domingo, 16 de noviembre de 2014

DE NOMBRES, APODOS Y DIMINUTIVOS, II



                                             DE NOMBRES, APODOS Y DIMINUTIVOS. (II)

                Nombres compuestos siempre hubo, si bien escasos. Ya en la Edad Media existió un infante, escritor, llamado Juan Manuel, pero su apogeo comenzó con nuestra generación. Antes, sólo las familias de cierto linaje, bautizaban con más de un nombre. Así  tenemos al ilustre Gaspar, Melchor, Baltasar, María y no sé cuántos nombres más de Jovellanos. Las pobres ahorraban hasta en nombres.

                Pero a partir del impacto del José Antonio, empezaron los miles de combinaciones con los nombres clásicos, José, Juan, Pedro, Luis, Miguel, Antonio, Ángel, María, Fernando, Carlos, Roberto… Mucho lío me preparo entre los Juan y los José Antonio; los Luis Miguel y los Miguel Ángel; los Jesús María y las María Jesús.

                En las mujeres, pasado el paréntesis libertario, siguieron arrasando los nombres de toda la vida: las María, bien a secas o formando parte de todas las Teresas, Josefas, Cármenes, Dolores, Pilares, Anas y compañía, en este pueblo, cómo no, las Inmaculadas, cuyo diminutivo “Macu” no les hiciera gracia, hasta que comenzó la influencia de los seriales radiofónicos, escasa y en principio; pero luego los televisivos sudacas y las revistas del corazón nos llenaron de Yaizas, Yazairas, Zulemas, Zulimas (aquí siempre me equivoco), Sorayas, Estelas,  Aranchas…

                A partir de los setenta volvió el buen gusto por los nombres castellanos poco usados, y en solitario: Álvaro, Rodrigo, Diego, Íñigo, Rubén, Ignacio, Sergio… En las niñas fue la época de las Sonias, Rocíos, Belenes,… Tendencia que sigue en nuestros días, rebuscando en el santoral nombres sonoros castellanos y tendiendo, tantos en niños como en niñas, a lo clásico: Ana, María, Celía, Inés, Mencia, Elvira; Manuel, Fernando, Eduardo, Alejandro; si bien no dejan de colarse nombres foráneos y raros: Kevin, Arión, Nayla, Katia, Katerina…

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                 Y bien: pasemos al apartado de diminutivos y derivados. 

                En estos pueblos era muy frecuente el uso de diminutivos en los niños, (algo en desuso en la actualidad; todo lo más se acorta el nombre, o se llama “Charly” a los Carlos, y “Ferchi” a los Fernandos) forma cariñosa que no debía traspasar la infancia. Cuando alguien de fuera oía denominar a una persona como Angelito, siempre pensaba en un niño. ¡Pues no siempre! El señor Ángel Fernández, de los “Piteras”, se murió de viejo siendo “Angelito”. Francisco Morales, pasó de los 90 siendo “Paquito”. A mi primo Francisco Gutiérrez le acompañó el “Pacucho”, toda su vida. Actualmente, el Guadillo de la calle Olleros, mozo soltero de setenta y muchos, sigue siendo “Angelito”, e igual “Jesusín huevero”. Hace poco, de 82 años se murió "Teofilín", y, andaría por los 90, "Beninín", Benigno Gil.

                Estos diminutivos y/o derivados que nacieron en la infancia, perduran, para bien, toda la vida. A Tino Infestas es mucho más corto, Tino que Constantino. Lo que pasa es que también puede valer para Faustino, por ej., y se crea un poco de confusión. Eso se resuelve con diminutivos del derivado. Fueron muy conocidos “Tinucho”, tío de Claudio, que marchó a Chile; “Tinucho”, “El Soberano”; Tinín, “el huevero”.

                En la misma línea tenemos a “Yeyo”, que no sé su nombre propio, y a “Yeyín”. Éste sí sé se llama Aurelio. También de Aurelia procede “Yayi”.

