sábado, 14 de diciembre de 2013

ANTONIO HERRERO AÍNSE, "Torti".


   He seguido, con tristeza, día a día su enfermedad. Ingresó, por su pie, para una operación que no revestía peligro. Le operaron el pasado 27 de noviembre. La operación fue sencilla. Se recuperó de inmediato. Salió muy bien de la operación.. Las malas noticias nos llegaron a los dos días: una complicación pulmonar que no pudo superar.

    Quince días de dolor que compartíamos día a día. Intentaba consolar a Conchi cuando de tarde en tarde, ojerosa, aparecía por el bar. Acompañar a su padre, para ella, para Amelia, para los demás familiares, era lo primero. Ese acompañamiento ha aliviado su trance.

    Antonio, desde niño, estuvo muy incardinado en la vida social del pueblo. El "café de Torti", regentado por su padre, Miguel "Tortillero", quien murió joven, un día de la feria de 1954; después por su madre, la señora Teodosia, con los tres hijos, Antonio, Julián y Pepita, fue siempre la casa refugio de todos los villalpandinos.

    Porque no era solo el local que ocupa la actual cafetería, que ya entonces se llamaba bar Ideal. Eran, también dos salones arriba que ocupaban toda la fachada del edificio; y en el verano "la pista" de baile, al aire libre, por detrás del bar, donde muchos años después se construyó la discoteca "Polanco".

   En el salón lindante con el Ayuntamiento, de toda la vida, desde mucho antes de la guerra, estaba ubicada la "La Sociedad". Una especie de casino donde sólo entraban los socios. Tenía estufa, periódicos, radio. Uno de los más asiduos mi tío Gil-Agapito Modroño, al que mataron en la guerra, y que Antonio me recordaba, de siendo él muy niño, porque le daba caramelos. De muy lejos viene la amistad de los Modroños y "Los Tortis".

    En el otro salón desvencijado, con sillas de tijera, pasábamos las tardes de invierno los muchachos, jugando a las cartas. Se subía por una amplia y vieja escalera semicircular, a la que se accedía directamente desde el soportal, sin pasar por el bar de abajo, para hacer la correspondiente consumición: un cafetillo, o un chato de vino para toda la tarde.

    Antonio, al poco de casarse, emigró de camarero a Valladolid, a la cafetería "La Salve", propiedad de un hermano de D. Modesto el cura, naturales de Villanueva del Campo. Padre del que fue alcalde de Valladolid, Tomás Rodríguez Bolaños. Allí sentó fama de lo que había mamado: un excelente profesional de la hostelería, un barman de categoría. No lo había más rápido, atento, perspicaz  Allí los estudiantes de Villalpando, que solían andar a "dos velas", iban para que Antonio les metiera algún calamar más en el bocadillo.

   Viviendo en Valladolid sufrió la muerte en accidente, lo pilló un coche, de su niño, de su hijo; muchacho despierto y de buen corazón, amigo de todos los gitanillos del barrio, que lloraron su muerte, porque les sacaba cachicos de pan con algo para envolver. No sé cuántas veces le oí contar esto a Antonio. Vivió con esa espina clavada.

    Conseguidos unos ahorros, a base de horas y de esfuerzo, compró el destartalado caserón de la plaza donde se había criado, del que la bodega de la leyenda, se había tragado uno de los gruesos postes. Concha, sus hijas, él, regresaron al pueblo.

    Desde entonces aquello tomó otro rumbo. Lo demás ya todo lo sabemos.

    Toda la vida conviviendo, qué triste ver como van desapareciendo los símbolos del pueblo. Ir a la plaza y no encontrarnos con Antonio, aseado, elegante, pulcro.

    Nuestro consuelo es que en el "Ideal", que ahí sigue, siempre estará el recuerdo de Antonio. Y siguen Concha, Conchi, Amalia, Maxi, Nicolás, Julián, Pepita, sus nietas, su nieto y Bruno, el bisnieto que llegó a conocer.

    Y más consuelo la reflexión de Don Tomás en la homilía: la esperanza, los motivos para perder el miedo no son porque haya hospitales, cementerios, sino porque  hubo, porque, esperemos  hay, haya "Pascua" para todos.

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     Ahora Sara acaba de decirme que también, ayer, por la tarde enterraron a Cisla. Hasta las tres y pico, en que anduve por el pueblo, después del entierro de Antonio, no vi esquelas, ni nadie me dio la noticia. Por eso, desde aquí, a los hijos les pido disculpas por no acompañarlos. Lo acabo de saber. He salido de exprofeso y he visto la esquela donde el cine. Fuencisla Mansilla Ortega.

    Y, hablando de esperanza, cómo no pensando que, por justicia, es necesario para personas como Cisla, que parió, crío tantos hijos, sin medios, sin más ingresos que el jornal de "Lolín", en tiempos difíciles, haya de haber la merecida recompensa.

