sábado, 28 de marzo de 2015

COSAS DEL PUEBLO.


   Les confieso tengo un poco abandonado el blog, y no porque me falten cosas que poder contar, sino porque ando muy ocupado ayudando a mis hijos en la puesta en marcha del riego. También porque, ante insultos, mentiras y amenazas, (espero la justicia los descubra), tuve que cerrar la puerta a los anónimos. Por ello he perdido contacto con lectores que me estimulan a escribir. Esperemos poder pronto volver a la normalidad.

   Ayer, por fin, superados los impedimentos, de la metereología, fuertes vientos que llegaron a formar pequeñas dunas de arena, que levantaban polvareda de la cal esparcida, que nos llenaban los tubos de suciedad y nos azotaba el rostro; y algún contratiempo de nueva instalación, ayer le pegamos un buen y primer riego a la siembra de remolacha. Día sereno. Álvaro había madrugado. Una preciosidad ver contra el sol naciente soltar pulverizada lluvia a más de cincuenta aspersores.

   No obstante, mientras voy y vengo, me encuentro con alguien o entro en algún bar, de cosas me voy enterando. El jueves, por ej., estaba lleno hasta arriba el bar Avenida. Veintitantas o treinta personas. Conocida una, antigua compañera, que se pasó a la ESO, y el marido. Las demás a alguna de vista, de verla por esos bares a la hora del recreo. Es el profesorado del IES "Tierra de Campos". Al verlos a todos juntos, y tantos, pensé: si hay casi tantos como alumnos. Ni uno vive en el pueblo.

   Hoy, un pollero veía un anuncio de pozos: -Tendré que hacer uno.  Desde que subieron el agua pago una barbaridad. No hay quien lo aguante...

   En las redes sociales, y en comentarios que me llegan, hay quejas sobre la subida de la cuota de las piscinas, en cuanto que han suprimido los bonos familiares. Luego el sobrecoste a los no censados genera también muchas críticas. Son villalpandinos, o sus hijos, que sufrieron la tristeza de la forzada emigración, que han comprado nueva casa en el pueblo, o reconstruido la vieja, para pasar las vacaciones, que, por tanto, apoyan un montón a la economía del pueblo (véase cómo la mayoría de lo nuevo construido es por estos emigrantes), por lo que pagan IBI, agua, basura, luz. Hacen gastos en tiendas y bares, que bien se nota. Como premio esa discriminación en la cuota piscinera. Y, luego sale el alcalde, y el vice, el cerebro, concejal de hacienda (espero que no me denuncie por esta crítica), presumiendo del superavit del ayuntamiento. Pero, ¡coño!: si hay superavit no nos sangréis así.

      Ya empiezo a ver llegar coches y maletas al pueblo. Se prevé una Semana Santa muy animada y de "buen" tiempo. Si supieran la necesidad de lluvias que tienen nuestros campos, en los que hay tanto dinero invertido, puede que cambiaran el concepto de buen y mal tiempo.

       _¡Oh no eres tú mi cantar! / no quiero cantar ni puedo / a este Jesús del madero / sino al que anduvo en la mar...

        A lo mejor, si tengo ganas, reflexiono sobre lo poco que queda de sentimiento, y lo mucho del  "tinglado de la farsa" que se monta a cuenta del buen Nazareno..