domingo, 10 de octubre de 2010

GRACIAS A LA SUBDELEGACIÓN DEL GOBIERNO Y A LA GUARDIA CIVIL.

Desde hace varios años se pusieron de moda "las juergas" nocturnas por cualquier motivo: "quintos" sin mili de distinto pelaje; despedidas de solteros/as, separados/as, viudos/as y divorciados/as, vísperas de bodas, cenas-merendolas por cualquier motivo.

El ingrendiente fundamental, la juerga máxima, consistía, o consiste, en pasar la noche "tirando cohetes", estos modernos de ahora, con bombas de gran potencia, que perturban o impiden el sueño de gran parte del vecindario. Ello no les importa a los autores/as, sino todo lo contrario. Eso, la molestía a los demás, forma parte de su divertimiento. Encima se creen con todo el derecho a infringir la ley, a provocar esas molestias.

Servidor ha sido una de las personas que se ha quejado, con toda razón y justicia, ante instancias superiores de ese vandalismo decibélico. NUNCA HE DENUNCIADO A NADIE CON NOMBRES Y APELLIDOS: ni sé quiénes son los autores. Me quejo porque necesito se respete mi derecho al descanso. Sé que mis quejas han sido atendidas.

No sé si por eso, desde agosto, no habíamos tenido noches de zambra. ¡Bueno!: pues anoche, volvimos a las andadas. A las dos y cuarenta de la madrugada bombazos muy próximos me despertaron. Hube de llamar al 062. Fui muy cordialmente atendido. Prometieron mandar a la patrulla. Así debió ocurrir, pues otro cohete solo oí después de aquello.

No tengo ni idea cuál era la juerga de anoche, ni los juerguistas. Y si la Guardia ha cogido a alguno y lo ha denunciado, no ha hecho más que cumplir la ley. Y si se molestan y enfandan conmigo me importa un bledo. Con gente incívica me da igual la relación, siempre que no agrendan.