    También quiero recordar a otro fallecido hace unas cuantas semanas, cuya semblanza, no glosé, por no poder hacerlo en aquellos días: Alejandro Argüello Sotelo. Conversé, hablamos de él, di el pésame, a los pocos días a su hermano Antonio, el último de "Los Miedos".

   Si esto llega a algunos de sus hijos, de  nietos, de sobrinos o sobrinas, como "Jose, la monja", tan querida; tan dolida, tan espiritual cuando "lo" de Belenita, quiero sepan que fui muy amigo de Alejandro, que, cuando me encontraba paseando al matrimonio, por cualquier calle, siempre me paraba con ellos, que mientras le quedó un poco de capacidad, todavía me reconocía y charlaba con él en la Residencia.

   Fue, como la mayoría en aquellos tiempos, un buen hombre, un buen trabajador que quiero, como a todos, goce de ese algo, en el más allá.
 

 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Para todas las familias deseo presentar mis respetos, y mis condolencias, con una especial mención (como no) a la familia de Fuencisla al ser muy amigos y además familia, deseo acompañarles en su dolor, dolor, que aun tengo yo muy reciente, a todos los finados, descansen en paz.
Tomas Mansilla

Antonio-Isidro de Caso Crespo (carrisio) dijo...

Amigo Agapito, cuando he abierto el ordenador y he entrado en tu blog, he visto que se ha ido mi amigo “Torti” y solo me ha quedado tristeza, y un vacío en mi corazón, con el rostro desolado, acompañado de gran desilusión.

Me viene a la mente muchos recuerdos y anécdotas vividas a su lado, momentos conversando, sentados tomando un vino, que no volverán, me es difícil aceptar que mi amigo Antonio “Torti” se ha marchado.

Creo que la muerte no nos roba a los amigos o seres queridos. Bien creo que es al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo de nuestras mentes.

Transmito sinceramente a través de este medio, mis más sentidas condolencias por el fallecimiento de estos paisanos, también a los familiares e hijos de “Los Cislas” y Los Miedos.

Nicolás Angel Pérez Prieto dijo...

Agapito gracias.

Después de estos tristísimos momentos y de esta perdida, para nosotros irreparable, de Antonio Herrero, de quien yo ya verse en verano.

Mostrar nuestro agradecimiento a todo el apoyo que el pueblo de Villalpando nos ha mostrados en estos días, y que por la emoción pero sobre todo por el dolor que nos ha producido el fallecimiento no pudimos ni agradecer en el cementerio ya sin fuerzas.

Me encanta que su afán fuera ayudar a la gente de Villalpando desde sus inicios laborales, intentaré estar a la altura.

Su familia entera intentará estar a la altura de su elegancia.

Ha fallecido mi segundo padre, y duele, duele y duele, más cuando nos dijeron que teníamos Antonio para rato, si si, menudo rato.

Gracias Villalpando.

Agapito Modroño Alonso dijo...

Hola buenas.
Pues yo sigo confiando en Rosa Diez y en su partido, ¿Qué no la querían en el Psoe? Realmente ¿quien, o quienes, quieren al psoe? De hecho son una manada de mangantes que se arropan unos con otros, ella vio lo que eran, y de allí se marchó, o la echaron, me da igual.
Si todos y todas pensamos que Rosa Diez es igual que lo demás, ¿Diganme ustedes a quienes votamos? ¿Al PP? ¿Al PSOE? ¿A Izquierda Unida? ¿A ese chaval que nombra Agapito? ¿A nadie? Están todos en el punto de mira, seguimos pensando que votes a quien votes, ellos harán sus cuentas y se repartirán el pastel, pues es sencilla la respuesta, hagámoslo a aquellas personas, no por su pasado, si no por sus hechos, y que yo sepa hasta la fecha, la Rosa Diez no parece que sea bulto sospechoso.
Han de pasar años para quitar de la mente de las personas ese halo de corrupción que tiene la casta política, creo sinceramente que ya no valen las famosas promesas que todos los políticos verborrean en sus mítines, creo que ya va siendo hora de que aquello que prometen lo firmen ante notario, si, ya sé que parece una tontería, pero es la única forma de tenerle agarrados por los huevos, y que cuando incumplan sus promesas, halaaaa a la puta calle, a responder ante la justicia de sus actos, es que si no, se repetirá esto por los siglos de los siglos.

Aquí en España, con este paro galopante que tenemos, las cabezas pensantes, ya no piensan en ser abogados, médicos, ingenieros, si no políticos, se gana de puta madre, tienen todos los privilegios, cotizan menos que nadie, y les queda paga para seculón seculare. Amen ¿Quién da más por menos?
Saludos cordiales