jueves, 15 de septiembre de 2016

HA COMENZADO EL CURSO.


    Me gusta cada comienzo dar una vuelta por el Colegio. Todavía me quedan Esteban y Mª Ángeles. Fui anteayer. Estaba cerrado en dirección. A nadie se veía por allí. Fui al pabellón de infantil (párvulos). A través de una puerta entreabierta, vi a un laborioso grupito de niños y a su "seño". Están los pasillos empapelados y a medio pintar. ¿No habrán tenido tiempo en vacaciones?

    Recorrí el recinto. ¡Cómo han crecido los árboles que trajimos de la finca de la Diputación y los cipreses que nos regaló Domingo "Pajalarga"! Éstos son los que están en el hueco, junto al "Camino de Cruces", entre el Instituto y el Colegio. Fueron plantados por mi mano a pico  y pala, que buenas hoyas los hice. Los contemplo con satisfacción cuando paso.

   Entre el pabellón de Primaria y el deportivo, contra el cuartel, leo una placa: "Patio Diego de la Puente". Allí, puede que, en principio, regado por tanta lágrima, crece frondoso el árbol que plantamos en recuerdo de aquel niño blanquito, guapo, inquieto, cariñoso que se nos fue injustamente,  a traición. Cabronadas del destino.

   Ayer volví. Mª Ángeles y Esteban me reciben cariñosos. Alegran mi oído en cuanto al aspecto físico. A ella,  que sí que está guapa, le devuelvo el elogio, y digo eso tan socorrido de que lo importante es la mente.

    Pues resulta que han comenzado este curso seis niños  de tres años. Raquítica cosecha la de dos mil trece. ¡Menos mal que se han incorporado hijos de inmigrantes a otros cursos, con lo que la matricula se mantiene en alrededor de 130 alumnos entre infantil y primaria. La esperanza es que la guardería cuida a 28 críos.

    Allí, a la salida del Colegio, es donde palpita la escasa vida del pueblo. Al poco a los niños los meten en casa, y ya no salen; las maestras, profesores, los del Juzgado, Extensión Agraria, Cooperativas, médicos, enfermeras, celadores, conserje, bibliotecario, los del Juzgado, bancos..., también abandonan la desierta villa. ¿Es de extrañar que se cierren negocios, salvo los más rentables, Residencia y Tanatorio?

   ¡Pero bueno! No cerremos con mal sabor de boca: Sé que la Posada de los Condestables tiene ocupación plena todos los fines de semana, puentes, verano, Semana Santa... Igual el "Rincón de San Cayetano". Toda la hostelería de carretera está bien consolidada y a buen rendimiento. y Agrinza, "viento en popa".

      ¡Además!, por si alguien se anima a regresar, o a instalarse, ya se pueden comprar edificios, casas, solares a precios asequibles.

      A los de la plaza les sigue perjudicando "la cerrazón".