miércoles, 11 de diciembre de 2013

INGRATITUD, FINAL.


  A los pocos días de llegar a Villalpando, comenzó Silvana a trabajar, legalmente, en La Cañada Real. Por parte de Enrique y de las compañeras de trabajo, todo fueron facilidades. Adaptaron su horario al de Merce Blanco, quien la llevaba y traía gratuitamente. Para cuidar a Maire, la abuelita dejó de trabajar, de cuidar al señor cuya familia tan bien se había portado con ella. Le dieron la opción de llevarse con ella a la niña a Cerecinos, pero ya estaba deseando salir de ese pueblo, sin haber trabajado todo el dinero que le habían ido adelantando.

    Alquilaron un buen piso en la calle Progreso, edificio "Peralta", que compartían las cuatro argentino-paraguayas. Comenzaron a llevar a la niña a la guardería. Cres trabajaba por horas.

    Raro era el día en que yo no iba a ver, a jugar con "Pelusillo".

     Pasaban los meses. Les seguía prestando toda la ayuda que me pedían, o no. Yo veía que su tren de vida no se correspondía con mis ideas de austeridad, pero mi afecto hacia la niña y la abuela no disminuían.

     Las dos jóvenes argentinas causaron revuelo entre el mocerío local y comarcal. Más o menos, por Cres, estaba al tanto de todo.

     Sin precisar fechas, no es cuestión de rebuscar papeles, resumo los avatares, idas, venidas de mis amigas y allegados: Cres, mientras le ponían radio, trabajó como un par de meses cuidando a un señor en Zamora; se llevó a la niña; luego cuidó un poco tiempo a Ignacito, más tiempo estuvo cuidando a los padres de José Emilio Gago. Mientras duraba en las casas todos encantados con ella.

      La convivencia entre Carolina con madre e hija resultó difícil. Se separan de casa. Alquilan un apartamento en la plaza Mayor. Al cabo de un tiempo deciden ir a vivir a Benavente, pagando cien euros más de renta al mes. Cres me da razones que no me convencen del todo. Aún así les hago la mudanza: dos viajes de furgoneta llena, bajando y subiendo. Hay que ver lo que habían ido amontonando, además de la ropa de cama que les dimos, de la máquina de coser que le regaló mi hermana,...

      Durante el tiempo que estuvieron aquí recibieron visitas: vino el padre de la niña, un muchacho que me pareció prudente y bueno, aprovechando sus vacaciones en el buen trabajo que allá tenía, con ánimo de llevarse a la niña y a la madre, lo que no consiguió; vino el "ex" de Cres, juntado con otra, a ver si aquí encontraba trabajo. Vino con igual finalidad un hermano de Carolina, Moncho, que trabajó unos días en una panadería. Regresó. Y, por respetar su intimidad, no cuento de otro del que también se aprovecharon.

       Regresaron de Benavente. Otra vez mudanza a Villalpando. Ausentada Carolina, Silvana comenzó a trabajar en el Ideal. No sé si después volvió a La Cañada. Allí la conoció un hostelero madrileño y se fue con él, a una cafetería chula, de alto standing, donde no sé si sigue.

      En sus últimos meses de estancia en Villalpando, Cres trabajó en casa de Amalia Enrique, cuidando a su padre, hasta que lo llevaron a la residencia de Cañizo.

     Por entonces, y desde bastante tiempo antes, le habían suspendido en permiso de residencia, por haber dejado de cotizar a la Seg. Social mientras estuvo de baja. Intenté arreglarlo, yendo con ella a Zamora, pero ya no hubo manera.

      El último viaje que hice con ella fue a dicha residencia para despedirse de Julio. Al día siguiente se fue con Amalia, a Pozuelo de Alarcón. Me dijo le motivaba esa decisión, además de estar trabajando Silvana en Madrid, intentar conseguir le renovaran el "Permiso de Residencia". Hasta ese momento mantuvimos las buenas relaciones. Eso ocurrió en septiembre del 2.010. Habían transcurrido cuatro años y siete meses desde su llegada.

      Alguna vez la llamé al "celular", para saber de ellas. Mucho más cómodas y mejor hubieran seguido en Villalpando.

         Y bien: así quedó la cosa. A Silvana, que había ennoviado con un muchacho del pueblo, la encontré algún fin de semana  por la calle. Se había puesto aún más guapa. Me saludaba con simpatía, si bien, sin yo pedirle, ni ella darme explicaciones. Sara y yo estábamos, seguimos satisfechos de nuestro buen comportamiento. Lo doloroso es lo que a continuación voy a contar.

       23-F-2011. En el foro VILLALPANDINOS II aparece un escrito titulado_ II TRANCO- Las tribulaciones del Sr. Modroño. Lo firma el alguacil del Juzgado de Instrucción.

