miércoles, 30 de septiembre de 2009

SE CERRÓ LA PANADERÍA

Y me temo que para siempre. Se murió la panadera, "Clemen". Sólo así la han sacado de su panadería.

De aquella casa guardo uno de los reconfortantes recuerdos de la infancia. En ella había cosas muy apreciadas entonces: calor, pan y leche. Todas las anochecidas ibas a por los dos litros en una lechera de porcelana blanca, con su tapadera. ¡Daba tanto gustito el calorcito del horno...!.

La panadería era despacho de pan al tiempo, en el centro de la vivienda familiar, en la calle Amargura. La puerta de la calle (aún sigue la placa: Benigno Herrero.- Panadería), siempre abierta, daba acceso al portal. A ambos lados de éste, la puerta de habitaciones de la familia, al fondo, de frente según se entraba, una puerta grande abatible, de cristales, daba entrada a la amplia panadería, donde estaba la amasadora, el bregil, la estanterías de madera donde reposaba el pan crudo,... . La boca del horno a mano derecha. En la pared del fondo, que da para el corral un amplio ventanal. En el centro una mesa grande de madera de castaño, que servía para formar las piezas y despachar el pan.

¡El pan!, alimento casi único en los años malos, ¡y que no faltara, como ocurría a veces!. Por el pan se sentía reverencia: era pecado ponerlo boca abajo. Si se caía un trozo al suelo, se levantaba enseguida, y se le daba un beso.

Durante los años cincuenta, no sé si todas al tiempo, había seis panaderías en el pueblo: la del señor Benigno, Petronilos, la de Federico, "La Coja la Vega", (era la madre de Cachulo), Chencho "El Panadero", y "Locodios", que también tuvo algo de panadería. Con ellas coexistían algunos "hornos": el de Paco "Polilla", Calle Solana, esquina a Olivo; Adégana, la mujer de "Moro", en la Ronda de Santiago; la señora Matilde "La Hornera", en la Ronda de San Pedro, y Agustina "La Mieda", en el arrabal.

En las panaderías vendían el pan. A los hornos se iba con la harina, dos manojos y un saco de paja, a hacer la hornada: quince hogazas para quince días, ap, y un pan para la hornera. Avanzados los cincuenta, fueron desapareciendo los hornos.

La panaderia del Sr. Benigno fue siempre la de más jaleo. Cuando vísperas de San Roque último, visité a Clemen, anciana, acompañada de su hermana Isabel, la panadera pequeña, en su panadería, ausentes, desde hace muchos años, las personas, los panes y el ajetreo, recordaba aquellos tiempos: ¡qué animación la de aquella casa!. Me remoto a mi infancia. El señor Benigno, la señá Dolores, Justo, Valen, recien casados; Isidro- Clemen, Julian y Jesús niños, Mariano que nació por entonces, 14 enero del 54. Petra "La Cachucha", "Chago El Morral", joven y vigoroso. Se sumaba mi tía Lola, (panadera casada con aguardientero, hermano de mi padre) con Antonio y Gil, Goyo y Manolo ni habrían nacido. A veces venían también los primos de Zamora: Beninín, Santos, Ángel (que fue futbolista de 1ª división, "Herrero", en el Madrid, Rayo Vallecano y el Gijón)....

Por el corral lleno de tizos de encina, con los que arrosiaban el horno, jugábamos los muchachos. En la cuadra, cuando no estaban a por leña al monte , después con Melón, o a por harina a la fábrica, "El Niño" y "El Cartucho", los caballos de los que Chago contaba proezas, tirando del carro en los atasques, rivalizando con las que contaba Serapio, del Castillo y La Pastora de los aguardienteros.

Seguiría y seguiría. No quiero cansar con tanto recuerdo tan personal. Me venían todos a la mente en la Misa, en el entierro de Clemen.

Se agarró a su panadería, lejanos los panes, hasta el final. Sólo un mes ha resistido fuera de ella. Te entendía, valiente Clemen.

5 comentarios:

gil m. dijo...

