miércoles, 19 de marzo de 2014

VOCABULARIO DE VILLALPANDO Y COMARCA RECOGIDO POR LUCIANO LÓPEZ GUTIÉRREZ


CH


CHACARERO. adj. Labrador pobre, de pocas y malas tierras. El DRAE recoge el vocablo como propio de América e indica que sirve para referirse al dueño de una granja o a la persona que trabaja en ella. Asimismo, lo deriva de una voz quechua chacra ‘granja’.

CHACULLAR. tr. Agitar un recipiente que, generalmente, contiene un líquido; o remover un líquido, en especial, el agua. También se emplea la expresión dar un chacullón para aludir a la acción de lavar de manera rápida una prenda de ropa debido a que no está muy sucia (L y G, Villalpando).

CHAMUSCO: Gamazón seco con que se chamuscaba al cerdo. Se apañaba a finales del verano, antes de las lluvias, cuando estaba bien seco. Se guardaba bajo cubierto. Una vez sangrado el cerdo, se le colocaba panza abajo y se le cubría de chamusco, para que, al arder, se quemaran, chamuscaran, las serdas del animal. Luego se le daba la vuelta y la misma operación. Se limpiaban de encima del cerdo las morceñas con la escoba de abaleo.

CHACHO. m. Muchacho (Ly G, EL, GG). Únicamente se usa como vocativo: “¡Chacho!, ¡que te duermes” (AM, Víctimas de la Guerra Civil en Villalpando, p. 167). Obsérvese también su empleo por el magnífico escritor leonés Luis Mateo Díaz: “Andar, chachos, no vayáis a quemaros” (Relato de Babia, Madrid, 1991, p. 113). Deriva de muchacho a través de la aféresis de la primera sílaba.

CHANA. f. Juego que consiste en colocar un madero en el suelo en posición vertical e intentar golpearlo tirando desde la distancia convenida unos pesados cilindros, que reciben el nombre de morrillos (RG, AE, en Palencia; L y G, en Villalpando): “Yo volví a jugar a la pelota y después a la chana” (AM, Víctimas de la Guerra Civil en Villalpando, p. 174).

CHANFAINA. f. Sangre cocida. Como apunta DE este término no alude, como en otras zonas de la Península Ibérica, a un plato consistente en asadura, trozos de menudo y otros ingredientes. El DRAE se inclina por esta última acepción ‘gisado hecho con bofes o livianos picados’.

CHAPAS. f. Juego de apuestas propio de los días de Semana Santa. Según la tradición tiene su origen en el supuesto sorteo que hicieron los soldados para quedarse con la túnica de Jesucristo. Consiste en lanzar dos monedas al aire y conseguir que ambas salgan cara o cruz. Uno de los jugadores realiza una apuesta y elige el haz o el envés de las monedas, y el resto pone cada uno lo que considere pertinente hasta cubrirla por completo, teniendo que elegir lógicamente el lado opuesto de la moneda. El encargado de organizar la partida y de tirar las monedas o chapas al aire recibe el nombre de baratero, (nombre muy relacionado con los Siglos de Oro, pues en esta época se denominaba barato, a la propina que los ganadores daban a los que estaban mirando la partida) y tiene que ser recompensado por los jugadores afortunados. MU recoge la variante chapras ‘juego que se efectúa con dos monedas a cara o a cruz’. También se da este nombre a un juego infantil, que consiste, generalmente, en depositar tapas o cajas de betún machacadas o chapas en un montón de tierra y tirar cada participante otra chapa con fuerza contra el montón, de tal manera que gana las que ha conseguido descubrir y darles la vuelta al golpearlas. AM en su libro Charlas de fragua y solana nos ofrece una animada descripción del juego y una clasificación de sus distintas variedades: “A la entrada del invierno, en los soportales, jugábamos a la chapas. Por aquel entonces la crema para el calzado, el servus, venía envasado en unas cajitas cilíndricas con una tapa que encajaba, bien ajustada, sobre la parte inferior. Cuando el servus se había gastado, machacábamos los bordes y ya teníamos dos chapas. La más nueva y fuerte la utilizábamos como chapera. Con ellas golpeábamos a las que estaban enganchadas o en montón en el suelo. Ganábamos las que conseguíamos dar la vuelta. Acabábamos con dolor en el brazo de tanto tirar la chapera levantando el brazo y la pierna para darle más impulso contra las que estaban en juego en el suelo. Jugábamos de 3 a 5 y el orden de tirar se establecía, en cada ronda del juego, tirando a raya o a pared. Siempre el primero cuando estaban en montón tenía más opciones de ganar. El último establecía si las chapas en juego se habían de colocar en montón, tapadas con tierra o enganchadas. Se vendían y compraban. Dos chapas valían una perra chica y cuatro una perra gorda” (op. cit., pp. 104-105).

