sábado, 19 de agosto de 2017

INFORMANDO Y REFLEXIONANDO.SOBRE LA TRACA FINAL.


     En estos momentos en que  La Opinión el Correo de Zamora, no sé si obedeciendo órdenes, ha decretado el apagón informativo sobre las fiestas de Villalpando, con lo mucho que hay para informar de ayer  y anteayer, que he ido y continuaré contando; con toda la situación que se vive en el pueblo, se hace muy necesario que esta voz independiente, a la que intentaron acallar, cumpla con el sagrado deber de la información veraz.

    Ahora me acaban de informar que  los dueños de las "rancheras", forasteros, una verde y otra colorada (¿dónde estaban los de la blanca de la antigua "organización pisalfalfas"?) desde las que se enmaromó a los dos novillos del encierro para echarlos al camión, lo hicieron, no por voluntad propia, sino  a petición de la Guardia Civil, cuando los novillos llevaban ya mucho tiempo parados sin nadie que se les acercara.

    ¡Bien! la capea de la tarde noche de ayer, cuando se sueltan todas las reses supervivientes. (Los dos novillos de los recortes se los llevaron al acabar ese festejo. No los dejaron para el encierro, como decían, también se llevaron los dos novillos de ese encierro vespertino del día catorce, e igualmente los del encierro de ayer, y el de "la juventud". Información de fuente municipal). Pues ese festejo, un absoluto aburrimiento, salvo el morbo, de saber qué iba a pasar con su recogida, con su encierro en los toriles.

     Bien pronto se visualizó que un grupo numeroso de personas, punta del iceberg del rechazo entre la mayoría de los residentes a la situaciòn política del pueblo, iban, como acto de protesta, a intentar que se prolongara el festejo, que la manada estuviera en la plaza hasta que ellos quisieran, como ocurrió.

    Sobre las nueve y media, estuve conversando durante mucho rato, con la médico, Jefa del Equipo Sanitario de Emergencias, una otorrino del Hospìtal Clínico de Valladolid, en el bar de Pedro. En sus papeles ponía que la duración del festejo sería de dos horas, de las diecinueve a las veintiuna. Cuando la dejé, ya sobrepasaba en una hora dicha duración. A estos sanitarios fue a quienes hicieron la puñeta.

    Caían los minutos. La noche se echó encima. Tres o cuatro "colaboraban" para bajarlos, pero a la puerta del "Sombrerero", hoy de Marga y sus hijos, en la entrada a la calle,  el tapón de opositores, los espantaba. Los tres "colaboradores" se cansaron. Recurso al tractor-valla. El mismo resultado.

     En una ocasión, puede cerca de las once, la manada enfiló la calle, pero parece ser que, al final del recorrido, otro la espantaba para arriba. Como encontraban abierta la puerta (el empleado municipal la cerraba pero los de la protesta la abrían), vuelta a entrar en la plaza y quedarse en el medio, sin que ya nadie los molestara. El empleado del tractor lo aparcó y subió al Ayuntamiento. Suponemos que a decirlo.

     El Sargento de la Guardía Civil, con dos números, intentaba convencer a los de la protesta, para que dejaran encerrar "al ganao". Éstos, entre ellos alguna mujer, le manifestaban reproches y descontento.

       Hablé muy cordialmente con este señor. Escuché sus razonamientos. Reconocí que ellos cumplían con su deber. Elogié que no adoptaran una postura de fuerza, dado lo tenso de la situación en el pueblo, y  que por parte de la "organización" municipal en el festejo, se incumplía el Reglamento Taurino. Por ej.: la nula actuación,. incluso la ausencia del Director de Lidía en algunos festejos; la inexistencia de tres "colaboradores" identificados con brazalete rojo, lo que les daría un rango de autoridad. Igual en el encierro campero: Un Jefe de campo, identificado y a caballo y tres colaboradores. Me contestó que de todas esos incumplimientos ya habían tomado nota para trasladarlos a la superioridad.

      ¡Claro!: cuando todo el pueblo sabe que la crisis política municipal surge por el hartazgo de tres concejales del grupo de gobierno de que quien mande sea un "asesor" (de momento, están presionando mucho para que haya dimisiones y corra la lista)  no concejal, y que sea que ese mismo "asesor" quien todo lo sigue dirigiendo, sin ningún pudor, móvil en oreja, a la vista todo el mundo en la plaza (y sin el brazalete distintivo, con el que salíó del vino con el Alberto de Castro), ayuda a crispar más la situación.

    ¡Bueno!: ya a última hora, casi desierta la plaza, encendidos los fuegos artificiales, una sirena, y tres voluntarios , intentaron en vano espantar los toros.

    A las once y media llegué a casa. A primera hora de la mañana, unos jóvenes noctámbulos, me han informado de que, cumplido su objetivo de protesta pacífica, cerca de las doce de la noche los opositores, dejaron salir y se guardaron las reses en los toriles, donde permanecerán tranquilas, pobrecitas, hasta que mañana noche, las carguen para el matadero.

    Las fiestas han terminado pero la herida de la crisis política municipal sigue más abierta que nunca y sangrando.

     ¿Quién y cómo aplicará la cirugía?
 

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