martes, 10 de septiembre de 2019

SE HA MUERTO LOLITA, LA DE COBERA.



   Puede que la gente más joven seguidores de este blog, ni les suene Lolita, ni Cobera, a pesar de lo cual dejen que desahogue mi tristeza vertiendo tantos recuerdos.

   Mª Dolores Riaño Alonso era la hermana mayor de mi esposa, de Ángel, conocido en el pueblo como "Riaño", de Carmela, de Rosi.

   En aquellos años cuarenta de la posguerra, del nacional catolicismo ella, la hija del alcalde, una morenita preciosa, inteligente, simpática, bondadosa era la moza mas pretendida por todos los mozos labradores riquillos. Era la típica muchacha de la época, cuando el estudio estaba vedado a las mujeres, más siendo de pueblo.

     Además en aquella casa de labranza mediana, con cuatro hermanos más pequeños, a Rosi le llevaba veinte años, los mismos que su madre ella, no le faltaba trabajo: en la casa, (del corral se encargaba su madre), en la era, en la vendimia del famoso majuelo de Cobera.

     Me recordaba que para ella lo más duro era ir a vender uvas a Santa Eufemia: los cuévanos en la burra, ella mocica acompañaba a la saeñora Tomasa, la de Pepe el zapatero, a pie en la ida, ya en la burra a la vuelta; el camino, por Quintanilla, se le hacía interminable.

    La historia de amor de Lolita y Manolo "el Castañonico", es recordada por todos los mayores de la villao. Está en "Aquellos pueblos"; en el relato titulado "El Coche de Línea".

     Se casó, creo a los 22 años, y se marchó a vivir con el muchacho, militar en el ejercito del aire ( como había combatido en el bando republicano, por haberle pillado la sublevación en esa zona, al acabar la guerra, hubo de cumplir otra mili con los nacionales. Entonces, siguió estudiando e hizo carrera en el ejercito. Se licenció con la graduación de capitán), a Madrid, en una habitación "con derecho a cocina". 
     
     ¡Lolita!: qué fiesta cuando venían, en el "600", el matrimonio y los tres niños. "Ochi", la cuarta, un poco tardía, ya viajaba en un "1430". Manolo trabajó por las mañanas en el Ministerio del Aire, y por las tardes llevaba la contabilidad de una empresa.

     En casa de Lolita, primero en la calle de Segovia, luego en la Avnd. del Manzanares, Sari pasaba temporadas ayudándola, también recuperándose de la lesión de columna de cuando se cayó de un almendro. En una de mis escapadas a Madrid, para ver a mi novia, tan querida, Lolita en su ya buen piso, me recibía muy amable.

     Fue nuestra madrina de boda. Es la de la foto que está al lado de la novia, el padrino, Waldino Chimeno Modroño, "Tito", el argentino, está a su lado, las cabezas que asoman por detrás son las de Carmela y Rosi.

     Nos queda el consuelo de que ha sido una mujer feliz, ha llegado a los  94 años, atendida en su casa, sin faltarle el cariño de Mari Carmen, Manuel Ángel, Loli, "Ochi".

    Ahora sus restos descansarán junto a los de Manolo, en el cementerio de su pueblo, al que vuelven, y, ¡ojalá! sus almas. 

     Agradeceremos la presencia de quienes esta tarde, a las seis, nos acompañen.

2 comentarios:

T. G. M dijo...

Sara y Agapito, mi más sentido pésame. Lo he leído ahora en tu blog,de haberlo visto antes, habría ido a acompañaros. Un abrazo para todos.

Administrador dijo...


Lo sé Tomasa. ¡Gracias a ti!