viernes, 25 de diciembre de 2015

REMOLACHA Y DRONES


Hola
Le mando las fotos que hemos hecho de los drones con la remolacha enorme... Técnicamente estos cacharros se llaman multicópteros, por si quiere incluir el término en su blog. Muchísimas gracias y un fuerte abrazo
Hugo


     Fui por el Camino de Valladolid en bici hasta la remolacha, en los "Pinos de Quesada". Arranqué a mano una, algo separada de las otras, "sepárate de mí, que yo daré por ti", salió un mazacote como nunca había visto. Diez kilos calculé que pesaba. La puse en el transportín y "pa el pueblo".

     Tiré por el trasversal a salir a la carretera de Quintanilla. Cuando iba llegando cerca de la nave, veo un grupo numeroso de personas al comienzo de la cañada. Me acercó. Son todos forasteros. Señores y señoras con buena pinta. No hay peligro. Están con ellos Ana y Cristina Fernández de Caso, y su hermano José Luis. Uno de ellos maneja un dron. Algunas de esas señoras y señores se interesan por esa raíz tan enorme. Les digo es una remolacha azucarera, que, por lo tanto, de ahí se saca azúcar. Que el tamaña medio puede andar por un kilo cada una, cuando están nacidas a 15 ctms. Que esa quedó separada, por eso se ha hecho tan enorme.

      Llego a casa. La peso, DOCE KILOS. Anda buscando Fernando en el libro Guinnes de los record.

       Si mi tío David levantar la cabeza, cuando decía que en esas tierras tan malas no se podía sembrar ni centeno.

       Muchas gracias a Hugo, el "dronero", por mandarme las fotos y por todas las explicaciones que me dio sobre el funcionamiento del cacharro. Gracias a todo el grupo familiar, que disfrutan de la Navidad en la casa para turismo rural de Pilar Casado.

         Les recuerdo mi ofrecimiento de servirles de guía por los bosques del Raso, y de nuestra cabaña para si quieren degustar una parrillada de cordero lechal después de una buena caminata entre pinos.


2 comentarios:

Unknown dijo...

¡Quién nos iba a decir, cuando capitaneados por Hugo, piloto de drones y caminando hacia una exhibición aérea por las llanuras de Villalpando, acabaríamos todos los Alonso siendo objeto de una crónica en el Blog de http://sobrevillalpando.blogspot.com.es/ escrita relatando el encuentro por este guardián de la memoria del pueblo!
Se nos acercó en bicicleta, una bicicleta nacida con vocación de recorrer todas las llanuras del pueblo y todas sus esquinas, cargada con una remolacha de 12 Kgs. que nos llamó tanto la atención como a él los multicópteros.
Tras el intercambio de información remolacha-multicópteros, se puso las gafas para poder ver aquello que vería si estuviera pilotando el aparato.
Nos volveríamos a encontrar al día siguiente en el que seríamos invitados a asistir en su propia casa a una lección magistral sobre la instalación que su hijo hizo de un sistema de calefacción con biomasa y su funcionamiento..
También se nos ofreció para servirnos no sólo de guía por los bosques del Raso, sino que también ofreció su cabaña para si queríamos degustar una parrillada de cordero lechal después de una buena caminata entre pinos.
Con esa curiosidad inagotable nos preguntó qué de dónde veníamos. Para que no se quede con la intriga:
La señora de 95 años, desde Vigo. Sus hijos, parejas y nietos, llegamos desde:
Santiago de Compostela (2)
La Coruña (1)
Salamanca (1)
Oviedo (1)
Badajoz (2)
Sevilla (1)
Laguna de Duero (2)
Tudela de Duero (1)
Tenerife (2)
Boston (EEUU) (1)

Esta familia agradece profundamente al Sr. Agapito todas sus informaciones y sus ofrecimientos.

Agapito Modroño Alonso dijo...


Querida familia Alonso: ¿No procederá acaso vuestro Alonso de maragatería? ¡Mira que si tuviéramos alguna rama de nuestros árboles en común..! Mi madre se apellidaba Alonso Alonso. Mi abuela materna había nacido en Santiago Millas. A los nueve hermanos les llamaban, "los Maragatos". No hace muchos años nos reunimos los treinta y tantos primos Alonso supervivientes. Celebramos una preciosa "alonsada". Recordamos nuestros juegos por el corral, por las cuadras y pajares de aquella posada de carretera, cuando todavía andaba algún tardío arriero y todos los cisqueros, manteros, marraneros, afiladores..; nuestras trastadas, el cachico de pan untado con la miaja de tocino dejado de la comida para la merienda, que abuela nos daba.

Nueve hermanos y medio a repartir el mesón y unas pocas tierras. Ni una riña. Buenas personas "los maragatos". Saco todo esto a colación porque el apellido Alonso me predispone a pensar en buena gente.

Vuestra actuación lo confirma: aceptáis de buen grado al lugareño de "pobre aliño indumentario" que se entromete en vuestro grupo; respondéis a sus preguntas, os interesáis por la remolacha, le hacéis fotos, se la mandáis a su correo; al día siguiente las mismas atenciones, la atenta escucha sobre la biomasa, su pena, sus alegrías (ambas, los hijos y nietos). Por último sus rurales "carocas".

Y, por si fuera poco, la atención del cariñoso mensaje al "guardián de la memoria del pueblo". Os advierto que lo de "guardián", cuando lo es de la decencia, tiene sus riesgos.

¡Gracias, gracias de corazón! Sabed que el ofrecimiento sigue en pie. Estoy seguro que la solariega casa de Pilar Casado, este antiguo caserío de labradores, pastores y jornaleros, ha sido un buen escenario para el reencuentro de lo más grande de este mundo: la familia. Que habrán sido días de íntima felicidad.

Un abrazo fuerte a toda la dispersa alonsada del dron y la abuelita.

Agapito Modroño.