En primer lugar, quiero dar las gracias a través de tu blog, a todas las personas que a la familia, nos acompañasteis en la despedida de mi tia Clemen.
Gracias Agapito, por este relato de recuerdo de la época en que vivíamos todos en el pueblo.
En esa casa (panadería) hoy solitaria, en epoca de mis abuelos en Navidad, llegamos a juntarnos veinticuatro personas, niños incluidos.
Que suerte la que tuvimos aquellos niños que teníamos tiempo para ir a la escuela, para ayudar al padre o la madre en las tareas de la época que tocara y para jugar a los juegos trdicionales.
Los de mi edad que siempre hemos vivido siguiendo vuestro rastro y aprediendo de los mayores, te digo que al menos para mi, ha sido un privilegió compartir todos esos años y tantas anécdotas junto a vosotros.
Por cierto el tema de las anécdotas, si te lo planteas tienes para ocupar las largas horas del invierno y deleitarnos con tus recuerdos.
Un abrazo.
Gil

Agapito dijo...

¡Qué recuerdos tan bonitos y un poco tristes al tiempo!: ¡VEINTICUATRO PERSONAS POR NAVIDAD!. Los abuelos, hijos, los niños,.... .

¡Y las margaritas, rosquillas, pastas por Semana Santa....!. Y las limosnas a mendigos que nunca faltaban en esa casa. O el regalo al niño que llevaba el recado.

Al regreso del entierro, un niño de hace 35 años, me dijo que se había levantado a las seis de la mañana, para dejar el trabajo hecho y poder acompañar a Clemen. No por cumplir, sino por el buen recuerdo que de ella guardaba: le mandaba su madre a llevar los pedidos de carne. Donde más le gustaba ir era a la panadería de Justo, y de Isidro, porque siempre Clemen le regalaba una magdalena y dos pts.

¡Qué buena gente aquellos panaderos!.

TEOFILO dijo...

Agapito:Yo iba a comprar pan donde
Benigno.
La de adegana(yo lo recuerdo por
Adena), estaba frente por frente
de nuestra casa y recuerdo que las
noches que mi madre iba a hacer
rosquillas, me ponian a dormir en
un banco cerca de donde estaba el horno.
Esperare con impaciencia en futuro
libro para reformar mis recuerdos.

Saludos. Teofilo Quesada

Agapito dijo...

Efectivamente. Adégana, nadie sabia que se llamaba así, sino Adena. Y a su marido nadie sabía se llamaba Vicente, sino "Moro". Ella Adégana Alonso, hermana de Abel, de mi tío Macario "El Vego", esposo de la hermana de mi abuelo, Candelas Modroño, de la mujer del señor Paco Méndez....

El "Moro", Vicente Arguello, ha fallecido muy anciano, no hace mucho en la Residencia. Pertenecía a una numerosa familia, hijos de la señora Carlota.

Si me lío con los parentescos, no acabo.

Creo que compartimos buena memoria. Tu casa, que desde vosotros ha pasado por unos cuantos propietarios, remozada, ahora la ocupa Conchi Granado, hija de "Fufú". Y la que fue de Moro y Adena, donde tuvieron el primer horno, es donde viven Cecilia, la mujer de "Tano", y su hijo "Tanico". Hasta hace no mucho ha habido una carnicería. Siguen estando frente por frente.

En aquellos años de fríos, ¡anda que no dormirías calentico junto al horno!.

Cuando emigró del pueblo a Ponferrada, Paco "Polilla", Moro le compró la casa con el "horno". Es de ese del que guardo mejor recuerdo. No tendría más de 11 años cuando íbamos allí a cocer. Dije 15 días pero me quede corto: ¡cada tres semanas!. ¡Y ahora se rechaza el pan del día antes....!.

Si me pongo a contar de mis vivencias y recuerdos infantiles, no acabo. No es cosa de cansar.

Anónimo dijo...

Agapito, te agradezco esos "lios" de parentescos, yo que soy un "postizo" pues empariento con Gil a través de su hija, he oido hablar de muchas de las personas que citas pero me hago un lío, no estaría de más hacer un "árbol" genealógico de vuestra familia y allegados, asi, las nuevas generaciones conocerían un poco más de Villalpando.