viernes, 19 de agosto de 2016

OTRO SAN ROQUE MÁS.



    La verdad es que si el santo de Monpellier viera lo que se viene organizando a cuenta de sus virtudes se hubiera quedado en su ciudad disfrutando de la "rica hacienda y la noble cuna que le dio el cielo". Este año ya no había ni cuatro voluntarios para cargar con su imagen en la procesión. Como ésta es antes de la Misa solemne, la gente se queda en la iglesia para coger sitio en los bancos. La iglesia si que, ¡menos mal!, de momento se sigue llenando.

    Hace ya muchos años, cuando la primera peña, "La Tócame Roque", iban todos sus componentes uniformados acompañando y llevando al santo; en los últimos este aspecto religioso ha ido degenerando hasta quedar en algo testimonial.

   "San Roque, el de las vacas / que en la solana se encierran / después de haberse corrido / por campos y rastrojeras! De la solana a la plaza, y ya en la plaza capeas / y por la tarde se corren / cuantas el alcalde quiera"

    Ahora "sanroque" es el de horas y horas con  montón de vacas, toros, arena, buenas estructuras, aburrimiento;  diversión en peñas, bares, soportales, verbenas, convivencia...

   Yendo a lo concreto: el ganado de "Manolín", parece ser alguno recomprado de no muy lejos, manso a rabiar. Como tampoco hay una juventud en pleno que ande por el medio recortando, toreando.., aburrimiento.

   El toro del cajón, con el pastón que le ha costado a Astauvi (no me atrevo a poner cifra, puesto que hay divergencias, ¿5.000 euros?) que llenó la plaza hasta la bandera, parece ser que por culpa de una lesión, no dio juego.

    Ayer los del "descencierro" (hierro y polvo) sí que corrieron. El primero salió lanzado, cruzó toda "La Pantorra", la carretera de Quintanilla, siguió el transversal; después de varios caracoleos, p´acá y p'allá, cruzó el camino de Valladolid, el de los Gallegos, hasta que se emplazó en "las Cuestas", cerca de la Autovía. Desde el puente del "Transversal", conté unos cien coches y seis caballos.

   Al otro le dio por tirar p'acá por la alfalfa de los "Hergradeca". Llegó hasta la plaza de toros. Anduvo por las Tenerías. Se metió en la "Magdalena" donde estuvo el mercado y la cofradería del Spiritus Sanctus" gobernada a finales del XIII por el infame don Pelayo; cruzó la carretera de Rioseco, rinconada de la Gloria a salir a Berrabueyes, senda de las Putas, hasta los árboles de Luis Mazo. Allí, en la alfalfa de "los Pascas", se emplazó un rato. Un coche lo arrancó, pasó por delante del cementerio y llegó hasta la alfalfa de Enrique orilla de la carretera vieja de Madrid. Supongo que después de ese periplo palmarían los pobres.

    El broche de cuernos, uno roto, de las "noventa y seis horas taurinas de Villalpando", consistió, como ya es tradicional, en la suelta uno a uno de los, cerca de veinte, bichos supervivientes. Con ellos se hizo de noche. Cuando, cerca de las diez, vine para casa, allí seguían.

     Según me cuentan, las verbenas, en noches de luna llena, han estado muy animadas. Los de la "Década prodigiosa", después de la actuación, acabaron en la "peña" de los "escoceses", unos gamberretes a quien algún atrevido o atrevida, les levanta la falda por detrás, para comprobar si cumplen con la ortodoxia de no llevar calzoncillos.

    ¡Que Dios nos dé salud para llegar a otro año!