lunes, 27 de julio de 2015

CIUDADANOS ZAMORA: DECEPCIÓN



                                       CIUDADANOS ZAMORA: DECEPCIÓN.

                Soy de esas personas que, desde muy joven, a pesar de las cornadas, si no me lanzo al ruedo no quedo a gusto . Un “justiciero” altruista impenitente. Por eso, desde hace muchos años, en la medida de mis fuerzas, vengo peleando por la regeneración democrática.

                Harto de los partidos tradicionales, nada más nacer, me afilié a UPyD. Vi en Rosa Díez una persona valiente y capaz. Durante un par de años, al menos, mantuve muchas reuniones con los valiosos compañeros de Zamora. Se discutían ideas de forma respetuosa. Me eligieron para encabezar la Candidatura al Congreso por la provincia. Los medios de comunicación no nos dieron ni una oportunidad. Puede que esa haya sido la desventaja de Rosa Díez, de UPyD en toda España: no ser asidua de las tertulias. El ostracismo de los medios.

                Surge con fuerza Albert Rivera. A éste si lo sacan en las tertulias. Veo que son dos partidos afines: centristas, regeneracionistas, que la fusión sería necesaria. Por la negativa de Rosa me paso a Ciudadanos, no sin antes haber vivido unos meses de apasionante experiencia en los “Círculos” de Podemos.

                Y bien: con C’s de Zamora ha ocurrido lo que me temía: dado el tirón de Rivera  era de temer que a ese banderín se engancharan arribistas, gente buscando hacer carrera política, ocupar cargos, medrar, pillar en lugar de trabajar por una motivación socialmente ética.

                No han convocado ni una reunión en la que se debaten ideas, organización, nada. Todas protocolarias de elecciones, cambios en la Junta Directiva. A la salida de las mismas, en “Mazarinos”, comprobaba como se formaban los grupúsculos, como se despellejaban; he visto muchos abandonos, disensiones internas.

                No he tenido noticias de cómo se elegían los candidatos para las elecciones locales y autonómicas. Me enteré por la prensa del cabeza para Benavente. Dicen que hubo unas “primarias” entre un reducido clan empresarial o “ex” de la ciudad de los condes duques. Anuncié su fracaso. En los pueblos donde se han conseguido concejales no es debido a las siglas, sino al tirón de esas personas.

                No ha habido un debate para elegir a los candidatos al Congreso y al Senado, en las próximas generales. Veo en una lista que aparece el jefe provincial, en solitario para el Congreso, padre del cabeza, concejal por tanto, para el Ayuntamiento de la capital. No existe, en cambio, ni una actuación en aras de la regeneración, a pesar de prometerlo, de hacer trabajar a algún afiliado en la confección de un dossier con pruebas. Mienten descaradamente. ¡Vaya regeneracionistas!.
  
                Una vez más, aunque no sea Ortega y Gasset: “No es esto, no es esto”, Dadme de baja, por favor.


Firmado. Agapito Modroño Alonso.

2 comentarios:

Agapito Modroño Alonso dijo...


Este artículo lo publicó ayer La Opinión. Ha sido un aldabonazo. Me han llamado, para felicitarme, muchos afiliados, algunos ilustres y/o con cargos importantes. Nos vamos a reunir para intentar salvar al partido en Zamora de los arribistas, para que queden los generosos y limpios. En la provincia aún quedan corruptelas, amiguismo, clientelismo. Mientras no regeneremos esta sociedad no se salvará.

Agapito Modroño Alonso dijo...


Ayer asistí en Quintanilla, en el pequeño salón del Ayuntamiento, a la charla del periodista deportivo de Onda 0 Javier Áres. Lo leí en La Opinión y me marché corriendo.

A este Javier le tengo mucha simpatía por el hecho de ser terracampino: su padre, Ceferino, natural de Quintanilla del Monte; su madre, hermana de Juliete, de Villamayor de Campos. Iba con ganas de mostrarle este afecto, aparte de hablar de fútbol.

Desde niño conocí y le oí conversar mucho a su tío Bernardo; después Cecilio Áres (ayer lo eché de menos) me ha contado episodios importantes de la historia familiar.

Por variar un poco del tema deportivo, como un paréntesis, y con su permiso, ("pedí cambio de tercio") quise glosar brevemente ese episodio tan importante, ocurrido hace 79 años, que ya es historia no bien conocida, en el que intervinieron su padre y abuelo, y que dice tanto en favor de esa familia. Él había estado hablando de sus orígenes, de su infancia en Villamayor y Quintanilla durante las vacaciones.

Dos individuos me cortaron dando voces. Lógicamente me callé y siguieron preguntando por Florentino Pérez, Mohuriño y la mujer de Rafa Benítez, asuntos de gran trascendencia. Lógicamente también participé en el coloquio deportivo preguntando, por ej., sobre una de las lacras del fútbol español: la enorme diferencia de presupuesto económico entre los dos grandes y casi todos los demás. Habló de dopaje y de otros muchos asuntos interesantes.

Reconozco que, en mi afán didáctico, me equivoqué en el intento de introducir una pequeña cuña cultural entre la pasión de los hinchas. No calibré que el auditorio, unas treinta personas, no era receptivo a mi pequeña "misión pedagógica".

Al salir, dos chicos jóvenes, me dijeron: -"Qué pena. Nos hubiera gustado mucho".