lunes, 28 de septiembre de 2015

OTRA MUERTE INESPERADA.


       La de ISABEL MORALES MÉNDEZ, esposa de "Alejos" (parece que se llama Ángel) de la Puente, si bien todos le conocemos por el apodo familiar de "Palomo". Me lo dijeron mis hijos, ayer domingo por la mañana, cogiendo almendras. Acabé pronto mi tarea para venir a compartir un poco su dolor, para venir a acompañar a familia tan querida, tan de Villalpando, tan buena gente.

      Isabel era una de esas personas buenas por naturaleza, sacrificada, generosa, serena. Madre de cinco hijos, sufrió también, la terrible experiencia de perder, muy joven, a su hija mayor, hará ya veintimuchos años.

     Con Cristina, la pequeña, intercambié recuerdos y tristezas: -"No hemos encargado coronas, porque nos dijo que no quería flores, que mejor ese dinero sea para los niños pobres del mundo".

      Sí que había bonitos trabajos florales, detalle de sus hijos, y de tanto amigo. Porque a ver: ¿quién en este pueblo no es amigo de Alfonsito  y de Ángel?, y ¿cuántas amigas tienen Magdalena y Cristina?

      Me encontré con la sorpresa de la señora de un médico que trabajó y vivió aquí unos años. Me saludó amable: -Soy la mamá de su alumno Airam. ¿se acuerda de él?. -¡Cómo no!: Airam  Marcos Caballero. -Le va a dar mucha alegría saber que lo he saludado, se acuerda mucho de usted...

      Conmovedor el detalle de Isabel. Son de los que definen a las personas. ¡Cómo no acordarnos de los pobres niños quienes fuimos niños pobres. Y en aquellos años cuarenta todos pasamos estrecheces, cuando menos.

      Dejo para el final al amigo, rival pelotari en los años mozos   Alejos ( hombre polifacético, siempre prestando servicio en la iglesia, donde hiciera falta, una institución en la villa): ¡qué lección de entereza! ¡ya me gustaría poder ser así..!

      Sabed querida familia que tenéis todo mi cariño.