CHAPAZAL. m. Terreno cenagoso y embarrado (L y G, FY, GF). En cuanto a su etimología, González Ferrero lo considera un derivado expresivo a partir de chap, lo relaciona con enchapazarse y su variante enchapuzarse, y cita una serie de voces que pertenecen a su misma famlia léxica: chapuzare ‘regar’ (Sanabria), enchapuçado ‘mojado’ (Portugal), ensapuzzar ‘mojar de arriba abajo’ (los sefarditas de Marruecos) y enchapullau ‘enlodado’ (Rebollar).

CHAPICAR. intr. Chapotear (L y G): “Otros años el tiempo se metía en agua y todo el día chapicando, o había que esperar a que escampara o colgar los trastos” (AM, Crónicas..., p. 82). SD deja constancia del uso de la voz en León con la acepción de ‘salpicar’.


CHICHAS. f. Es la carne de cerdo picada, adobada y perfectamente condimentada para hacer chorizos o para freírse en la sartén.(L y G, en Villalpando; DE, en Villanueva del Campo; Andrés Cobos, en Segovia; GG, en Pajares de la Lampreana): “Picaba la carne, amasaba las chichas, llenaba y curaba los chorizos” (AM, Memorias de un torero, p. 14). Evidentemente, el vocablo está muy estrechamente relacionado con la voz chicha palabra propia del lenguaje infantil para referirse a la carne en general.

CHICHE. m. Voz infantil para referirse a la carne. EL DRAE recoge el vocablo como característico de Ecuador. Véase chichas.

CHIFLAR. tr Silbar. Deriva de sifilare, variante de sibilare. El DRAE registra el término, pero no señala nada sobre la extensión de su uso. También se usan chiflato ‘silbato’ y chifla ‘flauta de varios tubitos’. Sin embargo, para la Academia esta última palabra tiene la acepción de ‘silbato’. Corominas considera que estas formas son características del leonés, sin embargo también aparecen en Aragón. No sé hasta qué punto, pues, podríamos estar ante un vocablo de origen mozárabe, ya que en este dialecto del latín era normal la palatalización de la s inicial. Véase el empleo de chifla y chiflato en este cuento tradicional incluido por Joaquín Díaz y Máxime Chevalier en su utilísimo libro Cuentos castellanos de tradición oral: “Huy, pero ¿qué es eso tan raro? Si parece un chiflato. Le cogió, le cortó y se puso a chiflar con él”.

CHIGUITO. m. Muchacho. Se explica a partir de chiquito por una sonorización de la velar sorda intervocálica: “Cuadrillas de chiguitos, que corretean a sus anchas con esa típica libertad pueblerina, invaden, de vez en cuando, los sembrados en busca de la dura hierba, para regresar a casa con los dientes y las comisuras labiales teñidos de verdín” (AE, op. cit., p. 308).

CHINACAL. m. Terreno con gran abundancia de chinas (L y G).

CHINACO. m. Es un colectivo, con que se alude a un conjunto de chinas pequeñas que se emplean en la construcción o como relleno de carreteras y caminos (Ly G). Para DE es una piedrecita pequeña, generalmente de canto rodado.

CHINGANILLO. m. Organillo.

CHINO. m. Se emplea para llamar al cerdo y en algunos casos sirve para referirse a este animal: “Luego, el marrano, matábamos un chinillo cada uno, el que podía de cien kilos, de cien; el que podía de ciento cincuenta, de ciento cincuenta” (Castilla habla, p. 27). Parece que es el resultado de la desaparición de los sonidos iniciales de la palabra cochino.