                Los “Ninos” y “Nanos”, procedentes de unos cuantos nombres, están muy repe. Teníamos a un “Nino” Allende; sigue con nosotros “Nino” “el Bayón”, y alguno más. También repe sus diminutivos: un “Ninín  Contreras, por ej. Los “Nanos” son muy socorridos. Recuerdo con cariño a “Nano” García, se llamaba Serviliano, como su abuelo; a “Nano Monsifú”, Emiliano, como su padre…, también sus diminutivos: Nanín hijo de la “señá” Matilde la  hornera, emigró hace muchos años; aquí están Nanín, hijo del García. Otro Nanín, Veledo, es hijo de Serapio; “Nanito” Infestas Boyano.

                De “Ninas”, “Nines” y “Nanas” podríamos, también, poner ejemplos: “Nina”, de los “Cairos”, viuda prematura del  “Meco” pequeño, asesinado en el 36; “Nines” Boyano, hermana de Requeté , y unos cuantos más. “Nanas” unas cuantas: Gutiérrez, fallecida en olor de santidad  quien, por lo tanto, no necesita misas, ha hecho, por ahora, un año; “Nana, la Triguera”, tía abuela de los Toranzos; “Nana”, hija de “Tinajo”. “Nani”, esposa de Luis Prieto…

                El Francisco, como en todas partes, ha dado lugar en la villa a Pacos, Paquitos, Paquines, Pacorros, Pacuchos; no, en cambio a “Pachis”, como en las vascongadas.

                 Del Bercario, como su padre, procedía el "Carucho" Cimas Alonso, primo querido. Lo escribo a posta para recordarlo.

                Termino recordando los apelativos familiares, que han perdurado, de una querida familia: “Chitín” , Luis Feliz, quien debería reengancharse a la Notaría; “Gelín”, Miguel  Ángel, Magistrado en la Audiencia de Cádiz; “Cael”, colega maestro;  “Chelito” y “Mabel”, las hermanas.

                Esta "entrada" está abierta a todas las aportaciones, de las muchas huidas de mis neuronas.

                El próximo y último capítulo lo dedicaremos a los apodos.
                                 
               


11 comentarios:

MADOLOK dijo...

Hola Agapito , no olvides eel nombre de TITE.
Seguramente no sabras su nombre.
Un saludo.

Agapito Modroño Alonso dijo...



Ya está, recordado. Sí sé su nombre: Teófenes Caramazana. Es diminutivo también repetido. Había otro "Tite", "Banasta", que se llamaba Silvestre. Tanto de uno como de otro nadie sabía su nombre.

Agapito Modroño Alonso dijo...


¡Gracias por recordármelo! Tite el cartero, ¡por favor! Una institución en el pueblo.

Un abrazo.

FMM dijo...

Aun se sigue poniendo motes hoy en dia.No voy a decir los nuevos,por eso de que se pueden molestar.La verdad que los hay ofensivos y menos ofensivos.Yo con el que he heredado estoy muy orgulloso,es mas mis compañeros de trabajo algunos me llaman por mi mote-apodo villalpandino,por lo que el orgullo es mas grande aun.Hasta en el coche he puesto un vinilo con el mote,aunque escrito de otra forma no tan castellana,y como el mote es como si fuera un nombre propio y estos se escriben como al interesaso le de la gana (caso de algunos poetas famosos),yo hago lo mismo.
Por cierto,niscalos hay,pero con gusanos,que rabia da ver un "corro" bueno y no poder aprovecharlos.
Saludos y esas cosas.

Agapito Modroño Alonso dijo...


¡Buenos días Fernando!

El capítulo de los motes será el próximo. Como de motes actuales en la gente joven no estoy al corriente, me gustaría mucho tu aportación. No creo que nadie se enfade, pues los apodos de ahora no son ofensivos.

No presumas del tuyo, de "China", es heredado de tu abuelo José. Has de compartirlo con tus tías, "las de China", con tu padre, primer heredero, con Eustaquio, a quien la gente joven del pueblo ya no conoce, y con tu hermano.

La familia de tu abuelo eran "Los Marcos": Antonio, Eleuterio, Felisa, Segundo y José Mazariegos Mansilla, a quien se nombraba con su nombre, seguido de "Marcos". Tu abuelo, en cambio, tenía su apodo específico, "China", que se lo puso Acacio "el Pintor", abuelo de los "Julfer", porque decía que echaba chinas en el cajón de la sembradora.