         En un primer momento no quise leerlo, e intenté pasar, pero una llamada telefónica, en que se me  advertía de toda la saña en él contenida, me hizo "picar". 

           Me quedé perplejo. ¿ A santo de qué?. ¿Qué le había yo hecho a ese señor para que me dedicara DOCE FOLIOS  tan insidiosos, dañinos, intentando hacer todo el daño del mundo?

           Según él, "la espita que provocó el estampido de su ignición" fue que yo opinara (y sigo opinando) que el hecho de que los funcionarios con puesto de trabajo en este pueblo, no vivan aquí, supone un lastre para la vida del mismo. ¡Fíjense, qué delito  para, al darse por aludido, sentirse tan ofendido! ¡Menos mal que los sesenta restantes no reaccionaron así!

            Esa fue la disculpa. La causa real fue mi amistad con el señor al que dedicó el I PRIMER TRANCO con quien mantenía pique "literario". Pero como a ese le tenía más miedo,  no puso su nombre.

          Todas sus descalificaciones: de pertenecer yo a una generación de maestros que enseñaban a "base de hostias" . de "conducta facistoide", "Cid cabreador", "que las mamás en lugar de meter miedo con el hombre del saco lo harían con el señor Modroño" , "enemigo de los dos iconos culturales de "Tierra de Campos", el cocinero (condenado por agresión) y el torero (tan agradecido a todo lo que hice por él), como estaban mezcladas con "egolatrotandas" (autoelogio a su capacidad profesional, "cuando por imperativo legal tengo que metérsela a alguien, se la meto con vaselina"; a su valía humana: no sé cuántos cinturones de no sé cuántas artes marciales, director de un grupo teatral, presidente de una cofradía demil individuos, el Cristo de los Afligidos, creo de ahí su afán de afligirme; cónyuge de una señora tan valiosa en lo físico y en lo moral que "aunque viviera mil años e hiciera méritos todos los días no se la merece"; y profecías de risa (el desastre electoral de mis afines en las elecciones que llegaban, la bomba que iba a estallar y tendría repercusión nacional), todo eso me hizo menos daño.

     Lo que sí me dolió profundamente ( y lo escribo aunque el autor se alegre de mi dolor, por cierto ya superado) fue el siguiente párrafo. Copio literal:

     " ¿Cree que su actitud paternalista con los inmigrantes le hace admirado por ellos? Debería usted caerse del guindo y se asombraría de lo que piensan de usted de verdad la progenitoras de su querida "Pelusillo", y de que haya contado esas historias tan samaritanas sobre ellas públicamente".

       ¡Manda huevos!: si todo lo que yo hacía por ellas era público y notorio. Si todo el mundo sabía que las llevaba traía, mudanzas, papeles, colocaciones,... Jamás la madre me dio una queja de que yo contara.

      Sin embargo la chica, en su alterne en la noche villalpandina a uno de los escasos próximos al alguacil, del que se hizo amiga (no a éste directamente, que ni vive en el pueblo) le debió hacer esa confidencia, cuento con que le fue al susodicho, el cual se alimentaba de todo tipo de chismorreos, ¿Si no de qué sabía él lo de "Pelusillo"?.

     ¡Qué bajeza por parte de uno y otras...!

      Al leer aquello (como el "tranco" era tan largo tardé unos días) dolorido llamé a Cres. Contándole y preguntándole ¡cómo era posible!. Ni recuerdo con qué disculpas salió, pero no hubo una reacción en el foro por parte de "las progenitoras de Pelusillo".

     No he vuelto a saber de ellas. Teniendo conexión con Villalpando, miren si no ha habido desgraciadas ocasiones para pegarme una llamada,....

     ¿Es o no un caso de "ingratitud" por parte de ellas, y un caso de vileza moral por parte del alguacil?

     

 

 

   

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Amigo Agapito me alegro por tí ya que hacer favores te dignifica como persona, y si estan tan necesitados mas.
Pero no esperes nada a cambio, lo sabiais tu y tu familia, al resto ni nos va ni nos viene, y desde el momento que haces este comentario de ingratitud, ya no hay favores, yo en tu lugar no hubiera contado nada de esto.

No se porque no has publicado mi comentario en el escrito anterior, y si no publicas este yo no paerticipare mas en tu bloc, cuando cuentas algo y me gusta te lo digo, y si no me gusta tambien, ya que aunque te admiro como persona no soy adulador ni tuyo ni de nadie.
Un amigo

Agapito Modroño Alonso dijo...


No sé qué problema puede haber con mi nueva dirección de correo electrónico.

A Antonio-Isidro le ocurre lo mismo, por eso me manda el mensaje a mi correo personal.