CHISME. Objeto pequeño y de poco valor.

CHISQUERO. m. Rudimentario mechero compuesto de un cilindrito, en que se metía la mecha, y la ruletilla con “la piedra”, sujetada por un muelle, dentro de otro cilindrito menor, sobre la ruleta. Al girar esta con el dedo, saltaba la chispa que encendía la mecha, y con ella el cigarro.

 Comentario:  Conocimos en nuestra infancia quienes no tenían chisquero, o mechero, sino la mecha dentro del hueso del fémur de un pollo, una piedra de trillo que, juntada a la mecha a mano, sobre ella golpeaban con un eslabón para que saltara la chispa y encendiera la mecha. Para apagarla metían la mecha en el hueso y tapaban con el dedo.

CHITA. f. Pezuña de las ovejas (L y G; IS). Por su parte, ML lo recoge con la acepción de ‘uñas del cerdo’. Si bien en Villalpando a dichas pezuñas le llamamos carrapatas.
    Efectivamente era costumbre en Tierra de Campos que los niños mascasen las pezuñas de los cerdos, una vez que habían sido chamuscados.
    Resulta que para que dichas pezuñas se soltasen a tirón, el matanchín había de ponerle abundante chamusco, con lo cual el molledo de la carrapata, medio se asaba. Eso era lo que comíamos, si bien algunos, previamente lo lavábamos. Antonio, el de Silvano, le decía a Sara Riaño: -No las laves, que saben más ricas sin lavar.

CHIVIRITERO. m. Bochinche, cuchitril (L y G). IS registra la siguiente acepción en la comarca de Medina del Campo: “Recinto pequeño, generalmente formado por teleras, para aislar un corto número de cabezas de ganado”. Lamano recoge chivitero: “Corral redondo y cubierto, donde tienen encerrado a los chivos, saliendo solo para mamar hasta que por sí pueden pacer”.

CHOFE. m.Pulmones del cerdo En los mondongos se hacían dos clases de chorizos: los de carne y los de callo. Mientras que los primeros se destinaban a comerlos en crudo, los segundos se cocían para dar sustancia a los cocidos y legumbres en general. Para elaborar estos últimos no solamente se picaban los pulmones, sino también la carne ensangrentada de la cuchillada, las tripas gordas y el estómago del cerdo. De ahí lo de chorizos de callos.

CHORRO MORRO. m. Juego infantil. Lo describe perfectamente Agapito Modroño en sus Charlas de fragua y solana: “Para jugar al chorro morro echábamos a pies. Cada bando era de cuatro a seis jugadores. Para madre buscábamos a uno fuerte. La madre se apoyaba de espaldas a una pared. el primer jugador del bando a quien tocaba quedar metía la cabeza agachado entre las piernas de la madre. los siguientes se iban engarzando con la cabeza metida entre las piernas del anterior. Así dispuestos, mediante saltos, se iban montando en ellos los jugadores del otro bando. Si conseguían todos montarse sin que los de abajo se ringaran, o sin que los de arriba tocaran el suelo (a veces el último se tenía que montar en los montados y era difícil mantener el equilibrio), el primero en saltar mostraba a la madre un dedo al tiempo que decía: Chorro, morro, pico, tallo, tijereta de Navarro, ¿qué será? -el de abajo respondía tallo, intentando acertar fuera el dedo índice el mostrado- no, es chorro - ya que mostraba el meñique-. mediante el acierto en el dedo o la caída de los montadores, estos pasaban a ser montados. Si no, o si se arringaban, vuelta a repetir los saltos. Era este un juego de destreza, fuerza, violencia” (op. cit.. p. 106).

CHUPA. f. Mojadura causada por la lluvia (L y G; IS; MU). IS lo relaciona etimológicamente con el gallego y el portugués chuva. Sin embargo, MU sugiere tímidamente la relación del término con el mozárabe súppa, variante de sopa.

CHUPITEL. m. Chimenea (L y G, Villalpando). También se emplea la variante chapitel.




1 comentario:

Agapito Modroño Alonso dijo...



Al introducir chamusco, no he observado el orden alfabético. Ya lo cambiaré, que me están esperando.