martes, 1 de abril de 2014

LES CUENTO CÓMO PASÓ (IV). ADOLFO SUÁREZ, "IN MEMORIAM".



                                               LES CUENTO CÓMO PASÓ.- Cap IV

                Aquellas primeras elecciones democráticas, las ganó la UCD, las ganó Adolfo Suárez. Obtuvo 166 escaños, o así. El PSOE  118. PCE 19 y la AP de Fraga 16. Los catalanes y vascos no lo recuerdo, no me molesto en ir a Wikipedia. Sí los suficientes, para completar la mayoría absoluta que UCD  podría haber necesitado. No hizo falta. También Fraga se los ofreció.

                La relativa sorpresa fue el preguntar:  ¿había tan poca gente de derechas derechas como había votado a AP, y tan poca de izquierdas izquierdas como había votado al PCE?  

                ¡Pues claro que en el fuero interno no tan poca!, pero pesaba en las conciencias el recuerdo de la guerra civil entre izquierdas y derechas, el deseo de superar aquello. La gente con pedigrí de izquierdas  encontró en González  el sucedáneo de Carrillo. Joven, atractivo, con labia izquierdista, y, como se vio luego, práctica liberal. Un buen invento. Cuando llegó al gobierno, con el voto de los obreros (también ciertas clases medias) reverdecieron antiguos y nuevos ricos en la época del pelotazo y la “beatiful poople”.

                Los de derecha más moderada se fueron Suárez.

                Aquellas fueron las  Cortes constituyentes. Siete fueron los ponentes elegidos: tres de UCD, uno del PSOE, otro del PCE, otro de AP  y otro de CIU.

                Manos a la obra. Difícil dar gusto a todos. Espinoso el problema nacionalista. Café para todos. Estado de las Autonomías… Hay ganas de arreglo. Unos y otros ceden. El famoso CONSENSO. La refrendamos los españoles, abrumadora mayoría, el 6 de diciembre de 1978. Mi padre ya no la pudo votar. Se había muerto el octubre anterior.

                Aprobado el reglamento había de seguir el partido. Nuevas elecciones en marzo de 1979. Suárez aumenta en algún escaño. En mayor proporción el PSOE. Iba desapareciendo el fantasma de la guerra. La AP, unida a otros, los siete magníficos, en unas siglas llamadas CD, se hunde. Resurgiría más tarde ya como PP.

                Ahora Suárez, a gobernar. Cada vez se lo ponían más difícil: mala situación económica española y mundial, debida sobre todo al alza de los precios del petróleo, y, sobre todo el inhumano, vomitivo, irracional terrorismo etarra. Si ya le costaba enorme esfuerzo sujetar al ejército y a un numeroso sector civil involucionista por lo del Estado de las Autonomías, lo de guardias civiles, policías, políticos, gente que pasaba por allí, asesinados cada poco, suponía una provocación.

                Al principio de su legislatura, todavía apoyado por el rey y por los tenientes generales, Díez-Alegría y Gutiérrez Mellado, a quien había nombrado vice-presidente, fue alejando de Madrid a los generales más levantiscos: Armada, Milán del Bosch,  Elicegui, Merry Gordons. Campano López…,

                La tormenta, ya a finales del 79, apenas a nueve meses de formado el gobierno, era tan intensa que la nave comenzó a zozobrar. Suárez al timón, con unos pocos incondicionales, no podía taponar las vías de agua que se abrían por todas partes. A los barones de aquel conglomerado algo dispar, se les veía con ganas de abandonar el barco. Eso era de dominio público. Empezaban a navajearlo.

                Felipe González, mayo de 1980, le presenta una moción de censura inmesirecorde, de la que Adolfo sale muy tocado. Los “socialistas” lo insultaban y descalificaban hasta en el Congreso de los Diputados, recuérdese lo de “tahúr del Missisipi”.

                El Alcazar y otro semanario cuyo título no recuerdo, enviscaban a los militares. El ruido de sables era cada vez más audible.

                Les estoy contando cómo paso porque lo viví informado. Por entonces, ya con cinco niños con ganar para el sustento familiar tenía bastante. Me ofrecieron, José Antonio Otero, a través de Agustín Cordero, de Benavente, Jefe de Silo entonces,  conociendo mis ideas, organizar la UCD en Villalpando. Me ofrecí  a colaborar pero no a organizar. A otra le vino bien.

