domingo, 9 de noviembre de 2014

VENGO DE URUEÑA.


    Ayer y hoy están retransmitiendo el programa de Pepa Fernández, RNE, desde la casa del libro en este pueblo medieval.

   Ayer le regalé un libro a Pepa, saludé a y conversé un poco con Iñigo, con Aberasturi. Hoy fui pronto. Cuando acabó Joaquín Araujo, le pedí hablar con él. Salimos de la sala, subimos a la entrada (no me da la gana decir "hall"), se unió al grupo el director de la casa, Pedro Mencia (donde y con quien presentaremos "Aquellos Pueblos") Jesús, el librero de "Alcaraván", la calígrafa Esperanza Romero, y la directora de la revista "Cisco".

   Saben que este Joaquín Araujo es un naturalista, un defensor de la naturaleza. Lleva cuarenta años en esto. Comenzó, muy joven, con Félix Rodríguez de la Fuente.

   Me interesaba plantearle la solución a la supervivencia del lobo, sin que mate ovejas, que es bien fácil.

   En la finca "El Monte Mata", a pesar de que está cercado todo su enorme perímetro, habitan lobos, en perfecta armonía con los ganados; no sé cuántos cientos de vacas de vientre (nodrizas se dice ahora) y naves industriales de cerdos.

   Se produce la simbiosis: el lobo, carroñero, se alimenta de las (apunta la palabra, Luciano) libraduras (placentas) de  vacas y marranas, y de todos los animales muertos, que no son pocos. Y,¡ya está!

   ¿Por qué no hacer lo mismo a gran escala, en los bosques?

    Raro es el día que no aparece por aquí el camión de recogida de ovejas muertas. Pues en lugar de incinerarlas todas, de vez en cuando podrían descargar en lo más recóndito de los bosques, en el pinar del Raso, por ej.

    Estaba Araujo completamente de acuerdo. Además añadía: no sólo se alimentarían los lobos, sino los buitres, que ya atacan rebaños porque no tienen comida; habría comida para quebrantahuesos y otras muchas aves rapaces y carroñeras.

    Antes muy raros eran los animales muertos que se tiraban. Las ovejas, impladas o modorras (antecedente de la encelopatía espongiforme bovina y ovina), se aprovechaban. Las mulas viejas las llevaban a Villarramiel para cecina y curtidos. Si acaso alguna caballería muerta de torzón o de patatús por vieja, se tiraba al "Barrero". Los buitres y los quebrantauesos se encargaban de la limpieza.

   Contó en la radio los miles de ejemplares, incluso de especies que han desaparecido en los últimos 30 años.

   A los que hemos vivido siempre en los pueblos no hace falta que nadie nos lo diga. El cambio de habitat del medio rural, inevitable, incluso necesario, está trayendo una enorme disminución de la fauna.

   Pongamos el ejemplo de Villalpando: dentro del perímetro de la carretera de Madrid, las Cercas de San Pedro, la calle Olleros y la carretera de Rioseco,  casco urbano con muchos claros, no todo edificado (huerta de "La Viuda", era de Filomeno, donde están los silos, "reñal" de los Contreras, de Moro, etc., manzana de las escuelas, herrenal, "reñal" de Fernando que compró el tío Manrique; el sindicato, iglesias, corralones...), vivíamos casi tres mil personas, trescientos pares de mulas, yegüas, burros, muletos; al menos a una media de marrano y medio por corral, dos conejas con sus incesantes crías, quince o veinte gallinas con su sultán, las cincuenta o sesenta vacas de leche para el gasto del pueblo, y hasta curros en alguna próxima a laguna.

    Ese hábitat de muladares, cuadras, gallineros, conejeras, pocilgas pajares; lagunas que rodeaban el pueblo, calles llenas de barro propiciaba la existencia de un ecosistema que iba desde los cínifes a las cigüeñas, pasando por renacuajos, ranas, grillos, chicharras... Cierto que también caldo de cultivo de epidemias (cólera morbo hasta finales del XIX, fiebres tifoideas hasta hace cuatro días, fiebres de malta...)

   En pocos años han desaparecido los molestos cínifes ronchoneros, contra quienes los naturales ya estábamos inmunizados. ¿Moscas...? Si dentro de poco serán especie protegida. ¿Ustedes, más jóvenes, saben lo que era antes una cocina de casa de pueblo con el muladar y toda la fauna doméstica al lado? Y en las vendimias ni les cuento. Recuerdo en nuestra casa, donde comían quienes andaban recogiendo el orujo, llenos de melote... Después de comer, cuando todos marchaban, cerrábamos puerta y pulverizábamos con "flir" (DDT. Existía una canción publicitaria: "dedeté chad dedeté chad no hay quien te aguante,...."). A la hora se barría el suelo repleto de moscas muertas: un paletón que comían las gallinas. Otro remedio eran las tiras de pegamento, que se llenaban enseguida.

   Lo malo es que  golondrinas y vencejos ya no tienen cuadras, pajares, aleros, huecos  donde anidar, ni insectos que comer. Cada vez hay menos. Si antes, en sus vuelos rastreros, eran nube las bandadas de chirriantes vencejos.

    Creo, incluso, que ha disminuido las poblaciones del prolífico  y dañino tordo(este año me han dejado saborear los higos) y del alegre y ladronzuelo pardal, preciada pieza de pajareras en invierno y de "tiradores" (tirachinas) en verano.

   No, nos asustemos: nos quedan los gatos. De ello se ocupan "Tasio", Marisol y los contenedores. Vengan, vengan a "Los Corralones" y verán qué muestrario. Para ahuyentarlos de nuestro corral, crió Jesús un cachorrillo, "ratonero" en teoría. Se llama "Fores". Ahora, adulto, practica con los misinos la hermandad franciscana. Incluso comen de su pesebre, si bien, como es listo, para justificar su existencia vital, cuando le vemos, corre detrás de una gata tuerta. Cuando ella salta la tapia, él se queda erguido, haciéndose el chulo, dueño del corral, y luego va, levanta la pata y mea en la esquina, para delimitar su territorio.

 

 

4 comentarios:

M.B. dijo...

Para mí la mejor profesional de la radio, me entrevisto como presidente de los libreros y hace que te sientas muy cómodo, creo que lo que dices es muy razonable sobre los lobos y especies carroñeras, siempre que los animales que se les de no padezcan de lengua azul , carbunco y brucelosis u otras enfermedades súper infecciosas.
Y Araujo es un fenómeno, tiene un equipazo, hace un programa extraordinario.
un saludo

Agapito Modroño Alonso dijo...



Lo que bien se aprende, y de niño, nunca se olvida, "lengua azul, brucelosis, carbunco..." Creo que esas enfermedades están completamente erradicadas. Pregúntale a Rubén.

Comparto los elogios que haces de esos profesionales de RNE. Las mañanas de los domingos que paso en el tractor disfruto con ellos.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Me gustaria que se publicara algo sobre los emigrantes espanoles de francia que de una manera u otra hemos apoyado a nuetra espana querida
Mercedes Riano Gonzalez

Agapito Modroño Alonso dijo...


Querida Mercedes: Te he contestado en la entra "PODEMOS DE ZAMORA", donde me mandaste anterior.

Un abrazo.