jueves, 25 de marzo de 2010

II REPÚBLICA.- BIENIO RADICAL-CEDISTA. (VI).

El Gobierno Republicano-Izquierdista, salido de las elecciones del 28 de junio de 1931, se vio desbordado por las tensiones sociales promovidas, tanto desde su izquierda como desde su derecha. Esa nave, pilotada por hombres llenos de buenas intenciones, atravesaba un mar tan embravecido (crisis económica, desigualdades sociales, incultura,….) que no pudo poner proa al puerto de la modernidad.

La impaciencia de los jornaleros en cuanto a su asentamiento en los latifundios originó, entre otros los graves sucesos de Casasviejas. En este pueblo gaditano, un grupo de anarquistas, atendiendo a la huelga revolucionaria convocada por su sindicato, la CNT, el 11 de enero del 33, tomaron el pueblo, después de asaltar y herir de muerte al Sargento y a un número de la Guardia Civil, pretendiendo imponer su ideología: el comunismo libertario: reparto de bienes, abolición de la propiedad y de toda forma de autoridad.

Numerosas fuerzas de la Guardia Civil y de Asalto, sofocaron, a sangre y fuego, (incendiando la casa donde se refugiaban los cabecillas) la rebelión, cometiendo barbaridades y una dura represión.

Aquellos sucesos, tuvieron gran impacto en la opinión nacional: los anarquistas, cuyo Sindicato contaba con un millón de afiliados, dieron totalmente la espalda a esa “república burguesa”, y por la derecha, no sin cierta hipocresía, hacían responsable a Azaña de la crueldad de los asaltantes.

Ante esa debilidad, el Presidente, Alcalá Zamora, de acuerdo con el Jefe de Gobierno, Azaña, quien había presidido seis distintos gobiernos, en los pocos más de 2 años, convoca nuevas elecciones generales que, habrían de celebrarse el 19 de Noviembre de 1933.

Los partidos de derechas, pasada la sorpresa y el susto del advenimiento de la República, se organizan y agrupan formando la Coalición Antimarxista. El núcleo principal era la CEDA, liderada por D. José-María Gil Robles. Ahí está Acción Popular y el Partido Agrario. Sus líderes provinciales eran Geminiano Carrascal y José María Cid, respectivamente.

Por su parte los partidos de Izquierdas concurren separados a las elecciones. Si a ello unimos la abstención, que llegó al 40 %, un alto porcentaje corresponde a la abstención activa anarquista, y el, por primera vez, voto femenino, más conservador, ya tenemos la cusa de la aplastante mayoría obtenida por el Centro-Derecha, Lerroux y Gil-Robles. En mi pueblo del 61 %, coincidiendo con el resto de la nación, de los votos.

Esa mayoría gubernamental no se correspondía con la tendencia social del país: no votaron los anarquistas; los jóvenes, politizados la mayoría, desde la adolescencia, no votaban hasta los 23 años, la estrategia de unión de las derechas las premió en el reparto de escaños.

No lo tenía fácil el gobierno presidido por D. Alejandro Lerroux. Siguen aplicando, si bien con tibieza la tímida Reforma Agraria de Azaña, Revocan las leyes laicista y anticlericales de incautación de bienes eclesiástico, disolución de ordenes religiosas, prohibición de ejercer la enseñanza, etc.

Aumentan las huelgas. Especialmente duras las de la primavera y comienzo del verano del 34. Raro fue el pueblo donde no existieran enfrentamientos entre huelguistas, labradores y la Guardia Civil. Incluso entre los mismos obreros. Sangre hubo en Cañizo y Villalpando, por ej.

En octubre de 1934, el ala izquierda del PSOE, Anarquistas y Comunistas, convocan Huelga General Revolucionaria. En Asturias, donde los mineros armados, logran tomar el poder, supuso un conato de Revolución. Vencida por el Ejercito de la República, mandado por el General Franco. La revuelta provocó centenares de muertos, tanto por la crueldad de los sublevados, como por la represión.