domingo, 23 de agosto de 2015

LA OTRA HISTORIA DE LA VILLA. (I)




                                                            LA OTRA HISTORIA DE LA VILLA.                      

                No pretendo ni emular ni corregir lo escrito por  don Luis Calvo Lozano en su “Historia de la villa de Villalpando”, ni lo transcrito de él en el libro “Parroquias, Archivos y Cofradías”. La obra de don Luis es admirable. Denota su enorme capacidad intelectual y de trabajo en unos tiempos, hace cien años, en que ni existían medios de comunicación, en que ni siquiera sé si habría forma de desplazarse a León (pasó muchas horas en el archivo de la catedral) en diligencia (no se había construido el ferrocarril Rioseco-Palanquinos). Sé que a Simancas se trasladaba en una caballería. Estaba lejos de inventarse esta maravillosa herramienta de la informática…

                La obra de don Luis, sobre todo su relación de libros y legajos  de las ocho parroquias, es un filón de oro sin explotar para cualquier historiador, para cualquier estudiante universitario que desee investigar a fondo la vida en la villa, en cuántos eran y cómo vivían, la intrahistoria, en lo social, económico, demográfico…, a partir de los datos extraíbles de los “Libros de Tamías”, por ej.
  
          Ahora bien: en la obra del doctor Calvo Lozano existe un encumbramiento de lo religioso, sobre todo en sus aspectos formales, sin profundizar en si esa cierta teocracia se traducía en una sociedad más justa, menos calamitosa.

                Esa exaltación, continuada hasta nuestros días, de las “glorias” locales, ha contribuido a crear  errores, confusiones sobre nuestra historia, que han dado lugar a un “chauvinismo” aldeano. Imposible convencer a los forofos del “villalpandinismo” que ni fuimos “Intercatia”, ni tuvimos no sé cuántos miles de habitantes, ni siquiera un Ponce de León, un Diego de Ordax, un tratado de Villafáfila (¿para qué citar el de Tordesillas?) que llevarnos a la boca. Vamos que no somos el ombligo del mundo, sino una de tantas  pequeñas villas desconocidas en España así que se pasa de Valladolid.

                De los libros sacramentales, de inscripciones de bautismo y defunción; de las relaciones (Libros de Tazmías) de los obligados a pagar el diezmo en cada parroquia, a falta de otros censos, se puede sacar el número de habitantes. ¿De dónde sacar los “cerca de diez mil”, “tantos como León” la capital del reino, en el siglo XII, que alguien se ha atrevido a escribir? Dentro del recinto de la muralla, (la calle Olleros es posterior) sin rascacielos, ¿dónde se iban a meter? No existiendo más que el sector primario, ¿de qué iban a vivir?

                No necesito buscar en internet los Censos del Marques de la Ensenada, de Madoz, de Floridablanca…,  cuando a pesar del aumento de población en el siglo XIX, España al final de esta centuria andaba por los dieciocho millones, para saber exacta la población de Villalpando. Me basta con ir a d Luis. (pag. 313)   copiado de una diccionario geográfico, año 1.830 : Población de Villalpando 2.732 habitantes.   Cifra mayor que hasta entonces había tenido.

                Mi trabajo se va a limitar a los comienzos del siglo XX, cuando por toda la “Tierra de Campos” estalló la primera gran revuelta social jornalera. El conflicto alcanzó tales niveles que el Ministerio de la Gobernación encomendó un informe al Instituto de Reformas Sociales. Éste comisionó al Catedrático de la Universidad de Oviedo, Adolfo Álvarez Buylla, quien recorrió la comarca, y alguna otra provincia como Toledo y Ávila, y redactó una memoria que no tiene desperdicio.

                De esta memoria, recogida en el libro “Miseria y conciencia del campesino castellano”  tomaré y comentario los datos referidos a Villalpando.

                Para completar este trabajo necesito consultar libros de actas del Ayuntamiento local. Aunque hace más de un mes que lo solicité por escrito y he ido “veinte veces” al consistorio, aún no me han sido facilitados.  Espero lo sean antes de terminar este trabajo.