lunes, 15 de agosto de 2016

ASÍ VA SAN ROQUE.


 
      Nada, nada tiene que ver estos "sanroques" de la sociedad del bienestar con aquellos dos días pelaos, 15 y 16, breve paréntesis de vacas, bailes y se acabó, entre el acarreo y la trilla.

     Villalpando ha tenido la suerte de que sus fiestas de toda la vida caigan en medio del mes vacacional. También lo aprovechan los pueblicos para organizar sus "Semanas Culturales", porque sus típicas fiestas de los santos patrones, caen muy mal. Como, además, tenemos infraestructura hostelera, deportiva, cultural , de instituciones, todo resulta fácil.

    De la presentación de la novela de Ángel Infestas ya di noticia. Durante los últimos días de julio y los que van de agosto, cada tarde ha habido una cosa:ciclismo, futbito, voleybol, concurso de tortillas, exposición fotográfica taurina; homenaje a las vecinas centenarias, que debió resultar mejor... ;velada "literario" musical en San Nicolás, el DÍA DE LOS MAYORES con juegos de chana (cómo echamos en falta a José Mari), tarusa, petanca, en que también participaron niños, merienda con animación musical, todo ello muy bien organizado por la Asociación de Jubilados y Laura, concejala de cultura (esta chica sí que vale); actuación musical popular en la plaza mayor, "La Música que nos une"..

   Con todo ello nos metimos en el sábado 13, en que ya se respiraba fiesta por las antiguas y nuevas calles del pueblo. Por la mañana el encierro infantil de "Astauvi"; por la tarde noche parrillada y limonada en el mercado de corderos, verbena taurino-musical en la plaza de toros.

   Ayer 14 la suelta de dos novillos en el campo. No le voy a llamar "encierro" a lo que es todo lo contrario, desencierro. Se había corrido la voz de que los iban a soltar de la plaza de toros. Parece ser que, justamente, los dueños de las treinta hectáreas de alfalfa que hay enfrente, por donde discurriría todo el tropel, se quejaron del daño. Total que el camión cogió carretera Quintanilla, el transversal y los soltaron en el Ardero. Yo, en bici, desde la cañada sólo veía una nube de polvo. Tuve la suerte de toparme con Alberto Fernández,  de Villalobos, y su ranchera. Bici a la caja y yo pa dentro. Lo seguimos a cierta distancia, por las pajas, huyendo del polvo.

    Los novillos corrieron poco, dieron escaso juego. En pocos años, ¡cómo se ha civilizado la gente!  Salvo un coche que se arrimó, cuando el bicho ya estaba parado, y lo embistió, solo se aproximaban los jinetes. Era bonita la estampa de toro y caballos, sin motos, quard, todoterrenos y demás bestias mecánicas que acosaban antes a los toros. Pero, ya digo, poca emoción y espectáculo.

   En el pueblo reina un magnífico ambiente festivo. Yo salgo de casa con verdadera alegría. Son tan reconfortantes los saludos, los encuentros, las charlas con los villalpandinos de la diáspora...

   El concurso de recortes un éxito. Nos gusta esta evolución de la fiesta. La sustitución de los espectáculos caros y cruentos, por estos otros más baratos, sin banderillas, rejones, espadas, sangre, tortura animal.., en los que el hombre burla las embestidas de la fiera, no sin riesgo, a cuerpo limpio, componiendo también bellas estampas.

   Mira tú por donde, como no podía ser de otra manera en pueblo con tanta tradición taurina, ya han surgido, como por encanto, tres recortadores locales. Por orden de estatura, Jesús Gallego Manrique, hijo del mecánico Ciriaco; Iván Gallego, hijo de Javi, nieto de Marcial, y "Tiarru", nieto de Rodolfo Fernández. Los conocí de niños en el colegio cuando ya eran de los más intrépidos. Ayer lo bordaron. El "Tiarru", qué figura, pasó a la final.

    En ese ambiente festivo de peñas y charanga, puede que con dos mil personas en la plaza, según me han informado, el elocuente saluda del alcalde, lleno de ingenio, de solera, de amenidad, de ocurrencias, solo fue posible superarlo con el pregón de la peña  "Capicúa" (no me deja el ordenador escribirlo con "kas") quien, huyendo de lo fácil, de lo chocarrero estuvo lleno de humor, de finísima ironía y gracia. Si "Pillollo levantara la cabeza".

      ¡Qué siga la fiesta!