domingo, 29 de noviembre de 2015

LOS NEGOCIOS EN EL PUEBLO.



      En los últimos  años se han cerrado los siguientes bares: la Granja, los Ángeles, el Mesón, Icholis, San Roque. el Majuelo, "Tercer Nivel", la Barraca, el Duende, el de Mario...

      Hagamos un poco de historia. cuando yo era mozo y el pueblo tenía 2.880 h., había dos bares importantes: el del cine con la "sociedad" arriba, y el Ideal; de algo menor categoría, recién inaugurados estaban El Riesco y "Bartolo". A éstos se unían tres tabernas: "Monsifú", "Citos" y "Victor".

      Además, el Cine Unión, Concejo, Cañibano y Mazo (C.C.M.), el baile de Los Mantecas y en el verano "La Pista" de Torti. Por aquellos años, con gran éxito, abrió el bar "La Granja", que se fue ampliando poco a poco.

     La emigración lo cambió todo. El baile de los Mantecas se quedó grande para los pocos jóvenes que permanecimos en el pueblo. También por aquellos años se abrió el bar Burgos, en nuevo edificio donde estaba la cantina de Monsi. Y, hubo un poco tiempo donde en el piso de arriba se hizo baile. Otro poco tiempo se hizo baile donde el "Sin San". En alguna noche de fin de año fueron espectaculares los bailes en el cine y en la Granja.

     Los pueblos de la comarca, antes de la desbandada de los sesenta, tenían cada uno su baile, incluso cine había en (cómo no) Villanueva, Villamayor y Cerecinos.

     A pesar de aquel primer arreón emigratorio, dado que bastantes familias de pequeños y, entonces, medianos labradores, incluso obreros, empezaron a tener vacas de leche, marranas de cría, pollos, además de las tradicionales ovejas, todavía quedaron jóvenes en los pueblos, pero no los suficiente para tener baile.

    Fue un acierto el de los hermanos Feliz, transformar el salón de baile, que conservaba todavía las trazas de la antigua iglesia del Templo, partiéndolo a la mitad, con madera y cristal, en discoteca y cafetería: "El Abeto Rojo". Aquello fue en el año 1.968.

     Un nuevo equipo musical con música moderna  y pinchadiscos, sustituyó a la antigua gramola, el chinganillo, incluso a la orquesta de los Gelasios. Mucho más bajo el techo, reducido a la mitad el recinto...Al poco fueron, con gran obra, ampliando todo aquello.

      Los fluorescentes fueron sustituidos por luces tenues y sicodélicas. ¡Bueno, bueno!: qué sensaciones. La luz azulada de una gran lámpara giratoria producía suave fosforescencia en los ojos claros, los dientes, en los tejidos acrílicos, de ahí que se transparentaran ciertos sujetadores...

     Cerrados los bailes de los pueblos, la gente empezando ya a tener coche, lo del Abeto Rojo fue un éxito impresionante. Los domingos, de ocho a doce de la noche, la plaza y todas las plazuelas y calles aledañas, se llenaban a tope de coches. Todavía Rioseco y Benavente le hacían poca competencia. Ya no digamos Zamora, adonde nadie iba.

      El Abeto Rojo fue el centro de atracción  de todos los pueblos hasta un radio de más de 30 Km. Al poco otra discoteca vino a sumarse a la fiesta, "La Polanco". También empezaron a abrirse más bares. Villalpando se había convertido en el centro de diversión, de encuentro desde los "Valles" a los "Torozos". Así fue como surgieron matrimonios (por entonces, todavía, los jóvenes se casaban), entre muchachos de Marzales y Cerecinos de Campos, por ej. Los de Quintanilla del Monte aliviaron sus solterías con las chicas de Vega de Villalobos, los de Villalpando con las de Villanueva. Con los y las de Bolaños se produjeron cruces paritarios.

      Aquello duró bastantes años. Pero la población, sobre todo la juvenil de la comarca, fue disminuyendo. Con mejores coches, y más dinero, a los que quedaban ya Villalpando les parecía poco. Estaban Benavente, Valderas, Rioseco, Zamora...

      Cambiaron también las costumbres. Lo que se puso de moda fueron los Pub, los disco bar. Pasar en ellos toda la noche del sábado al domingo consumiendo más alcohol, incluso droga. De ahí que hubieran de cerrarse el Abeto, la Polanco; subsistió, por su distinto estilo "La Tirachinas", y los bares de copas que se abrieron en la calle de la "movida", la del Olivo.

      Pero claro: llegó la crisis, la drástica disminución de juventud  en la comarca, en la mayoría de las aldeas, salvo en verano y algún puente, ni un solo joven. Parece que ese modelo de diversión de borrachera semanal a base de cubatas caros, y ojalá, está cambiando; aunque no sé si el sustituto botellón no será peor. Al menos es más esporádico y más barato.

      Si a todo lo anterior sumamos el general descenso poblacional de toda la comarca, incluido la cabecera, la hiperinflación de bares existentes, comprenderemos por qué ha cerrado la mitad.

     Lo malo es que esa decadencia, esa pérdida constante de población en la villa ( doce o trece nacimientos, frente a treinta o cuarenta defunciones, aparte del goteo incesante de emigración), está afectando a más negocios y actividades: de treintantas personas, que trabajaban en la construcción, entre albañiles y peones, hemos pasado a diez, que no todos tienen trabajo, varios a punto de jubilarse, y sin apenas expectativas de obra. Además para lo poco que se quiere hacer el ayuntamiento, en lugar de dar facilidades, no hace más que poner obstáculos, salvo la conocida excepción de los "recintos vallados".

    Cierto que de bares estaba en exceso dotado el pueblo, pero no en tan gran medida de tiendas de alimentación. La de la plaza, tal como se preveía, no sé si ha llegado al año. Antes había cerrado la de La Solana. Me temo por alguna de las que quedan. Es una pena, dado lo bien servidos que estamos. ¡Qué mal ejemplo que, incluso las autoridades, vayan a comprar al Mercadona a Benavente, cuando tenemos aquí una oferta de tanta calidad y de tan buen precio!  Si, como decimos, queremos a nuestro pueblo, compremos aquí todo lo necesario. Son un lujo las tiendas que tenemos. Es un lujo la ferretería, bazar, bricolage "La Comarca". Nos presta un gran servicio.

     Aunque sea triste, la decadencia se palpa. Cada poco se cierra una casa. Anteayer, por enfermedad de Angelita, se fueron a Valladolid mis vecinos "Los Guadillos". Ya no disfruto de la pequeña alegría de ver subir sus persianas cada mañana. Tengo la esperanza de verlos pronto por aquí.

     Entre tanto, las autoridades, nada hacen por remediarlo, sino al contrario. Un pequeño ejemplo. ¿Para qué esa obra de Santo Domingo cuando hay espacio suficiente en el antiguo "Miguel Cervantes"? Eso supone un gasto a mayores en calefacción, luz, teléfono... Mucho más útiles hubieran sido dos viviendas para alquilar, a muy bajo precio, a dos familias que quisieran instalarse en el pueblo. Por ej. Y, para lo mismo, arreglar las casas de los maestros, ya que ninguno las utiliza.

    Yo les podría dar ideas de cómo, con el patrimonio municipal, se podrían crear puestos de trabajo. Aunque. ¿para qué si están persiguiendo, por venganza ruin, al que mi familia ha creado?