignantes. Cuando leí las barbaridades (que eludo mencionar)  escritas por un tal Vicent Beleguer, sentí tristeza de pertenecer a la misma especie humana que ser tan abyecto.

  Lo malo es que internet, maravillosa herramienta de comunicación, donde se pueden encontrar todos los saberes de la humanidad, posee a la vez cloacas desde donde, con impunidad, escupen su pestilencia fétidas sanguijuelas.

    No existe legislación ni medios para controlar y penar esos delitos de injurias contra el honor de las personas; el hecho, no sé si tipificado en el Código Penal, de alegrarse de muertes tan sentidas como la de una persona joven, "alegría" tan lacerante para la esposa, los padres, hermanos...

   Por haber sido víctima de actuaciones de ese tipo, febrero 2015, e ahí un pequeño muestreo (...ya era hora que dieras con un valiente como Antonio, en vez de hundirle  como dicen que le dijistes te va a hundir el a ti. Estoy contento por ello, todo lo malo que te ha pasado te lo has ganado por mala persona y lo que ahora te va a venir sin solución también...... A todo cerdo le llega su San Martín, me alegro por ello, sinverguenza mentiroso) (... o es un presunto loco o un presunto -¡Gracias por lo de presunto- hijo de la gran puta, o las dos cosas a la vez), me sumo a todo el rechazo social  a la reacción cívica que tales actitudes están provocando.

   Dadas las lagunas legales y técnicas (las autoridades de USA, donde radica google no dan datos de la I.P.) en que se amparan estos cobardes, el mejor castigo es el ostracismo, la repulsa social.

    En el caso de los autores de mis "elogios" (esas expresiones los retratan, y en su boca se convierten en elogiosas), a nadie le hace falta conocer las I. P. de sus ordenadores. Están más que identificados. Son expresiones marca de la casa, Se las he oído escupir al jefe de la cuadrilla, (las calumnias respecto de nuestras obras, las ha repetido en el periódico) rabioso de haber perdido su poderío.

    A la vista de la indignación por las declaraciones de algunoss antitaurinos, he creído conveniente recordar las de algunos "taurinos". Afear esas conductas es justicia a la que tengo derecho.