Te insisto: mándame motes actuales, y dime dónde hay corros de níscalos. Hay pocos y muy rebuscados. El culo de la cesta traje ayer. Entre tu tío Epifanio y el "Icholis" no dejan uno.

Un abrazo.

FMM dijo...

Ya te digo que no voy a poner ninguno,no sea que haya jaleo y tal y tal.En ese tema te pueden ayudar David y Sarita por eso del bar y es ahi donde mas se pueden oir.
Referente a mi mote si que voy a presumir,ya que mucha gente me pregunta de donde viene y segun me parece les cuento una chorradilla o un chorradon,unas risas,pero al final digo la verdad.
Y los niscalos ya te digo que los hay con gusasnos,habra sido por el poco
agua que cayo por Villalpando,en pinares de Valladolid estan sanos.Buscalos que los tienes a la puerta de casa (hasta aqui puedo leer como dirian en el 1 2 3).

Agapito Modroño Alonso dijo...


A ver Fernando: tu me mandas una relación de nuevos apodos, que estén ya consolidados a mi correo electrónico: amodronoalonso@gmail.com, yo publicaré o no, según lo ofensivos, sin citar la fuente.

A David casi ni lo veo ni lo entiendo. Anda a tope. Y si no veo al "pichón", pues menos a la "Palomita".

En cuanto a los níscalos ayer anduve mucho, y vi pocos. A mi no me importa que tengan gusanos. Eso es señal de que no tienen insecticida. Es un consejo que siempre doy a las amas y a los amos de casa: si ves un gusanito en la lechuga, cógela; esa es la mejor. No tiene pesticida. Si es que la gente es tonta. Obligan a los hortelanos a envenenarnos.

¿Tú no sabes que el queso más sano es uno que tiene gusanos? ¡Pues eso!: los níscalos más ricos los que tienen idem.

Un abrazo.

Luisa Morales dijo...

Hola agapito varias veces me he puesto en contacto contigo, ahora a rai de de los articulos sobes motes me gustaria me contaras de dos de mis abuelos, por parte de mi madre mi abuela Maria "la suera" y por parte de mi padre mi abuelo Pedro "el tranquilo"

Agapito Modroño Alonso dijo...



No sé de dónde procede el apodo de tu abuela, "la Suera". Puede ocurrir le venga de herencia. Seguro que Julia, "la Pacha", lo sabe. Su nuera es hija de tu tío Manolo, "el Suero".

Lo de "Tranquilo", a tu abuelo Pedro Morales, se lo pusieron a él, porque era así: un hombre "Tranquilo". Conocí a su madre, Isabel Luna, creo. Era prima de mi abuela. Vivía frente a la puerta de atrás de "las monjas", con una hija, Venancia, a quien había dejado el marido, un San Román, al poco de casarse. Otra hija, Marina, trabajaba en casa de unos señores ricos de Madrid. Era quién le mandaba los dinericos con que subsistían. Después, al jubilarse, volvió con la hermana. Acabaron sus días en un asilo de Zamora, estas dos hermanas de tu abuelo, después de muerto éste.

Supongo conozcas el apodo de tu padre Eugenio Morales Méndez.

Mi abuela, siempre cuando las matanzas, me mandaba con "el enviao" a casa de su prima Isabel, tu bisabuela.

Encantado de informarte con cariño de de todas aquellas gentes, con la que nos unía cierto parentesco.

Luisa Morales dijo...

Hola de nuevo gracias por la informacion,puede que el mote de suera venga de mi bisabuelo, padre de mi abuela maria, no conozco el mote de mi padre.
Saludos
Luisa

Agapito Modroño Alonso dijo...


Tu padre, Eugenio, era el segundo de los hijos de Pedro Morales y Peregrina Méndez. No era un apodo muy arraigado, de esos que ocultan el nombre. Le llamábamos Eugenio, "Canadiense", por una prenda de abrigo que estrenó muy chula, a la que llamaban así.

No sé si tu madre se acordará.

Felices Fiestas.