Apenas si he de consultar algún dato en la “Wiki”. Por eso, dada la memoria, que Dios me conserve, dado lo mucho leído, me resulta creíble, me encaja, lo contado en la entrevista de Mellado a Pilar Urbano en “El Mundo” del domingo.  Me creo lo de la “Operación Armada”, aceptada por el rey, que no es la primera vez que suena.

                Consistió, muy resumido, en sustituir a Suárez y su gobierno por un gobierno de “Salvación Nacional”, al estilo de cuando Charles Degaulle tomó, sin elecciones, las riendas de la nación francesa. El mecanismo sería una segunda moción de censura presentada por el PSOE, que sería, ya sí, apoyada, por veinte o treinta diputados de la UCD. Ese gobierno lo presidiría el General Armada. Sería su Vice-presidente Felipe González. Ya dudo, si  como publica hoy un diario digital, poniendo los nombres y las fotos, habría acuerdo sobre el total de las personas a constituirlo.

                Pilar Urbano da nombres, fechas, horas, lugares de las cuatro broncas de Suárez y el Rey, en enero de 1981. Y la del 24 de Febrero, nada más salir del Congreso, cuando le llevó al Rey la revocación de su dimisión, como reacción al intento de golpe.

                Adolfo ya, traicionado, abandonado por todos, presenta su dimisión el 28 de enero de aquel año. Con ello frustra la “Operación Armada”, que pasaba por una moción de censura.

                Lo que ocurre es que el General, o Teniente General, (no sé qué es más) Alfonso Armada, ya estaba lanzado, el Rey ya  “le había puesto los patines”,  y no quería frenar. Por ello Armada le soltó la cadena a Tejero. Éste que estaba deseando morder, con otro montón de canes que tenía alrededor, entraron ladrando en el Congreso el famoso 23-F.

                No, el Rey no ordenó el asalto al Congreso de los Diputados. Además lo de aquellos guardias civiles pegando tiros, fue antiestético, una imagen que las democracias occidentales no podrían admitir. Aun así sus dudas duraron desde las cinco de la tarde, cuando entró Tejero, por cierto, en nombre del Rey, acojonando a todos menos al “Guti” y Suárez, y las dos de la mañana, cuando salió en la tele.

                No sabemos qué hubiera pasado si en su conversación en el Congreso se hubieran entendido Armada y Tejero. No sabemos qué, si el General hubiera conseguido entrar en la Zarzuela, si hubiera salido en la tele. Si no hubiera estado por el medio Sabino y alguno más cortocircuitando la corriente entre el Rey y el General.

                El resto de la historia de Suárez, ya la sabemos:   Funda el CDS, 2 Diputados en el 82, 20 en el 86.  Decepcionado se retira. Enferma su esposa. Se dedica a cuidarla. Después se pasaba horas y horas junto a su tumba…, cuando se murió su hija ya no supo quien “Mariam”.

                Los elogios en la hora postrera, todos merecidos, pero tarde, aunque ciertas presencias me repatearon. ¿Cómo necesitaríamos ahora un hombre de su talla humana, de su grandeza moral…?

                Como en toda esta historia sólo aparecen varones voy a  “sacar” a tres mujeres fundamentales en ese tiempo: la Reina Sofía, aconsejadora democrática del rey, comprensiva por razones de Estado de las supuestas infidelidades del rey; Amparo Illana, hija de un Coronel  Auditor; aquí sirve el dicho, que no tópico: “detrás de un gran hombre…”. Y, ¡cómo no!: Carmen Díez de Rivera, “La Musa de la Transición”. Si algún joven me lee, o quien no la recuerde, busquen. Verán qué guapa, como su madre, la Marquesa de Llanzol, y tan inteligente como su padre natural, Ramón Serrano Suñer. Sabrán la tragedia, al estilo de Corin Tellado, de su vida.

                ¿Qué va a pasar con el libro de Pilar Urbano, “La Gran Desmemoria”, con todo lo tan gordo que cuenta?

                Por las primeras reacciones que estoy viendo, intentar silenciarlo. Todavía ni uno de los aludidos vivos ha salido a desmentir.

                Los españoles, dada la gran cantidad de cosas gordas que suceden, que han sucedido en este país, (ETA, Tejero, GAL,  Filesa, los trenes de Atocha, la Gürtel,  Bárcenas, los Eres,) estamos inmunizados. Lo fagocitamos todo. Incluso, puede, que sea mejor así.