miércoles, 21 de septiembre de 2016

LA LEGALIDAD.


                                                           LA LEGALIDAD.

                Una de las característica de la prepotencia, la dictadura y el caciquismo es intentar revestir a sus arbitrariedades con visos de legalidad.

                En la desgraciada historia reciente de España hubo miles y miles de paripés de juicios en los que se condenó a cárcel y a muerte a inocentes por el delito de defender sus ideas políticas (aunque en algunos casos fueran totalitarias, no más que las de los vencedores),   basándose en la “legalidad” del dictador, en las leyes por él dictadas. Por ej.: se les condenaba por sedición y rebelión militar cuando ese era el delito de los condenadores.

                En carta que le publicaron en La Opinión, hace como dos meses, el teniente de alcalde anterior decía que, en el conflicto del ayuntamiento contra mi persona por lo de la tubería de riego en nuestras fincas del Camino de Valladolid, “iba a seguir luchando para que se cumpliera la legalidad”, que consistía en la aberrración ("su legalidad") según acordaron cuando él mandaba, en intentar hacernos levantar más de 300 metros de tubería soterrada, en la mayoría de su recorrido por nuestras fincas.

                Y eso lo decía cuando ya el Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Zamora había anulado, por improcedente, esa resolución municipal de la que fue el muñidor.

                ¿Qué pretendía? ¿Seguir presionando a la Junta de Gobierno Local actuales y al Secretario como cuando él dictaba para intentar otra cacicada, para seguir dando guerra, para seguir intentando atropellar la ley?

                La verdad y la LEGALIDAD, la de justicia, se han abierto camino, que ya no es tiempo de dictadores.

                “La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Villalpando en sesión
 celebrada el día 15 de septiembre de 2016, ha adoptado, entre otros el siguiente acuerdo”:

                Como son dos folios copio el fragmento más significativo: “Conceder a don Agapito Modroño Alonso y a don Jesús Modroño Riaño la autorización solicitada para la instalación y soterramiento de tubería de PVC para riego agrícola en las parcelas 998, 1076,1078, 1083 y 1928, del término, etc., y por el tramo que discurre por la zona de dominio público del Camino de Valladolid (cuneta y a un metro) y el que cruza éste, tal y como se recoge en el plano que se adjunta”.

                Y esta resolución está apoyada en los preceptos legales  que en la misma se citan y que no hace al caso transcribir. Y es conforme a la sentencia dictada por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Zamora.

                Cierto que este Juzgado dice que para soterrar una tubería en un camino público, he de obtener una autorización del Ayuntamiento. Para eso insta a éste a retrotraer el procedimiento al momento en que yo (24 nov. 2014) doy noticia por escrito de la obra, para que me pida presente solicitud detallada y plano, como hice,  y el ayuntamiento conceda la licencia o autorización, que es lo ahora ocurrido.

                Como he explicado todo el conflicto por activa y por pasiva, no lo repito, sólo  manifiesto que, como entonces estaban las cosas bien me fie de la palabra de Félix, en nuestra casa, de que empezará la obra que no había problema, puesto que ya había presentado escrito.

                A la prepotencia le molesta la libertad de expresión. Más por lo dicho, hasta entonces, en el cerrado foro “villalpandinos” que en el blog, está voz crítica resultaba molesta, de ahí el intento de acallarla. La obra  tan conocida fue la ocasión para iniciar la persecución. Maneja a “un mandao”, primera denuncia, archivada, para iniciar la guerra. ¡Para qué repetir todos los penosos episodios..!

                Lo más reprobable fue utilizar el poder local para perseguir a un ciudadano, ("Antonio te va a hundir", escribió uno de sus acólitos) para hacerle daño en lo moral (aquellos horribles anónimos de los afines) y en lo económico, para saciar bajos instintos, para darle disgustazos. Lo de tener que ir al  Contencioso clama al cielo.

                En este momento de colofón, de guerra terminada, de paz alcanzada (lo que quise haber hecho mucho antes) deseo elogiar la actitud de los actuales concejales del PP, también de Chema, y del Secretario, por lo que tiene de ejemplaridad cívica.

                He de reseñar en cambio actitudes viles:  la de toda la anterior Corporación por actuar tan al dictado del “ex”. El acuerdo de reprobación contra mi persona y la nota tan difamatoria que sacaron en La Opinión, debería sonrojarles. Ahora, cuando se ha descubierto que yo no mentía, deberían pedirme disculpas; los de la anterior Junta de Gobierno Local que firman la resolución de ordenar levantar la tubería enterrada que va por nuestra finca (todavía lo del camino era discutible), pero la de nuestra finca;… los tres “socialistas” de antes, quienes, al dictado del pepero, hasta se atreven a denunciarme, (Archivada. Yo, ¿qué les había hecho?) y a pedirme no sé cuánto en la mediación para una ONG, con todo lo que yo le había dado al porcicultor cónyuge (perdonen repita esto, pero es que más favores que le hice a este individuo pedigüeño es imposible hacer, y cómo intentó pagármelo); la actuación del arquitecto, en los primeros momentos, aunque luego rectificó…

                Doy las gracias a todos los amigos que me han apoyado en los momentos difíciles. He tenido más de un hermano para llorar en su hombro. He recibido ánimos muy reconfortantes. 

                En cuanto a la actuación de un veraneante mequetrefe pelotas: ¡Pues que se entere por si otra vez ha de escoger entre la verdad y la pelota a quien mandaba!

                Les aseguro, por último, que repudio la jactancia, que no existe por mi parte. Dar noticia, escribir todo lo anterior, después de todo lo sucedido,  lo considero una necesidad cívica, un puro deber de justicia.