jueves, 24 de septiembre de 2015

YA TRES AÑOS.



     ¡Qué cabronada! Perdona lector que utilice este mi desahogadero. Vivo sin mirar al calendario. Y me lo recuerda Sara al despertar: Ahora, hace tres años, nuestra hija se nos iba. Y revivo todo el dolor y la putada de que no me llevara a mí y le dejara a ella.

     Tres años sin disfrutar de su alegría  Tres años sin ver crecer, aprender, jugar. reír, llorar  a Nacho y a Rodrigo. Tres años de regresos a Sevilla en Navidad, Semana Santa, verano, de ver salir del corral el coche ocupado por equipajes el asiento delantero, mientras que, quien debería ocuparlo, alimenta a los cipreses. .

     Tres años ya sin atender con amor y con profesionalidad exquisitos a pacientes oftalmológicos..!
No sé cuántos esperaban a que se recuperara para que los operara la Drª Modroño...

     No sé qué más decir. No quiero, no puedo, guardo tanto recuerdo cuyo dolor me está rompiendo la garganta...

      Sí, sobre todo a sus amigas, a todos los conocidos, que la recordemos con amor. Que el tiempo no traiga el olvido.