Los mensajes que no publico son los que no me llegan. Si me sigues habrás visto cómo he publicado comentarios en que se me criticaba. Respeto sobre manera la libertad de expresión.

Te ruego repitas tu comentario al escrito anterior.

Un saludo.

Agapito Modroño Alonso dijo...




Ingratitud final


antonio caso crespo
17:55 (hace 1 día)

para mí
Buenas tarde

Amigo Agapito… estoy seguro que con esta serie de ingratitudes que has escrito y no has callado, todos estamos orgullosos cómo eres., lo he intentado escribir en tu blog y no me ha dejado, ni me autoriza a mandarlo, no se el motivo... te he mandado otros escritos y tampoco han salido, posiblemente tengas una opción de confidencialidad y moderación en el blog, que no me lo permite.
Yo sé bien que este tipo de personas, a las que tu has ayudado, solo sabe recibir, su acento y sus ademanes cariñosos, les hacen ser amables con todo el mundo pero…

Han sido unos egoístas inconscientes, lo han aprendido de patrones familiares, solo saben recibir, no reconocen lo que haces por ellos, ni se pueden ayudar a sí mismos, pero te destruyen las evidencias siempre que intentas salvarles. No saben dar, ni agradecer, no les han enseñado a ello, tienen las ideas de que todos los demás deben ayudarles.

Siempre se convierten en perseguidores desamparados y siempre encuentran víctimas (de buen hacer) de las que aprovecharse. Se disfrazan al principio de gente amable y cariñosa, pero al final siempre es lo mismo, solo buscan recibir de los demás.

Echan casi siempre la culpa a la sociedad de todos sus problemas, mientras que las que solo saben dar como tú y tu familia en este caso, os sintáis a veces, algo decepcionados, culpables y responsables.

Para este tipo de personas siempre se pierde el trabajo que has hecho por ellas, siempre es la culpa de los otros, si van por malos caminos, es por culpa de los demás, de los hijos, de su situación laboral.

Claro, es más fácil echar la culpa y dañar los sentimientos de la gente buena, de los que les han ayudado a sobrevivir en otro país, que no era el suyo.

Amigo Agapito, no tienes que preocuparte, este tipo de personas hay que dejarlas para que asuman su parte de responsabilidad, alguna vez en su vida por sus actos.
Para el Sr de los Trancos, llevo su merecido en su día, por hacer de “ taringuero saltarín, de puta primaveral, de alcahueta otoñal y beata invernal”.

En fin… si leyera toda la ingratitud del principio al final, le diría una célebre frase de José Saramago.

Para qué sirve el arrepentimiento, si eso no borra nada de lo que ha pasado. El arrepentimiento mejor, es sencillamente cambiar.

Saludos.

Agapito Modroño Alonso dijo...


Amigo Antonio Isidro: Por fin pude colgarlo.

Ya has visto el tiempo que he tardado en contar esta historia. Fui feliz ayudándolas y, sobre todo a la madre, no les guardo rencor.

Al contar la historia intento afear unas conductas, sobre todo la del susodicho alguacil, para que vea a quien ofendió de forma tan gratuita.

Este hombre, si tuviera la valía humana de que presume, al saber todo esto,mi "samaritanismo sobre todo en la enfermedad, debería salir pidiendo disculpas.

Saludos

Anónimo dijo...

No tenia mas importancia, solo felicitaba a los organizadores de los toros del dia seis, ya que en principio yo no era partidario pero echos son amores, y el exito de publico y el buen hacer es el que quita o da razones, pase un buen dia en Villalpando

Anónimo dijo...

Agapito te entiendo y no me estraña que te duela despues de todo lo que hicistes por ellas que ademas de no agradecerlo te critiquen y que el otro te lo restregue por los morros.

Anónimo dijo...

La vida es así Agapito, pero como dice el refrán; "Haz bien y no mires a quién". Los derechos humanos parece que sólo existen en España y como que estamos obligados a acoger a todo el mundo. Sería bueno preguntar a los españoles que tuvieron que emigrar por el trato recibido. No te pese ni a ti ni a tu familia por vuestro comportamiento, ya que esa es la verdadera Misa. Enhorabuena y saludos de Malcon.

Agapito Modroño Alonso dijo...


¡Gracias Malcón!. No, no me pesa. Los malos tragos, lo del alguacil, ya están superados.

madolok dijo...

Hay un dicho popular que bien se podria aplicar aqui: Quien da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro.
Pero no por eso vamos a dejar morir de hambre a otros muchos, tambien hay personas muy agradecidas,ademas, sé que quien hace estas buenas obras las hace de corazón, sin esperar nada a cambio.
Sigue siendo quien eres
Un saludo cordial.

Agapito Modroño Alonso dijo...


¡Gracias Madolok!. Lo intentaremos.